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El pueblo medieval a dos horas de Barcelona que enamora con su puente colgante: una joya en plena naturaleza con una arquitectura única

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El entorno natural, además de una arquitectura e historia medieval, lo convierten en uno de los pueblos más especiales de Catalunya

Sobre un acantilado volcánico y rodeado de naturaleza: el pueblo medieval que es una joya escondida de Catalunya

El pueblo medieval a dos horas de Barcelona que enamora con su puente colgante: una joya en plena naturaleza con una arquitectura única 

El pueblo medieval a dos horas de Barcelona que enamora con su puente colgante: una joya en plena naturaleza con una arquitectura única 

Carme Molist Vidal

Existen algunos pueblos dominados por la piedra y la historia que dan la sensación de haberse quedado detenidos en el tiempo. Esto sucede en Rupit, una pequeña localidad situada entre Vic y Olot, en el interior de Catalunya, donde las casas de piedra se asientan bajo un paisaje de acantilados y bosques que refuerza su aire medieval. Su ubicación, en pleno entorno natural, lo convierte en uno de esos destinos que parecen ajenos al ritmo de las grandes ciudades.

El enclave en el que se encuentra explica gran parte de su encanto. Rupit está integrado en el Espacio Natural del Collsacabra, una zona de gran valor paisajístico marcada por riscos, hayedos y rutas de senderismo. Este entorno privilegiado permite recorrer caminos rurales, miradores naturales y parajes tranquilos que contrastan con la densidad urbana de otras zonas de Catalunya, lo que lo convierte en una escapada ideal para quienes buscan naturaleza y silencio.

Un pueblo medieval y con historia

Vistas al amanecer desde Rupit 
Vistas al amanecer desde Rupit Carme Molist Vidal

Tal y como señalan las páginas especializadas en patrimonio histórico, los primeros documentos que mencionan a Rupit como núcleo habitado se remontan al siglo X, cuando surgió alrededor de una fortificación defensiva vinculada al castillo que dominaba la zona. Aunque hoy apenas se conservan restos visibles de aquella construcción, el actual casco antiguo ocupa el mismo emplazamiento estratégico, lo que explica su estética medieval bien preservada.

Durante la Edad Media, Rupit tuvo importancia estratégica y de control territorial en la zona. Su posición elevada sobre el acantilado y su difícil acceso natural lo convertían en un punto de control y vigilancia, especialmente en un contexto de conflictos feudales frecuentes. Asimismo, con la llegada de la Edad Moderna y la transformación de las rutas económicas, el pueblo fue perdiendo protagonismo y quedó aislado, algo que favoreció la conservación de su patrimonio arquitectónico.

El entorno natural hace de Rupit un pueblo realmente privilegiado y único 
El entorno natural hace de Rupit un pueblo realmente privilegiado y único 

Esa misma condición de aislamiento histórico es, en gran parte, la responsable de que hoy conserve calles empedradas, casas de piedra y estructuras tradicionales prácticamente intactas. Pasear por su casco antiguo supone recorrer un conjunto urbano en el que la arquitectura popular catalana se mantiene sin grandes alteraciones.

En el plano gastronómico, la zona responde a la tradición culinaria del interior catalán, con platos contundentes y de base rural. Destacan especialidades como la escudella, los embutidos artesanales, la butifarra a la brasa o los guisos de carne de proximidad, muy ligados a la cocina de montaña. A ello se suman productos locales como panes tradicionales y quesos de la comarca.

Un puente colgante que te da la entrada al pueblo

El puente colgante se ha convertido en todo un icono de Rupit
El puente colgante se ha convertido en todo un icono de RupitGetty Images

Sin duda, uno de los emblemas más famosos de Rupit es el puente colgante que te da la bienvenida al lugar. Tal y como señalan desde el Ajuntament de Rupit i Pruit, este fue construido en el siglo XX para facilitar el acceso sobre la riera de Rupit, y se convirtió con el tiempo en una de las imágenes más reconocibles del municipio. Más que una simple infraestructura, actúa como una puerta simbólica al núcleo medieval, ya que tras cruzarlo se accede directamente a sus calles empedradas y al conjunto histórico.

Aunque cada vez son más las personas que deciden pasar el día en esta localidad, lo cierto es que la tranquilidad es algo que no se ha perdido. Su reducido tamaño, su difícil acceso histórico y su integración en un entorno natural protegido han contribuido a que el turismo se desarrolle de forma moderada, centrado sobre todo en visitas de un día y escapadas rurales.

Según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (IDESCAT), la población no alcanza los 300 habitantes y se distribuye dentro del municipio de Rupit i Pruit, resultado de la unión administrativa de ambos núcleos. Esta singularidad territorial refuerza su carácter rural y explica por qué su historia, su paisaje y su patrimonio siguen siendo el principal atractivo de un pueblo que conserva intacta su esencia medieval en pleno corazón de Catalunya.

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