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No es San Juan: la vibrante localidad de Puerto Rico donde Bad Bunny creció antes de convertirse en un icono de la música, repleta de cultura

Orgullo boricua

Tras su histórico espectáculo en la Super Bowl 2026, el artista puertorriqueño reafirma el vínculo con sus raíces y con la pequeña localidad que forjó su identidad musical

Bad Bunny en los Grammy de 2026.

Bad Bunny en los Grammy de 2026.

Mario Anzuoni / Reuters

Lo ha hecho. En tiempos convulsos para la inmigración en Estados Unidos, Bad Bunny ha transformado el escenario más grande del mundo en una oda a la herencia latina. Ante 135 millones de espectadores en la Super Bowl XL, el artífice de éxitos como Tití me preguntó o Safaera no solo batió récords de audiencia; ejecutó una declaración política y cultural sin precedentes. Con una puesta en escena que evocaba campos de caña y colmados típicos, el músico utilizó su plataforma para recordar que “América es mucho más” que una frontera, cerrando su actuación con un contundente lema: “Juntos somos América”.

Este hito internacional, ocurrido apenas unos días después de ganar el Grammy a mejor álbum del año por Debí tirar más fotos, marca el punto álgido de una trayectoria que comenzó lejos de los grandes focos. Aunque el mundo lo ve hoy como el rey de la música latina actual y el artista más escuchado en plataformas, su historia no arranca en los estudios de grabación de capitales como San Juan, sino en la cotidianidad de una zona rural. Benito Antonio Martínez Ocasio nació en Bayamón, pero fue en el barrio de Almirante Sur, en Vega Baja, donde se construyó la base de su fenómeno global.

“Vine de la nada misma”

Un origen humilde en la denominada Ciudad del Melao Melao

“Soy de Vega Baja, una población pequeña que no es una metrópolis como San Juan. Eso es lo más sorprendente, yo vine de la nada misma”, declaró el artista en una entrevista con Rolling Stone en 2018. Esta localidad, situada en la costa norte y conocida históricamente por su pasado cañero, dista mucho de la opulencia de las giras mundiales. En sus calles, Benito creció escuchando salsa y baladas de Juan Gabriel junto a su madre, Lysaurie Ocasio, mientras su padre, un camionero, le transmitía la disciplina del trabajo diario.

Benito nació en la ciudad Bayamón, pero fue en el barrio de Almirante Sur, en Vega Baja, donde pasó su infancia.
Benito nació en la ciudad Bayamón, pero fue en el barrio de Almirante Sur, en Vega Baja, donde pasó su infancia.Wikimedia Commons

El entorno de Vega Baja fue determinante para su estilo. Allí, el joven que soñaba con cantar desde los cinco años desarrolló su creatividad haciendo freestyle para sus compañeros de escuela. Antes de firmar con Hear This Music en 2016, Benito compaginaba sus estudios de comunicación audiovisual con un empleo de empaquetador en el supermercado Econo Plaza. Sus antiguos compañeros recuerdan que ya entonces mostraba una personalidad tranquila y responsable, mientras empezaba a escribir sus primeras letras en los descansos entre estanterías.

Ese mismo supermercado luce hoy con orgullo el lema “donde todo comenzó”. Vega Baja no es solo el sitio donde Bad Bunny se crió, sino el escenario que ha inmortalizado en sus videoclips. Localizaciones como la playa de Puerto Nuevo, la única con bandera azul en la isla, han servido de set para éxitos como Estamos bien. El municipio, que celebra 250 años de historia en 2026, ha integrado la figura del cantante en su patrimonio cultural, incluyéndolo en murales urbanos junto a leyendas del deporte y la música tradicional.

La playa de Puerto Nuevo, la única con bandera azul en la isla, aparece en el videoclip del tema de 2018 'Estamos bien'.
La playa de Puerto Nuevo, la única con bandera azul en la isla, aparece en el videoclip del tema de 2018 'Estamos bien'.YouTube

Homenajes constantes

El impacto de una última residencia musical que volvió al origen

“No han de aprender español, solo han de aprender a bailar”, ha llegado a sentenciar el músico frente a las críticas por el uso íntegro de su lengua materna en mercados anglosajones. Esa autenticidad es la que llevó a su primera residencia musical en el Choliseo –como se conoce coloquialmente al Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot–, titulada No me quiero ir de aquí. Entre julio y septiembre de 2025, el artista recreó una casa sobre el escenario de la capital puertorriqueña para simbolizar su hogar, convirtiendo su éxito global en un acto de hospitalidad hacia sus raíces y sus seguidores más antiguos.

En el recuerdo Vega Baja, con sus teatros de estilo art déco y su riqueza arqueológica, que sigue siendo ante todo el refugio del hombre detrás del personaje. Porque pesar de una fortuna estimada en cuarenta millones de dólares, Benito mantiene viva la conexión con la Parroquia Santísima Trinidad y su comunidad. Tan sencillo como que el fenómeno de Bad Bunny se explica a través de esa dualidad. La de ser el artista que domina el mundo desde el Levi’s Stadium de Santa Clara, pero que siempre regresa mentalmente al balcón de su casa en Almirante Sur.