Luz Casal: “Creo mucho en la actitud desafiante ante lo inesperado, incluso con la enfermedad”
Música
Se ha permitido no encajar, esencialmente, toda su vida, y ahora, marquesa de Luz y Paz e impulsora del Festival de la Luz se permite volver a demostrar que nada frenará su destello con su último disco 'Me voy a permitir'

Luz Casal ilumina con sus gestos bajo las lentes de Javier Bioscas

Nikola Tesla soñó a finales de siglo XIX con la energía libre, la inálambrica, la llamada electricidad infinita. Años más tarde hubo un destello llamado Luz Casal, con las mismas virtudes que ese viejo sueño. Fue y es tal su espíritu sin límite que a sus 67 años afirma, con electricidad en sus palabras, no estar ni en el ecuador de su vida. Permítanos un breve resumen: estudió bel canto, se inició en el reggae, participó de la poesía de Jaime Nogueral, compuso junto a Mark Knopfler, fluctuó del rock, el pop, el country, al jazz y los ritmos latinos hasta llegar a la raíz más pura, la que enciende, todavía, su luz y energía: la generosidad.
No es un decir o un cliché, ella no es muy de etiquetas, de hecho, es más de desmelenarse en el escenario “sin miedo a partirse el cuello”, pero ha abrazado con soltura su nombramiento como marquesa de Luz y Paz, reconocimiento a lo que ella entiende como éxito: servir. Y no a la corona, más bien al otro, aquel que lo necesita. Así lo demostró en la pandemia, en la que realizó 2.000 llamadas para aliviar la soledad, como con el impulso a su proyecto Festival de la Luz, del que destina la recaudación íntegra a organizaciones como Médicos sin Fronteras.

Tras haber sobrevivido a dos cánceres, Luz sigue entendiendo, ahora más que nunca, cuál es su lugar en el mundo. Uno en el que piensa iluminar hasta el final, con destellos generosos y armonías plenas. Su último disco, en el que colabora con Carla Bruni, vuelve a demostrar una vez más su incandescencia. Y es que no por haber brillado mucho se apagará antes. Permitan que entre su luz...
Su último disco se titula Me voy a permitir... ¿Qué se permite ahora que antes no se permitía?
Desparpajo y gracia, pero eso no quiere decir que haya cambiado en lo esencial. No creo ser una persona distinta, pero ahora juego más con el sarcasmo, consecuencia de un carácter rebelde por el que no doy nada por sentado. Musicalmente siempre me he permitido hacer lo que he querido, y es la evidencia de que me paso todo por el forro.

¿Se considera rebelde?
Más bien una inconformista. ¿Por qué no cuestionar lo establecido? Si lo haces, puede darse la posibilidad, deseando que sea así, de que todo mejore.
¿Qué inclina esa fuerza hacia el bien?
La abundancia del mal; como digo en una de mis nuevas canciones, “ parece ser que se miente mucho más que se habla”. Si tienes un mínimo interés por lo que atañe al otro, desde lo más fundamental como la salud, es fácil darse cuenta de que las cosas no van bien. Con cada disco procuro tender hacia la armonía, a entender lo que nos atañe.

¿Nace esa armonía de su voluntad de entender el mal?
La cuestión es ponerse en la piel del otro. Eso exige tener empatía y conocer de dónde proviene el dolor. Yo canto para la gente, me interesa entender al otro para ejercer bien mi función.
¿Qué es lo que la enciende?
Seguir componiendo, cantando y actuando. Es mi manera de estar en el mundo, de servir. Entendiendo el éxito como que una canción sirva para alguien. Huir de la violencia en todas sus manifestaciones.
La abundancia material es obligatorio compartirla’’
Ese acto de servicio queda patente en su reciente nombramiento como marquesa de Luz y Paz y su impulso al proyecto benéfico Festival de la Luz... Marquesa, rockera, filántropa, quién es Luz?
Es complicado definirse. Me considero compleja, pero si queremos simplificar, le diré que intentar ser buena persona me define bien. Soy una mujer dedicada a la música con responsabilidad. Cada vez que me subo al escenario tengo la responsabilidad de ser lo más brillante posible, si puedo. Es lo mínimo si quien tengo enfrente ha invertido tiempo y dinero. Hagamos que importe. Trabajemos con la armonía.
¿La armonía la ha acompañado siempre a lo largo de su vida?
Es una búsqueda constante. Todo puede quebrarse en cualquier momento. Es como con la alimentación, se trata de buscar un cierto equilibrio.
Tengo la sensación de ni siquiera estar en el ecuador de mi vida’’
¿La abundancia puede ser nociva?
En el conocimiento, no. En lo material, es obligatorio compartirla.
¿Hay algo imposible?
Sí, no vivir más tiempo. Me gustaría tener una vida larga, me queda mucho por vivir. Tengo la sensación de ni siquiera estar en el ecuador de mi vida. Hay muchísima fortaleza en nosotros mismos que no usamos. Creo mucho en la actitud desafiante ante lo inesperado, incluso con la enfermedad.
Incluso ante lo inesperado. ¿Cómo se forjó la colaboración con Carla Bruni?
Ha sido un regalo inesperado a pesar de tener muy claro desde el principio que quería colaborar con una mujer francesa que me pudiera dar réplica. Su voz es un contrapunto excelente. Un regalo.
¿Cree que la música puede cambiar el mundo?
No, pero sí que creo que puede inspirar el cambio. Abrir rendijas en el cerebro de algunos. Soy una optimista radical y creo que la suma de muchas voluntades puede cambiar las cosas. Entenderlo es indispensable.
No le temo a la muerte’’
¿Le han roto el corazón alguna vez?
No. No se han atrevido (ríe).
¿En qué encuentra belleza?
En lo más cotidiano.
¿Incluso en la muerte?
Con Cristina García Rodero aprendí a ver belleza en lo oscuro. No temo a la muerte
My Favourite Things
Una pieza por la que empieza a vestirse
Antes de nada, pienso en el color. El que más repito es el no color negro.
Su desayuno
Té, zumo de naranja, tostadas, miel, aceite y plátano
Una esencia
Fluctúo entre lo fresco de la bergamota y la densidad de la canela, el pachulí...
Un disco que la obsesione últimamente
Todo lo que hace Raye me encanta
Cómo sonaría su vida
Un piano, una voz con reverb y una guitarra española
Una lectura y una película
Guerra y paz de Tolstói, y Amanece que no es poco