Leticia Dolera (44 años), sobre su alimentación: “Es muy importante comer bien; compro verduras ecológicas, aceite de oliva prensado en frío...”
Salud y bienestar
La cineasta catalana atraviesa un esplendor profesional tras el estreno de su última serie mientras mantiene intactos sus hábitos de cuidado personal, tal y como reveló en una entrevista hace más de una década

Leticia Dolera, en una imagen de archivo.

Leticia Dolera se encuentra en un momento de plenitud creativa y madurez profesional. Su reciente trabajo, Pubertat, estrenado en la plataforma Max, ha consolidado su posición como una de las narradoras más valientes de la ficción española actual. La serie aborda con rigor y sin juicios la complejidad de las agresiones sexuales en la adolescencia dentro de una comunidad rural. En este proyecto, donde también interpreta a una socióloga y activista, Dolera demuestra que su compromiso con las realidades incómodas sigue siendo el motor de su carrera cinematográfica y televisiva.
Más allá de los rodajes y las alfombras rojas, la también directora de Requisitos para ser una persona normal cultiva una rutina diaria marcada por la disciplina y la consciencia sobre su propio cuerpo. La actriz, que se formó en Los Ángeles con Eric Morris, entiende su físico como una herramienta de trabajo que requiere mantenimiento constante. Esta filosofía de vida, que equilibra el bienestar interno con la estética natural, ha sido una constante en su discurso público a lo largo de las últimas décadas, vinculando siempre la salud con la capacidad de rendir en una industria exigente.
“Para mí es muy importante comer bien”
La despensa ecológica y los rituales diarios de la actriz para cuidar su piel y su energía
En una detallada entrevista concedida al portal Belleza en vena en el año 2013, la intérprete desglosó los pilares de su autocuidado. Sobre su nutrición, fue tajante: “Es muy importante comer bien; compro verduras ecológicas, aceite de oliva prensado en frío, pescado fresco… Me gusta mucho ir al mercado”. En aquella ocasión, también reveló su afición por cocinar al horno para usar menos aceite y su desayuno habitual consistente en café con leche de soja y tostadas de pavo y mermelada. Para Dolera, la alimentación es la base de su vitalidad, complementada con el consumo de aceite de onagra y levadura de cerveza.
Su rutina de belleza facial es igualmente meticulosa. Según explicó, utiliza espumas con ácido glicólico, tónico de agua de rosas y productos específicos de firmas como Natura Bissé y Sisley. “Por la noche me aplico el aceite Midnight Recovery de Kiehl’s, es maravilloso”, confesó hace trece años. Para la actriz, la luminosidad y la textura natural son prioritarias frente al exceso de maquillaje. En su día a día, apenas dedica diez minutos a arreglarse, utilizando solo corrector y colorete “para no parecer la novia cadáver”, demostrando una apuesta clara por la sencillez y la frescura.

En cuanto al cuidado del cabello y la actividad física, la directora reconoció en aquel momento ser “un poco desastre” con las peluquerías, prefiriendo que los cambios de imagen ocurran en los rodajes. “Nunca voy a la peluquería”, llegó a afirmar, delegando su corte de pelo en el profesional Miguel Álvarez. Para mantener el equilibrio emocional y físico, Dolera apuesta por correr y practicar yoga cuando su agenda se lo permite. Estos hábitos, sumados a peelings químicos puntuales realizados por su dermatóloga Carla Ferrandiz, conforman el esquema de una mujer que cuida su imagen desde la funcionalidad.
“No deberíamos buscar la aprobación ajena”
La evolución de su concepto estético hacia una belleza libre de estereotipos y cánones
Años más tarde, en 2019, Leticia Dolera profundizó en su visión de la estética durante una entrevista con la revista Telva. En ese encuentro, coincidiendo con su etapa como musa de Max Factor, la autora de Morder la manzana reivindicó una belleza ligada a la personalidad y al carisma, alejada de los cánones tradicionales. “No deberíamos buscar en la mirada ajena la aprobación o la belleza”, sentenció con firmeza. Esta declaración de intenciones refleja su transición hacia un activismo que busca empoderar a la mujer más allá de su apariencia física o la aceptación externa.
La cineasta insiste en que para sentirse bien no es necesario someterse a sufrimientos innecesarios, vinculando la autoestima con la libertad de elección. Sus apariciones en galas como los Premios Feroz o los Goya, donde ha denunciado la brecha de género en la dirección de cine, refuerzan esta postura. Para Dolera, la belleza real es una combinación de autocuidado consciente y coherencia personal. A sus 44 años, sigue defendiendo que el bienestar nace de un compromiso propio, tanto en la elección de los alimentos que consume como en la defensa de su espacio en la industria.