Protagonistas

Novak Djokovic, 38 años: “Seguramente tengo más pensamientos negativos que tú. La diferencia es mi entrenamiento y mi capacidad de no quedarme mucho tiempo en ese estado”

Motivación

El tenista serbio apareció en el podcast del ex monje Jay Shetty para tratar, entre otros temas, cómo afronta los momentos difíciles en la pista

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Novak Djokovic en el último Australia Open, en el que fue subcampeón tras superar a Janik Sinner en las semifinales

Novak Djokovic en el último Abierto de Australia, donde obtuvo el segundo puesto tras derrotar a Jannik Sinner en las semifinales

Clive Brunskill / Getty

La experiencia cuenta, afirman algunos. Y en Novak Djokovic, se observa cómo, a sus treinta y ocho años, ya no solo habla de tenis cuando se sienta frente a un micrófono. En el podcast del exmonje Jay Shetty, el serbio reveló una faceta menos visible de su trayectoria: el manejo mental de los momentos difíciles sobre la pista. 

El tenista más exitoso de la historia del circuito masculino señaló que, lejos de estar libre de incertidumbres, las lleva consigo cada día, pero ha aprendido a evitar que se arraiguen en su mente.

Novak Djokovic

“Todo depende de la práctica”

“Seguramente tengo más pensamientos negativos, emociones y energías difíciles que tú. La diferencia entre nosotros es mi entrenamiento y mi capacidad de no quedarme mucho tiempo en ese estado y en esa emoción. Entonces yo permanezco ahí unos segundos… ¿y tú quizá te quedas más tiempo? Creo que hay una verdadera sabiduría en eso. Todo depende de la práctica. Realmente, todo”, afirmó. Para Djokovic, el trabajo mental no es un complemento, sino una parte esencial del rendimiento deportivo.

El tenista fue más allá, tratando incluso el componente espiritual de esa preparación. “El cerebro es un músculo como cualquier otro. Incluso la conciencia, que en nosotros surge de forma natural. Somos seres conscientes, seres espirituales. Somos almas en la Tierra, dentro de este cuerpo. Pero para conectarse con el verdadero yo, hay que atravesar esas capas. Las construcciones de la sociedad que nos han formado, de alguna manera, nos han esculpido. Y eso requiere una práctica diaria”, explicó. 

Esta forma de preparación se alinea con un camino en el que la meditación, la respiración y la disciplina mental han sido tan persistentes como los entrenamientos físicos.

Djokovic tras vencer a Sinner en la semifinal del último Australia Open
Djokovic tras vencer a Sinner en la semifinal del último Australia OpenMARTIN KEEP / AFP

Esa fortaleza interior se puso de manifiesto en el Abierto de Australia 2026. En semifinales, Djokovic entregó una actuación histórica frente a Jannik Sinner, el campeón vigente del torneo en ese momento. Resistió intercambios prolongados, salvó todas las bolas de break y mantuvo el control del partido desde el inicio, cuando el cuerpo —lógico por su edad— comenzó a mostrar los signos del desgaste. 

Fue un triunfo logrado más por la serenidad y el análisis del partido que por la fuerza bruta. Días después, en la final, se rindió ante Carlos Alcaraz, pero llegar hasta ese punto ya representa un logro admirable.

Aunque al inicio de su carrera adoptó casi un rol de “villano” para infiltrarse en la batalla del duopolio entre Federer y Nadal, poco o nada queda de ese Djokovic. Con el tiempo, se ha observado que la diferencia no radica en cuánto miedo, frustración o cansancio siente, sino en cuánto tiempo permanece en esos estados. Algo que lo ha llevado a convertirse en el tenista con más Grand Slams de toda la historia.