Sobre un acantilado volcánico y rodeado de naturaleza: el pueblo medieval que es una joya escondida de Catalunya
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La altura y el entorno natural convierten a este pueblo en uno de los destinos más fotografiados de Catalunya
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El municipio de Castellfollit de la Roca está sobre un risco basáltico formado por la lava de dos coladas.

En pleno corazón de la comarca de la Garrotxa, en la provincia de Girona, se encuentra Castellfollit de la Roca, un pequeño pueblo medieval que parece desafiar la gravedad. Situado a 50 metros de altura sobre un risco basáltico originado por coladas de lava solidificada, el núcleo urbano se extiende a lo largo de más de un kilómetro, con casas construidas en la misma piedra volcánica que le da su característico color negro.
Este risco se formó a lo largo de miles de años gracias a la erosión de los ríos Fluvià y Toronell, que actualmente parecen abrazar al pueblo, dejando a la vista dos coladas de lava: la primera, de 217.000 años de antigüedad, proveniente de Batet de la Serra, y la segunda, de 192.000 años, de los volcanes de Beguedà. La altura y el entorno natural convierten a Castellfollit en uno de los destinos más fotografiados de Catalunya, especialmente para quienes buscan estampas únicas.
Castellfollit de la Roca, un pueblo lleno de historia

La historia del pueblo se remonta al siglo XI, cuando se documenta bajo el nombre de Kastro Follit. Tal y como detallan desde Escapada Rural, su evolución se puede dividir en dos etapas principales: hasta 1427, Castellfollit contaba con una muralla que fue destruida por terremotos; y posteriormente, durante el siglo XVII, sufrió la destrucción de su castillo a manos del ejército francés. Aun así, el casco antiguo mantiene en la actualidad calles estrechas y empedradas, casas de piedra volcánica y restos de las antiguas murallas.
Uno de los mayores atractivos del pueblo es la iglesia de Sant Salvador, también conocida como l’Església Vella. Aunque los documentos datan del siglo XIV, se cree que su origen podría coincidir con la fundación del pueblo. Hoy en día, el edificio es una reconstrucción tras los daños sufridos por terremotos y conflictos bélicos a lo largo de los siglos. Para todo visitante que se preste, dicha iglesia se encuentra en el extremo del risco, junto al mirador, ofreciendo unas vistas espectaculares.

La gastronomía local, conocida como cocina volcánica, es otro de los mayores atractivos de Castellfollit. Productos frescos de proximidad como la trufa, las alubias de Santa Pau, los nabos, las patatas de Olot o el jabalí protagonizan la oferta culinaria de los restaurantes de la zona.
Una grieta de 17 metros en el pueblo vuelve a poner el foco en los desprendimientos
Sin embargo, los vecinos de Castellfollit de la Roca viven actualmente momentos de incertidumbre. En los últimos días se ha formado una grieta de 17 metros de longitud en el risco basáltico. La grieta ha puesto en alerta a las autoridades locales, que ya estudian medidas de seguridad para proteger tanto a los habitantes como a los turistas que visitan el lugar.
A pesar de este reciente fenómeno, el pueblo sigue siendo un ejemplo de cómo la naturaleza y la historia pueden convivir en armonía. Su ubicación en la entrada del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa permite a los visitantes disfrutar de una experiencia cultural única, con rutas de senderismo y exploración de paisajes volcánicos.
Con menos de 1.000 habitantes, Castellfollit de la Roca es uno de los secretos mejor guardados de Catalunya. Su singular historia medieval y su belleza natural lo convierten en un destino imprescindible para quienes buscan descubrir la esencia de los pueblos volcánicos de la región, mezclando vértigo y paisajes que te dejarán sin aliento.
