Moda

Imran Amed, la voz amable del 'Business of Fashion'

Debate

Celebra los diez años de Voices, un espacio concebido para sostener preguntas incómodas, cuestionar certezas y recordar que, en moda, la conversación sigue importando más que sus conclusiones

Imran Amed, Fundador y CEO de 'The Business of Fashion'

Imran Amed, Fundador y CEO de 'The Business of Fashion'

Kalpesh Lathigra

De todos los talentos de Imran Amed (Montreal, 1975), el más apabullante es el de la presencia. No tanto en el plano físico (es más bien menudo en apariencia) como en el de habitar el momento. Mientras los operarios desmontan el auditorio que ha sido la sede de tres días de conversaciones, se toma tiempo para ponderar sus respuestas, que entrega con calma y sosteniendo la mirada, igual que cuando formula preguntas incómodas. “¿Cómo se explica que los precios, en algunos casos, hayan subido un 100% en cinco años?”, preguntó a Andrea Guerra, CEO de Prada, antes de que este saliera por la tangente. Amed reformuló la cuestión dos veces más; Guerra volvió a esquivarla. No hubo gesto ni tensión visible. Para quien sabe leerla, la ausencia de respuesta fue suficiente.

The Business of Fashion ocupa el centro de la conversación global. Adelanta fichajes creativos, movimientos ejecutivos y grandes operaciones corporativas desde una posición incómoda: la de quien observa la industria desde dentro, pero se resiste a hablar como ella. “La moda es una industria de 2,5 billones de dólares, con gigantes cotizados. Es inevitable que los números importen”, dice Amed. Lo que antes era conversación interna hoy es cultura popular, amplificada por millones de lectores que ya no pertenecen exclusivamente al sector. Rankings, resultados, quién sube y quién baja: el lenguaje del poder se ha vuelto público, y con él, las tensiones que antes se gestionaban a puerta cerrada.

La palabra clave es tensión; nuestro trabajo es insistir”

Imran Amed

Ese desplazamiento atraviesa también The State of Fashion, el informe anual que BoF elabora junto a McKinsey. En su última edición, el ranking dejó una imagen incómoda para el relato clásico del lujo: Inditex superó en 2024 a LVMH en resultados. Amed no lo lee como una victoria del fast fashion, sino como un síntoma del momento que atraviesa el sector. “Estuve hace poco en una tienda de Zara en India y parecía una boutique de lujo”, explica. “Durante años ha tomado elementos del lujo, especialmente la experiencia en tienda, sin invertir en publicidad masiva. Con los precios disparados, muchos prefieren comprar algo bien diseñado en Zara y destinar el resto a bienestar, tecnología o viajes”. Para él, el fenómeno dice más del estado actual del lujo que del éxito de Inditex.

En 2016 se celebró el primer Voices. Desde entonces, a Soho Farmhouse, en Oxfordshire, se viene a escuchar y a ser escuchado. Perfiles procedentes de mundos distintos se sientan a pensar en voz alta sobre lo que ya no funciona: la relación con el cliente, la aceleración tecnológica, el desgaste cultural de la moda. En la edición de 2025, una palabra se repitió más que ninguna otra: “conexión”. En plena ansiedad colectiva por la inteligencia artificial, Amed se permite una certeza poco habitual en la industria: “esta sensación que se obtiene al estar con otras personas no va a cambiar”. Frente a la obsesión por la eficiencia y la escala, la convención propone algo casi subversivo: tiempo y atención.

Imran Amed defiende que la moda genera millones de dólares, por lo que los números importan
Imran Amed defiende que la moda genera millones de dólares, por lo que los números importanBenjamin Alexander Huseby

Nada en ella es masivo. Los asistentes (menos de 200, casi todos con entrada de pago) no están para llenar butacas, sino para sostener la conversación. El formato reducido permite que las preguntas regresen, que los desacuerdos no se diluyan y que el silencio también tenga un lugar. “La palabra clave es tensión”, dice Amed. “Si no generas tensión, no encuentras el punto medio”. Por eso convoca voces ajenas al sistema, de Riz Ahmed a Luca Guadagnino, de Black Coffee al lama tibetano Kalu Rinpoche, en un cruce deliberado de perspectivas que incomoda tanto como enriquece.

Voices es así un reflejo fiel de la industria, pero también de lo que debería ser. De ahí que siga hablando de sostenibilidad y diversidad cuando el informe sectorial registra su pérdida de centralidad frente a preocupaciones más inmediatas como la inflación o la volatilidad geopolítica. Para Amed, el problema no es el consumidor, sino el liderazgo. “Seguimos hablando de lo mismo”, admite. “Es nuestro trabajo insistir”, incluso cuando el mercado prefiere mirar hacia otro lado.

Si hay un cambio verdaderamente estructural en la última década, sostiene, no tiene que ver con una tendencia, sino con el poder. Durante años la moda habló en una sola dirección. Hoy todo el mundo tiene una voz, pero las marcas siguen escuchando poco. Decirlo en voz alta, delante de quienes dirigen las grandes casas y llevan años hablando de comunidad, exige algo más que convicción. Exige confianza. Y conciencia de posición. Por eso, cuando Amed insiste sobre los precios ante Andrea Guerra, o cuando antes lo hizo con figuras como Marco Bizzarri (ex Gucci), Leena Nair (Chanel) o Francesca Bellettini (Kering), el gesto es el mismo. “No creo en la emboscada”, resume. Insistir sin romper la conversación no es una técnica: es oficio. Y, en una industria donde la balanza de poder ha cambiado, quizá también la única forma de seguir haciendo preguntas que importen.

La voz de los diseñadores

Ediciones anteriores

2016. John Galliano
“La moda (los plazos, la producción, los desfiles) no ha cambiado radicalmente”

2022. Victoria Beckham
“La resiliencia ante las críticas no es resistir, sino un motor de crecimiento profesional”

​2023. Jonathan Anderson
“Hay que dar al público lo que quizás no quiere para provocar pensamiento”

​2023. Matthieu Blazy
“¿Cómo hacer algo que solo quien lo lleva sepa que es realmente especial?”

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