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Pavin, el lago infernal situado en el volcán más joven y profundo de Francia

Mundo insólito

Las leyendas rodean esta laguna de origen volcánico del corazón de Auvernia

El baño no está permitido en el lago Pavin

El baño no está permitido en el lago Pavin

louis bertrand

Auvernia es la región volcánica por excelencia de Francia. Destinar unos días a visitar la zona significa ir acumulando cono volcánico tras como volcánico, generalmente entre forestas imponentes. Los desplazamientos entre ellos no son siempre cortos, pues las carreteras locales reclaman baja velocidad. Pero ello permite disfrutar de un paisaje singular donde la localidad de referencia, Clermont-Ferrand, acoge todos los servicios, aunque siempre queda un tanto apartada.

El famoso Puy-de-Dôme concentra todas las miradas, no tanto por su altitud (1.465 metros) como por las historias de gestas ciclistas que acumula, con épicos finales de etapa del Tour. Pero en la región de Besse hay un cráter bien conocido por los lugareños que posee leyendas que le superan… aunque nada tienen que ver con los velocípedos.

El lago Pavin es casi perfectamente redondo. Tiene un diámetro de 750 metros, y ocupa un cráter asociado a una colada de lava del cercano Puy de Montchal. Un camino forestal lo rodea por completo, por lo que se ha convertido en una excursión clásica para los ciudadanos del centro del Hexágono. Desde la orilla se intuye que el lago es muy profundo (de hecho, alcanza los 92 metros, el más hondo de Francia) por la oscuridad de sus aguas, casi negras según la luz del día. Aunque en momentos de sol espléndido puede lucir un azul zafiro brillante.

Como en tantos cráteres volcánicos del mundo, el agua rellenó las paredes y se quedó permanentemente en él, alimentado por las fuentes de las cercanías. Pero el Pavin, que según los geólogos es el volcán más joven de Francia –se calcula que su erupción más cercana fue hace solo 6.000 años– está rodeado de leyendas.

El lago Pavin tiene un diámetro de 750 metros
El lago Pavin tiene un diámetro de 750 metrosGetty Images/iStockphoto

De hecho, quien visite el Pavin y se atreva con el fácil itinerario que lo rodea por completo, mejor que se abstenga de lanzar piedras al agua, una actividad tan recurrente cuando nos hallamos frente a una superficie lacustre. Y no porque vaya a molestar a los abundantes pescadores de trucha (que seguro que lo hará). Es porque entre sus oscuras aguas habita el demonio, que se pone de muy mal humor cuando nota que alguien altera con una pedrada su residencia y es capaz de salir al exterior y enfrentarse a los turistas. O así lo relata la tradición oral.

Las aguas del Pavin son frías y puras. De ahí que tampoco esté permitido bañarse. Ya advirtió el historiador Gervaise de Tilbury en el siglo XIII que mejor no contactar con el agua. Él explica en su obra Otia Imperiala que son numerosos los dragones y otras criaturas maléficas sumergidos en ella. Y seguramente de ahí surgieron las leyendas relacionadas con el diablo. Aunque también se cuenta que el líquido proviene de las lágrimas de Dios, desconsolado por tanta maldad como percibía de las criaturas demoníacas que habitaban la zona.

Si el visitante no altera a los demonios, el paseo por el lago Pavin es muy placentero. El sendero principal conecta con la colada de lava del Puy de Montchal. Desde la cumbre de este cono, a 1.407 metros sobre el nivel del mar, se tiene una visión panorámica excelente de toda la región de Sancy. Cerca hay un punto de información donde ponen al corriente de las innumerables posibilidades excursionistas que presentan tanto los bosques como los volcanes de la zona sur de Auvernia.

Cómo llegar

Llegar a la orilla del lago Pavin –la carretera D-978 pasa muy cerca de su borde occidental– toma una hora desde Clermont-Ferrand utilizando primero la autovía A75 y posteriormente la vía local citada.