Marián Rubio, asesora de imagen, sobre cómo saber el color que más favorece: “Si buscas disimular las arrugas, no vistas de negro”
Trucos de estilo
La experta explica que hay tonos que pueden acentuar las imperfecciones de la piel e incluso del cabello

Chiara Ferragni en su vestidor con un jersey negro.

La teoría del color es un concepto básico en moda. Las expertas apuntan que cada tonalidad tiene un significado y se suele relacionar con la personalidad de la persona que la elige para vestir. No es casualidad que a una mujer o un chico prefiera el verde al amarillo, todo tiene su explicación.
Pero muchas veces se tiende a pensar que un tono, especialmente cuando se trata de una tendencia y muchas personas se sienten presionadas a llevarla, queda bien con el tono de piel, color de los ojos o incluso con el cabello. Un análisis que puede ser un error porque, aunque cueste de creer, hay tonalidades que juegan malas pasadas.
Así lo explica la asesora de imagen Marián Rubio en una de sus últimas publicaciones de Instagram. “¿Cómo sabes que un color no te queda bien?”, pregunta la experta a sus seguidoras, que en las últimas semanas habían expresado su sorpresa al conocer que hay tonos que no son para todos.
El negro es uno de los tonos más vestidos con diferencia. Un color considerado todo un básico de armario que queda muy bien en melenas castañas, pero atentos a las personas con la tez muy blanca. “Te puede marcar el surco y el resto de arrugas”, indica la especialista.

Rubio explica que puede confirmar qué efecto hace cada color después de haber analizado a miles de hombres y mujeres en estos últimos años. “Cada persona tiene su paleta óptima de colores, aunque hay patrones que se repiten. (…) Que tú no veas que un color no te queda bien no significa que no esté pasando. Muchas veces sólo intuyes el color o lo notas más en los demás que en ti”, expone.
La experta asegura que el color rosa puede sacar muchas más ojeras, especialmente en aquellos días en los que no se ha descansado bien, o que el rojo hace que en muchos casos se aprecie la zona de las mejillas y la nariz como si se tuviera rosácea, dejando la piel mucho más roja.

Otro tono que no favorece a pieles claras es el amarillo, que las puede dejar mucho más pálidas. También llama la atención la influencia del gris en el cabello, ya que puede potenciar la cana o incluso poner la mecha rubia mucho más blanca en vez de un tono dorado que endulza las facciones.
Marián Rubio deja claro que el hecho de que un color quede mal no coloca a la persona en una estación en concreto, sino que es una cuestión de equilibrio. “Puedes ser fría y que el rosa te apague por tu contraste, no por tu temperatura”, concluye.
Para averiguar si una persona es de tonalidad fría o cálida, la clave está en fijarse en el color de las venas del antebrazo. Si el color tiende al verde es que la piel es cálida, pero si es de un color azulado, el tono de la piel es frío.

