Mariona Falomí, española en Estados Unidos: “Lo que llevo peor siendo Au Pair es sentir que estoy perdiendo tiempo”
Estados Unidos
“En total he cogido 46 vuelos en dos años, nunca en mis mejores sueños hubiera pensado que podría viajar tanto”, cuenta Mariona

Mariona Falomí.

Irse al extranjero a vivir una nueva experiencia es uno de los deseos de muchos jóvenes, ya sea para tomarse un año sabático o para vivir nuevas experiencias. Y una de las formas de hacerlo es a través de voluntariados o de un intercambio como puede ser el programa de Au Pair; un intercambio cultural en el que un joven vive con una familia extranjera, cuidando de sus hijos y ayudando con tareas domésticas ligeras a cambio de alojamiento, comida y una paga semanal, con el objetivo de aprender un idioma así como de conocer una nueva cultura.
En el caso de Mariona Falomí, una joven andorrana de 25 años, lleva dos años viviendo en Atlanta, Estados Unidos,. Tras graduarse decidió tomarse un tiempo sabático, sin saber que esta experiencia le cambiaría la forma de ver el futuro. “Estoy disfrutando de una vida de sueño que nunca me hubiera imaginado vivir”, explica en una entrevista para Guyana Guardian.

Siento que he dado pasos atrás simplemente siendo niñera
Durante este tiempo no solo se ha sumergido en la cultura estadounidense, sino que está viviendo una experiencia inolvidable: amigos de todas partes, viajes a sitios que nunca hubiera imaginado visitar, una nueva familia, un idioma y una nueva mentalidad a la hora de ver el mundo. Sin embargo, aunque se trata de una experiencia indescriptible, Falomí comparte una sensación con la que muchas otras au pairs se pueden sentir identificadas: la de sentir que ponen en pausa su vida profesional. “Lo que llevo peor de esta experiencia es sentir que estoy perdiendo tiempo”, confiesa.
En su caso, cuando tomó la decisión de mudarse ya tenía una carrera y un máster. “Después de haber terminado la carrera y un máster, siento que he dado pasos atrás, simplemente siendo niñera”, destaca.
Por eso, explica que muchos jóvenes llegan con la idea de hacer algo en paralelo para que la experiencia sea enriquecedora. “Mucha gente estudia online y aprovecha la experiencia para avanzar profesionalmente, y creo que eso es un gran logro”, añade.

Perdí a mis dos abuelas y fue muy duro afrontarlo desde lejos
Durante su tiempo en Atlanta tuvo la idea de compartir a través de las redes sociales su experiencia y su día a día. En ese sentido, combinaba sus dotes de comunicación con su objetivo de cambiar el estereotipo que tenemos los españoles sobre el país: “Como soy inconformista y quería más decidí contar mi vida en Estados Unidos, mostrar la realidad y romper un poco los estereotipos que tenemos en España sobre este país. La comunidad que he creado en redes me reconforta, me da un sentido de propósito mientras estoy aquí”, expone.
Otra de las grandes desventajas de esta experiencia es el hecho de estar tan lejos de la familia, y al no ser un país de la Unión Europea, los visados tienen algunos requisitos, como un mínimo de permanencia. Además, la lejanía geográfica hace que los reencuentros sean mucho más difíciles y costosos que en cualquier otro país.
“Es difícil estar lejos de mis padres, de mi hermano, de mi familia y amigos en España. Obviamente, las relaciones no cambian, pero ya llevamos dos años sin estar juntos, y siento que cada uno crece sin los otros, lo que hace que les eche muchísimo de menos”, explica. “Por suerte, mis padres me han venido a ver dos veces, y el primer año yo fui a España tres veces, lo que ayudó mucho. Pero ahora, con las condiciones de la visa de au pair del segundo año, no puedo salir de Estados Unidos, y eso hace que sea muy duro cuando ves que ellos siguen haciendo sus vidas y tú te estás perdiendo un poco todo”, añade.
Uno de los momentos más duros durante su estancia fue la muerte de sus dos abuelas, teniendo que vivir el dolor desde lejos. “Fue muy duro afrontarlo desde lejos, porque tenía una relación muy cercana con ellas. No poder estar allí para despedirme o acompañar a mi familia en esos momentos fue una de las cosas más difíciles emocionalmente”, señala.
Aunque Falomí se encuentra a más de 7.500 kilómetros, Mariona ha exprimido al máximo cada experiencia que le ha ofrecido este país. Además, ha podido cumplir uno de sus sueños: viajar. “En total he cogido 46 vuelos en dos años”, detalla, visitando estados como Mississippi, Alabama, Florida, Nueva York, Carolina del Sur, Washington D.C., Maryland y California. También tuvo la oportunidad de visitar otros países como Puerto Rico, Jamaica y Colombia: “Nunca en mis mejores sueños hubiera pensado que podría viajar tanto y conocer tantos lugares increíbles gracias a esta experiencia”, concluye


