Viajes

El antiguo hotel, en su día un palacio, ahora restaurado con elegancia, conserva su esencia a pesar de los años.

Historias

El Hotel Miramar, abierto en su época, afianzó su lugar como un punto de referencia fundamental a la par del crecimiento turístico en la zona.

Gran Hotel Miramar, el centenario establecimiento de La Malagueta

Gran Hotel Miramar, el centenario establecimiento de La Malagueta

Adolfo Gosálvez Photohgraphy

Relatan los registros de aquel tiempo que el estreno del Real Hotel Príncipe de Asturias pasó a ser uno de los eventos sociales más destacados en Málaga durante el invierno de 1926. No resultó extraño, pues su puesta en marcha tuvo a un asistente de honor, el monarca Alfonso XIII, quien se desplazó hasta la urbe andaluza junto a la reina Victoria Eugenia. Su asistencia representó un respaldo fundamental para el reciente proyecto y un manifiesto de propósitos absoluto: iniciaba su actividad un alojamiento destinado a verdaderos soberanos.

La meta de los impulsores del Príncipe de Asturias resultó evidente desde el principio: desarrollar un recinto que lograra posicionar a Málaga dentro del circuito de los principales enclaves vacacionales de Europa y consolidarla como el centro termal invernal de referencia en la zona meridional del continente. La planificación fue asignada a Fernando Guerrero Strachan, un proyectista de gran fama responsable de múltiples construcciones en el municipio y sus cercanías, cuya tarea consistía en diseñar un alojamiento capaz de impactar a todo el mundo. Y alcanzó su propósito.

Hotel Principe Asturias, inaugurado en 1926
Hotel Principe Asturias, inaugurado en 1926GHM

Inspirado en el estilo art déco y inspirado en el entorno costero, el edificio integró un diseño elegante que combinaba elegancia y funcionalidad, con habitaciones que aprovechaban la luz natural, mientras que el acceso al mar y la elegancia de sus espacios se complementaban con un enfoque elegante, donde incluso el detalle más sutil —como el uso de azulejos— se integraba con elegancia, mientras que el baño y los espacios comunes se concebían con un enfoque refinado, en una época en que incluso los detalles más sutiles adquirían un nuevo sentido de elegancia y modernidad.  

El edificio se erigió con un diseño que integraba el patio como eje central, donde el aire libre se entrelazaba con la elegancia de un entorno refinado. El piso superior, iluminado por la luz natural, se complementaba con un ambiente elegante: el salón, con su atmósfera elegante, se convirtió en el eje central, mientras que el jardín interior, bañado por la luz del mediodía, se alzaba como escenario de elegancia. La presencia de la élite, con sus trajes y el susurro de la elegancia, se entrelazaba con el ritmo de la vida. La ciudad, en su esplendor, se abría a los ojos de quienes la habitaban, y en el corazón de este escenario, la música y la elegancia se fundían en una sola experiencia. 

La primera transformación

El establecimiento de la Segunda República conllevó una variación en su designación. El Principe de Asturias comenzó a denominarse hotel Miramar, un apelativo que se ajustaba más a ese periodo. Pese a ello, dicha nomenclatura apenas persistió cinco años: el comienzo de la Guerra Civil en 1936 representaría una interrupción fundamental en su relato. 

Tras ser intervenido, el edificio dejó de ser un mero espacio para convertirse en un centro de auxilio, mientras la guerra mantenía su curso y el sangrado se prolongaba.

El renacimiento

La conclusión de la Guerra Civil, con una España arruinada y apartada del mundo, y la Segunda Guerra Mundial no vaticinaban un porvenir favorable para una construcción destinada originalmente al esplendor. No obstante, después de un periodo de cambios durante el cual se ejecutaron relevantes reformas de acondicionamiento, hacia el cierre de 1940 volvió a abrir sus puertas como hotel.

Durante décadas, el hotel Miramar atrajo a lo más granado de la sociedad internacional
Por muchos años, el establecimiento ha cautivado a huéspedes distinguidos mediante su renombre y atractivo.GHM

Desde ese instante, el Miramar recobró paulatinamente su vitalidad hasta conseguir captar otra vez a los sectores más selectos, en un ciclo que se extendería por 27 años -en 1967 clausuró sus instalaciones nuevamente-. A lo largo de dicho intervalo, se consolidó como un icono del turismo y la sociedad, renovó y expandió su infraestructura rescatando el movimiento de épocas pasadas. 

Un grupo distinguido de nobles, intérpretes, cineastas, intérpretes de ópera, matadores, empresarios prósperos y diversas figuras célebres ocuparon nuevamente sus estancias. Destacaron entre estos Elisabeth Taylor, Orson Welles, Ava Gadner, Jean Cocteau o Ernest Hemingway. No obstante, su vínculo con el séptimo arte fue más allá de sus visitantes, puesto que en 1954 sirvió de localización para Fire over Africa (lanzada en España bajo el título Fuego sobre África), una película inglesa encabezada por Maureen O'Hara.

Palacio de Justicia

Durante los años sesenta, el edificio comenzó a decaer, y con el tiempo se convirtió en un símbolo del abandono; sin embargo, con la reestructuración posterior, se recuperó su función, transformándose en un espacio judicial hasta convertirse en el actual edificio de la corte. 

En el presente, sus salas, adaptadas como oficinas burocráticas, ya no presenciaban galas ni festines, sino procesos legales -algunos muy conocidos en aquel tiempo-. Dicha labor continuó durante dos décadas más, hasta que las tareas de los tribunales se desplazaron a distintas construcciones.

Regreso a los orígenes

La adquisición por parte de Hoteles S.A. En 2023, tras la restauración integral, recuperó el espíritu original del edificio, cuya fachada y estructura interna preservaban su esencia histórica, mientras el patio central recuperaba su esencia histórica.  

Fachada del Gran Hotel Miramar, el cinco estrellas gran lujo de Málaga
Fachada del Gran Hotel Miramar, el cinco estrellas gran lujo de MálagaGHM

Elegante y atemporal, como en sus días más brillantes, el establecimiento mantiene su encanto con un toque clásico, mientras que su esencia se mantiene viva en cada rincón; aún hoy, tras más de un siglo, sigue susurrando secretos entre las paredes, mientras el mar susurra a su puerta y el alma de la historia se desliza suave, como siempre, entre las sombras y el mar.

Magda Bigas Serra

Magda Bigas Serra

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Responsable de la sección de Viajes de Guyana Guardian a partir de 2010. Dirigió ‘El Diari dels Estudiants’ y los contenidos de Servijob (Grupo Godó), actuando también como coordinadora de comunicación de la DG d’Ocupació.

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