Antonio Banderas (65): “Fue bonito ser famoso al principio, luego fue una tortura. Hollywood es muy difícil”
Actor internacional
En el Hollywood que le recuerda como uno de los actores más versátiles, aún sigue siendo todo un referente

Antonio Banderas, en el estreno de 'Dolor y gloria' en Turín.

Desde que Robert Rodríguez puso a Antonio Banderas como protagonista de Desperado en 1995, Hollywood se rindió a sus pies. “Nadie sabía muy bien qué pensar de él. A cada paso que daba, era como si las luces se atenuaran solo para él”, recuerda Steve Buscemi.
A mediados de los años 90, Antonio Banderas había conquistado a toda Europa y medio Hollywood. Era el favorito de Pedro Almodóvar y no le hizo falta demasiado para que Estados Unidos entendiese el por qué: el talento y carisma del malagueño les dio la respuesta.

A pesar que interpretó al típico latino rompecorazones al principio, pronto se dieron cuenta de su versatilidad. Philadelphia (1993), Entrevista con el vampiro (1994), Evita (1996), La máscara del Zorro (1998), Shrek 2 (2004) o Los Mercenarios 3 (2010) son solo algunos de los títulos que lo prueban. Años de experiencia que lo han convertido en un nombre de la historia del cine para la posteridad, que se ha ganado el respeto de la industria.
El actor ha reflexionado sobre esto en su paso por el podcast Ac2ality, donde se ha sincerado acerca del premio de la fama en Hollywood, al ser uno de los pioneros al otro lado del charco. “Ser famoso estuvo bien al principio y después se convirtió en una tortura china”, reconoce. “Al principio era muy bonito ver que la gente te reconocía. Te das cuenta del poder y la magia que tiene el cine”.

El malagueño admite que “la vanidad está ahí” y “te gusta que te reconozcan y tal”. Sin embargo, también reconoce que existe una “cara B”, porque a pesar que durante mucho tiempo se busca ese reconocimiento de la gente, “hay un momento en el que ya dices: ‘Huy, esto es una esclavitud’”.
Antonio Banderas: “La fama es un animal muy complejo que hay que saber negociar, te puede arrollar”
Banderas lamenta que, tras la llegada de la fama, pierdes cosas tan valiosas como tu intimidad o que se te juzgue de otra manera. “Cualquier cosa que dices tiene un peso extraordinario y empiezas a comportarte de otra manera. Se pierde la naturalidad”, asegura.

“El peligro de la fama puede estar en que tú, en un momento dado, pienses que te ha pasado porque tú eres especial, estás como por encima del resto de los seres humanos. Eso no es verdad”, explica. “El poder se te otorga por el medio en el que trabajas. Si lo haces medianamente bien, te va a devolver ese calor de la fama”.
El actor insiste en que hay que tener mucho cuidado con la gestión de la fama. “La fama es un animal muy complejo que hay que saber negociar, te puede arrollar”, apunta. “Hemos visto muchos casos de personas que han sido arrolladas por la fama, destruidas por la propia fama que han generado”.