Así son los Mamdani, una familia intelectual y solidaria en el país de los MAGA
La saga
Hijo de una cineasta india y de un politólogo ugandés, el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, procede de una familia intelectual y cosmopolita, con un claro compromiso social

Zohran Mamdani, su mujer Rama Duwaji y sus padres Mahmood Mamdani y Mira Nair

“Gracias a mis padres, mama y baba, por criarme, por enseñarme a cómo estar en este mundo y por traerme a esta ciudad”. Con estas palabras en su discurso de investidura Zohran Mamdani agradecía a sus padres la educación recibida. A pocos metros de él los aludidos, el politólogo Mahmood Mamdani y la cineasta Mira Nair, no podían esconder su emoción: Zohran, su único hijo, se ha convertido con 34 años en el alcalde de la ciudad a la que emigraron en 1998.
Para bien o para mal, en la forja de una persona influyen mucho la influencia paterna y materna. En este caso, Zohran está muy orgulloso de sus raíces y de los valores transmitidos por su padres, como un claro compromiso con la justicia social, que ha sido clave en su campaña.
Gracias a mis padres por criarme, por enseñarme a cómo estar en este mundo y por traerme a esta ciudad”
Todo empezó en 1989, cuando la directora india Mira Nair aterrizó en Kampala, la capital de Uganda, para documentarse para su próximo proyecto cinematográfico. Nair tenía treinta y dos años y un éxito a sus espaldas: Salaam Bombay!, que narraba la vida paupérrima de un niño de la calle en la India. Una infancia muy diferente a la de Mira, que nació en 1957 en Bhubaneswar, una pequeña ciudad cerca de Calcuta. Su padre era un alto funcionario del gobierno y su madre, Praveen, un ama de casa, muy apreciada en la comunidad por su labor social.
Los Nair tenían tres hijos: dos varones y una niña (Mira) y vivían en una casona de estilo colonial, con suelos de terracota y una gran veranda, rodeada de naturaleza. Pese a este escenario idílico, la mala relación entre sus padres marcó la infancia de todos. En una entrevista en The New Yorker, Nair explicó que los tres hermanos les “rogaban” que se separaran. Su progenitor, explicó, fue una figura distante, interesado únicamente por el éxito de sus hijos varones. Por contra, su madre confiaba en aquella niña espabilada y creativa, y la animó a seguir sus inquietudes intelectuales.
Destaca la influencia de sus padres y su compromiso con la justicia social
De ella, Nair dice haber heredado la seguridad en sí misma; cualidad que le fue muy útil para dedicarse al cine. Escogió esta profesión cuando estudiaba en Harvard, donde llegó en 1976 con una beca. Sus compañeros la recuerdan como una mujer guapísima, “con la energía de un huracán”. En Harvard, se enamoró de uno de sus profesores, Mitch Epstein, con quien se casó en una gran boda India en la que el novio entró a caballo, con un turbante. Epstein colaboraría con Mira en Salaam Bombay!, nominada al Oscar.
Pero fue su siguiente proyecto, Mississippi Masala, el que cambió su vida. Nair quería contar una historia relacionada con la expulsión de Uganda, en 1972, de los ciudadanos de origen asiático, decretada por el dictador Idi Amin. Para documentarse, leyó un libro (De ciudadano a refugiado) escrito por un tal Mahmood Mamdani; un antropólogo ugandés, de origen indio, cuya familia había llegado a África un siglo atrás. Los Mamdani formaban parte de la diáspora promovida por los ingleses para llevar mano de obra al continente. Como miles de compatriotas, fueron expulsados por Amin y se refugiaron en Inglaterra. En su libro, Mahmood describía como sus padres iban cada domingo a Gatwick para ver despegar el avión que semanalmente volaba a Uganda.

