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Maria Guardiola, la hija influencer de Pep Guardiola, rompe su silencio: “Me criaron para comprender el privilegio de mis circunstancias”

Su primera entrevista

La primogénita del técnico del Manchester City analiza en 'Vanity Fair' su trayectoria profesional en Londres y su firme compromiso con la filantropía tras una vida marcada por los cambios de residencia

Maria Guardiola, en una imagen de redes sociales.

Maria Guardiola, en una imagen de redes sociales.

Instagram

A pesar de que no es ninguna desconocida, hasta hace bien poco no había concedido entrevistas. Maria Guardiola, hija mayor del entrenador de fútbol Pep Guardiola y la empresaria Cristina Serra, ha dado un paso al frente este pasado mes de enero para desgranar su faceta más personal y profesional. A sus 25 años, la joven ha dejado de ser únicamente una referencia en las redes sociales, donde roza el millón de seguidores, para mostrarse como una mujer con una visión cosmopolita y estructurada de su realidad.

Su trayectoria vital ha estado marcada por la itinerancia que exige el fútbol de elite. Desde su nacimiento en Barcelona hasta su actual residencia en Londres, la catalana ha transitado por ciudades como Roma, Catar, Nueva York o Múnich. Esta experiencia, lejos de ser un obstáculo, ha configurado su carácter: “Mudarme con tanta frecuencia me dio una gran confianza en mí misma que no creo que hubiera podido obtener de otra manera”, ha explicado hace tan solo unas semanas en conversación con Vanity Fair sobre una infancia donde el deporte fue el nexo de unión familiar.

“Mi padre y yo bromeamos diciendo que heredé su cabezonería”

La hija del entrenador revela cómo es su relación familiar y la herencia de sus padres

En su charla con la citada publicación , Maria destaca que su formación en negocios de moda y su paso por firmas como Victoria Beckham son solo una parte de su camino. Su vínculo con su progenitor es estrecho y lleno de complicidad. “Mi padre y yo bromeamos diciendo que heredé su cabezonería. Cuando nos proponemos algo, lo perseguimos con una visión de túnel hasta lograrlo”, afirma con rotundidad sobre esa determinación compartida que ambos aplican en sus respectivos ámbitos.

Maria acumula más de 800.000 seguidores en sus redes sociales.
Maria acumula más de 800.000 seguidores en sus redes sociales.Instagram

Pese a su éxito en plataformas digitales, la joven rechaza la etiqueta de influencer si no va acompañada de un propósito mayor. Para ella, el peso de su apellido conlleva una responsabilidad social que ha gestionado a través de la Fundación Guardiola Sala, creada en honor a su abuela fallecida durante la pandemia. Su enfoque actual es claro: “Me criaron para comprender el privilegio de mis circunstancias y siempre he sido consciente de que muchos no tienen acceso a las mismas oportunidades”.

Esta conciencia la ha llevado a iniciar un máster en Humanitarismo, Ayuda y Resolución de Conflictos, buscando profesionalizar su deseo de generar un cambio positivo. Su implicación en causas sociales, como su reciente colaboración con una marca palestina para donar fondos, reafirma su postura. “Si bien disfruto de ‘influir’ en los demás en áreas que me apasionan, no hay mayor propósito que usar esa influencia para ayudar”, sentencia la joven, quien ahora gestiona la presencia digital de la fundación familiar desde la capital británica.

“Disfruto de ‘influir’ en los demás en áreas que me apasionan, no hay mayor propósito que usar esa influencia para ayudar”, ha revelado la joven a 'Vanity Fair'.
“Disfruto de ‘influir’ en los demás en áreas que me apasionan, no hay mayor propósito que usar esa influencia para ayudar”, ha revelado la joven a 'Vanity Fair'.Instagram

“Al final todo se reduce a sentirse querido”

Los valores recibidos y sus metas futuras lejos del foco mediático tradicional

La estabilidad de Maria Guardiola se asienta en los consejos de sus padres, quienes han sido sus referentes en la gestión de la fama y el fracaso. Cristina Serra, su madre, es su máxima inspiración en el mundo de la moda: “Ella es muy elegante e influyó incluso en la forma de vestir de mi padre. Si alguna vez lanzo mi propia marca, ella será mi referente”. Esta influencia materna se suma a una independencia que ha cultivado tras vivir el desarraigo de dejar Barcelona o Múnich para adaptarse a nuevos sistemas escolares.

Para concluir, Maria recalca que, por encima de los lujos o la exposición mediática, la prioridad en su hogar siempre ha sido la calidez humana. Sus padres le recuerdan constantemente que lo esencial es amar y ser amado. Al final tot es redueix a sentir-se estimat –”al final todo se reduce a sentirse querido”, en la traducción al español–, cita textualmente sobre el mantra familiar. Con esta base, la hija del técnico encara un 2026 centrado en sus estudios y en la filantropía, demostrando que su voz propia tiene tanto peso como su reconocido apellido.

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