Anna Montoliu, española en Nueva York: “El frío es extremo. A veces me pregunto qué hago aquí pudiendo estar en otro estado, aunque sé que es algo temporal”
Frío extremo en EE.UU.
La estudiante barcelonesa afronta su tercer invierno en Estados Unidos y, aunque asegura estar ya aclimatada al frío, reconoce que ninguno de los anteriores fue tan extremo como el actual

Anna Montoliu junto a una amiga en Nueva York

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Mientras que el inicio de 2026 en España ha estado marcado por un invierno extraordinariamente húmedo y una sucesión casi ininterrumpida de borrascas, al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, se vive un episodio de clima extremo “de costa a costa”: un invierno especialmente duro en el centro y el este del país, frente a récords de calor en la costa oeste.
Este fin de semana, una nueva masa de aire ártico ha provocado un desplome de las temperaturas hasta niveles que no se registraban desde hace décadas en EE.UU.. En ciudades como Nueva York y Boston se prevén sensaciones térmicas de hasta –15 °C y –25 °C, respectivamente. En el Medio Oeste, las alertas por hipotermia son críticas debido a vientos que podrían situar la sensación térmica por debajo de los –30°C. Ante este escenario, las autoridades insisten en una recomendación clara: evitar salir a la calle y resguardarse en espacios con calefacción.

La barcelonesa Anna Montoliu vive desde hace tres años en Nueva York. Llegó como au pair y actualmente cursa sus estudios en la ciudad que nunca duerme. Afronta su tercer invierno y, aunque asegura estar ya aclimatada al frío, reconoce que ninguno de los anteriores fue tan extremo como el actual. “Ahora mismo estamos a –11 grados y la sensación térmica es aún más baja. No es nada fácil soportar estas temperaturas; es un frío que duele, especialmente cuando hace viento”, explica. Desde Guyana Guardian hablamos con la barcelonesa sobre cómo está viviendo este episodio de clima extremo.
¿Cómo te estás protegiendo de la ola de frío que azota Estados Unidos?
Intento evitar al máximo estar en la calle. A veces es inevitable, porque hay que hacer vida normal, pero procuro reducirlo todo lo posible. En casa mantengo la calefacción alta y, cuando tengo que desplazarme a algún sitio, normalmente también está bien climatizado. El problema es el trayecto. Cuando sales a la calle, aunque vayas muy abrigada, estás en constante movimiento y, si además hace viento —sobre todo en la cara, que es la parte más difícil de proteger—, se pasa realmente mal. Hay momentos en los que caminar se convierte casi en una carrera por llegar cuanto antes al destino: es horroroso, es un frío que duele. Una vez estás dentro de casa o en un espacio cerrado, todo vuelve a la normalidad.
Mi la escuela canceló las clases. Es un riesgo real, porque puedes resbalar y caerte con facilidad o incluso sufrir problemas físicos por el frío extremo
¿Ha tomado tu universidad alguna medida especial?
En mi caso, la escuela canceló las clases tras la fuerte nevada de hace unas semanas. Fue un domingo y el lunes tampoco hubo actividad, principalmente por precaución: las carreteras estaban en muy mal estado, hacía muchísimo frío y todo estaba completamente congelado. Es un riesgo real para los estudiantes, porque puedes resbalar y caerte con facilidad o incluso sufrir problemas físicos por el frío extremo.
Caminar se convierte casi en una carrera por llegar cuanto antes al destino: es un frío que duele
Además, hemos recibido alertas por parte del Gobierno. Lo positivo es que estábamos muy concienciados de que esto iba a pasar. Llevaban días avisando de que las temperaturas caerían de forma drástica, así que no fue ninguna sorpresa. Todo el mundo estaba advertido a través de los medios, las redes sociales y los canales oficiales; incluso el alcalde de Nueva York habló públicamente del tema. En ese sentido, nadie se vio desprevenido.

¿Cómo te preparas para salir de casa cuando hace tanto frío?
A base de capas. En lugar de llevar una sola chaqueta muy gruesa, prefiero ponerme varias, porque aquí los interiores suelen tener la calefacción muy alta. El contraste es demasiado brusco: pasas del frío extremo de la calle a una camiseta fina en cuestión de segundos. Por eso voy añadiendo o quitando capas según el lugar y la situación. Es la mejor forma de adaptarse, porque el frío cambia constantemente y el cuerpo también tiene que hacerlo.
Todo el mundo estaba advertido a través de los medios, las redes sociales y los canales oficiales; incluso el alcalde de Nueva York lo advirtió
¿Crees que en España estamos preparados para temperaturas tan extremas?
No lo creo, sobre todo porque nunca hemos vivido algo así. Las temperaturas no suelen ser tan bruscas y nuestros cuerpos tampoco están acostumbrados a ese tipo de frío. Yo lo pasé muy mal mi primer invierno aquí, precisamente porque mi cuerpo estaba aclimatado de otra manera. Ahora ya estoy algo más habituada, pero en España, en general, estamos acostumbrados a un clima más mediterráneo y templado. Por eso pienso que no estaríamos preparados ni física ni mentalmente. Tampoco a nivel logístico: el transporte, las máquinas quitanieves o incluso los sistemas de calefacción.

¿Cómo afecta este frío a nivel anímico?
Se nota mucho. Acabo el día muy cansada, como si el cuerpo estuviera en una lucha constante para protegerse de un frío que no da tregua. A veces incluso me cuesta respirar: el aire es tan frío que entra con dificultad y llego a notar dolor en los pulmones.
Acabo el día muy cansada, como si el cuerpo estuviera en una lucha constante para protegerse de un frío que no da tregua
¿Hay algún momento del día que se haga especialmente duro con estas temperaturas?
Sin duda, la mañana. Vienes de pasar muchas horas en casa, con una temperatura agradable, y de repente sales a la calle y el contraste es brutal. Por la noche, cuando vuelvo a casa, ya no resulta tan dramático porque el cuerpo lleva todo el día adaptándose al frío. Pero por la mañana es terrible. Muchas veces me pregunto qué hago aquí con este frío, cuando podría estar en otro estado como Florida, donde la temperatura es completamente distinta. Aun así, me compensa estar en Nueva York: me gusta la ciudad y sé que es algo temporal. Son apenas un par de meses duros, pero luego todo vuelve a la normalidad.
¿Qué es lo que más echas de menos de España durante una ola de frío como esta?
Sobre todo, tener coche. Aquí la gente se mueve principalmente en transporte público y, con este frío, se agradece poder ir directamente a tu destino y volver con comodidad, sin depender de horarios ni conexiones.