A Mira le impresionó tanto aquel testimonio que quiso conocer a su autor, que ya había retornado a Kampala y daba clases de Ciencias Políticas. Tras el encuentro, ella regresó a Estados Unidos completamente enamorada. A él le sucedió lo mismo: “Creo que nos enamoramos al instante, como si estuviera escrito en un guión cinematográfico”, dijo Mahmood a The Telegraph India.
Con seis años, Zohran ya había vivido en dos países. Cuando cumplió los siete, la familia se mudó a Nueva York
Mira y Mahmood se casaron en Toronto en 1991 y Zohran, su único hijo, nació en Uganda en octubre de ese año. Eran una familia privilegiada en un país pobre pero fascinante, donde vivieron hasta que Zohran cumplió cinco años. Entonces fueron a Sudáfrica, donde Mahmood enseñaba en la Universidad de Cape Town. Aquellos fueron unos años duros para Mira: pese al éxito de Mississipi Masala, su carrera se había estancado y no encontraba su sitio en la Sudáfrica del postapartheid. Allí, Zohran empezó a tener conciencia de la noción de raza y sus implicaciones: como contó su padre en The New York Times, una vez un profesor preguntó a los alumnos de su clase de qué color era. Mientras que sus compañeros se definían como “blancos, negros o mestizos”, Zohran contestó “mostaza” y se quedó tan ancho. “Aquella respuesta me conmovió”, dijo Mahmood.
Con seis años, Zohran ya había vivido en dos países. Cuando cumplió los siete, llegó un tercero, porque la familia se mudó a Nueva York. Mahmood, considerado uno de los grandes especialistas en poscolonialismo, consiguió una plaza en la Universidad de Columbia, donde todavía da clases.

En Manhattan, los Mamdani se instalaron en Morningside Heights: un barrio residencial situado entre el Upper West Side y Harlem, de ambiente intelectual. Como Zohran dijo a The New York Times: “Tuve una infancia privilegiada, nunca tuve que desear nada, aunque sé que esta no es la realidad de la mayoría de los neoyorquinos”. Su niñez también implicó un generoso capital cultural, que comprendía acompañar a su madre a los rodajes y estrenos o gozar de la presencia en su casa de intelectuales como Edward Said, íntimo de sus padres.
En 2001 ocurrieron dos cosas importantes en su vida: la nueva película de su madre, Monsoon Wedding, fue un rotundo éxito. Esta comedia romántica, inspirada en su primera boda con su profesor norteamericano, ganó un Leon de Oro en Venecia y recaudó millones de dólares. Sin embargo, en 2001 también tuvieron lugar los ataques terroristas del 11-S en Nueva York, lo que desató una islamofobia que aquel avispado preadolescente detectó de inmediato.
El fútbol es su gran pasión: siempre lo ha practicado y es un forofo del Arsenal
Otro cambio fundamental fue entrar en el Bronx High School of Science: un reputado instituto público con estudiantes de muy diferentes bagajes. Allí, Zohran descubrió que en Nueva York había muchos mundos, que el transporte público era un problema y que estaba dotado para la organización. De su paso por el instituto se recuerda que instauró un equipo de cricket, deporte vinculado a sus raíces asiáticas y que practicó con el entusiasmo que lo caracteriza. De todos modos, el fútbol es su gran pasión: siempre lo ha practicado y es un forofo del Arsenal. Definió la victoria de Senegal sobre Francia en el Mundial de 2002 como “un momento seminal” de su vida.
Otro momento clave fue cuando en 2020, ya licenciado en Estudios Africanos por la Universidad de Bowdoin, trabajó asistiendo a personas en riesgo de ser desahuciadas en Nueva York. Decidió entonces dejar sus devaneos con la música (había grabado varios temas de hip-hop y rap) y llegó a la conclusión que, si quería cambiar el mundo, debía hacerlo a través de la política.

Cinco años después, se ha convertido, con una rotunda victoria, en el primer alcalde musulmán y socialista de Nueva York. Sus padres los han apoyado durante toda la campaña, aunque, como él mismo dijo, su pilar ha sido su esposa, Rama Duwaji. Con ella comparte orígenes globales: Rama es una artista neoyorquina de origen sirio, nacida en Texas y que pasó parte de su infancia en Dubái.
Duwaji causó sensación en la ceremonia de inauguración, donde vistió un abrigo vintage de Balenciaga, alquilado. Con 28 años, va a ser la primera dama millennial de Nueva York, donde trabaja como ilustradora. En su obra abundan las mujeres árabes, reflejo de su compromiso político: “Todo lo que puedo hacer es usar mi voz para denunciar lo que está ocurriendo en EE.UU., en Palestina y en Siria”, declaró en una entrevista reciente. A Zohran lo conoció en 2021, en un aplicación de citas: “Creo que me voy a casar con esta chica”, le dijo el hoy alcalde a su amiga, la fotógrafa Kara McCurdy. Ella fue la encargada de documentar su boda, el pasado febrero. Los novios llegaron al registro civil en un metro atestado, pero nadie les prestó demasiada atención. Todavía eran ciudadanos anónimos: una pareja sonriente, moderna, cosmopolita y… muy neoyorquina.