Explora el espacio interno del hogar ecléctico de Boris Izaguirre en el barrio madrileño de Salamanca: envuelto en obras de arte y estanterías repletas de libros.
Casas de famosos
Una visita a la vivienda en Madrid del versátil autor que reaparece hoy en televisión como el invitado estrella en el lanzamiento del nuevo ciclo de Marc Giró.

Boris Izaguirre, en una imagen de archivo.

Boris Izaguirre es el seleccionado. Durante esta velada, La 1 de TVE retoma el espacio Late Xou después de las vacaciones de Navidad contando con el comunicador venezolano como invitado especial. Quien fuera una pieza clave en Crónicas marcianas acude a conversar con Marc Giró en una emisión que define el ritmo de la programación actual. Su participación en televisión resulta habitual, desempeñándose como juez en concursos o tertuliano en programas de variedades, afianzando una carrera iniciada hace años escribiendo libretos para seriales legendarios y que actualmente lo posiciona como uno de los personajes más atrayentes del espectáculo en el país.
Aunque posee una enorme visibilidad pública y supera los 700.000 fans en plataformas digitales, la privacidad del finalista del Premio Planeta se mantiene protegida en uno de los distritos más distinguidos de la ciudad. Dentro del barrio de Salamanca, el periodista convive con su esposo, el creativo Rubén Nogueira, en un hogar que actúa como reflejo de su carácter individual. Distante del estilo minimalista austero, su residencia constituye un registro dinámico de su trayectoria, donde cada espacio está pensado para custodiar su inmensa biblioteca y las obras de arte contemporáneo que muestran su espíritu inquisitivo.
Un recorrido por el color
La sala de estar en calidad de núcleo cultural del hogar y la estética emblemática de sus espacios fundamentales.
La sala de estar central se manifiesta como un ambiente de gran altura donde los marcos blancos y los muros en tonos sobrios actúan como fondo para un estallido de color equilibrado. El cuarto está dominado por elementos de mobiliario emblemáticos, tales como la luminaria Arco de Achille Castiglioni, la cual se integra con textiles en color crema y asientos de autor.

Dicha armonía facilita que la atención se dirija hacia las piezas escultóricas cromáticas y las pinturas abstractas que adornan los muros. La organización coexiste con lo inesperado; en realidad, en una esquina sobresale una estatua de dimensiones reales del deportista Marco Asensio, un regalo que le entregaron durante la emisión de La resistencia.

Unos paneles deslizantes dividen este espacio del comedor, una estancia que se inclina por un ambiente más personal y retro. En este lugar, una mesa circular se rodea de sillas revestidas en terciopelo azul plomizo sobre una alfombra gris. La expresión artística destaca nuevamente con una pieza de Cruz Díez ubicada encima de un aparador de madera de gran calidad.

Se trata de un ambiente polivalente que se ajusta a las actividades sociales de la pareja; al incrementarse la cantidad de asistentes, el área del comedor se extiende hacia la biblioteca, unificando las dos estancias con el fin de potenciar el diálogo y el placer común entre sus allegados y parientes.

Este espacio de lectura representa, ciertamente, el núcleo del pensamiento en la vivienda. Los estantes integrados, varios de ellos en un vibrante tono azul eléctrico, contienen multitud de libros que se extienden por los muros. Dentro de esta área, los muebles conservan la armonía visual mediante butacas en gris magenta y un escritorio de vidrio oscuro con soporte blanco. Se trata de un punto de unión donde las obras abstractas y la literatura convergen, evidenciando que para quien trabajó con Tardear, el interiorismo no se limita a la apariencia superflua, sino que constituye una suma de influencias intelectuales y experiencias que han definido su trayectoria desde que comenzó en Caracas.
El estudio de la creación
Una oficina privada para redactar y el sentido práctico de una cocina contemporánea y llena de luz.
La oficina constituye el rincón más íntimo y dinámico de todo el hogar. En este espacio, el creador de Villa Diamante se entrega a su labor literaria envuelto en una fuerza de colores más potente que en los demás ambientes. Los muros lucen tapizados con carteles de cine, piezas artísticas de dimensiones considerables y figuras diminutas situadas en las baldas de las estanterías. Debajo de los cristales, otros estantes personalizados garantizan la expansión continua de su colección de volúmenes. Un escritorio práctico soporta el equipo informático donde surgen sus textos y piezas de opinión, transformando esta estancia en un verdadero taller de creatividad.

La zona de cocción se distancia de la complejidad ornamental del estudio para integrar una utilidad sencilla y clásica. La propuesta omite las alacenas elevadas con el fin de maximizar la claridad solar y producir una impresión de mayor holgura. Los armarios inferiores en blanco destacan sobre un vibrante piso en azul turquesa, brindando un aire jovial y actual.

Dicha estancia, que Boris acostumbra a exhibir en sus plataformas digitales, integra un domicilio donde la iluminación del barrio de Salamanca circula libremente, conformando una residencia que representa, simultáneamente, una galería privada y un santuario diario para una de las figuras más destacadas del panorama mediático.