Paula Calvo, antrozoóloga: “El vínculo sano con un gato se construye cuando puede elegir el momento de contacto físico y apartarse si lo ve necesario”
Bienestar animal
La experta en las relaciones entre humanos y animales advierte sobre los problemas que puede tener un gato si se le acaricia demasiado
Paula Calvo, antrozoóloga: “Altura, agua y refugio son tres pilares básicos del bienestar felino que muchas veces pasamos por alto”

Paula Calvo, antrozoóloga: “El vínculo sano con un gato se construye cuando puede elegir el momento de contacto físico y apartarse si lo ve necesario”
Para muchas personas, tener una mascota en casa es como si tuvieran un peluche. No les sueltan en ningún momento y pretenden darles cariño de manera constante. Pero esto es lo peor que podrían hacer, especialmente en el caso de los gatos. Por eso, la antrozoóloga Paula Calvo ha aportado varias situaciones en las que debemos dejar tranquilos al felino.
“Uno de los errores más normalizados en la convivencia con gatos es asumir que el contacto físico siempre es positivo. Pero en bienestar felino, tocar más no significa vincular mejor. La clave está en cuándo, cómo y desde qué estado emocional ocurre ese contacto”. Con estas palabras, la doctora Calvo pasa a enumerar los momentos en los que hay que dejar en paz al gato.
El primero de ellos está relacionado con lo que la antrozoóloga denomina “momentos de baja tolerancia”: “Mientras come, duerme profundamente o acaba de llegar a un espacio nuevo, su sistema nervioso está enfocado en la prioridad de sentirse seguro. Tocar en esos momentos aumenta la tensión, aunque no siempre lo veamos”.
Los gatos realizan ciertos gestos para hacer ver que no quiere que le toquen en ese momento
El segundo momento tiene que ver con el “contexto emocional”: “Un gato en alerta, nervioso, hipervigilante o sobreestimulado no está en disposición de disfrutar el contacto físico”. También hace referencia a las “señales previas” que hacen los felinos: “Antes de apartarse o morder, la mayoría de gatos sí avisan. Orejas que giran o se aplasta, cola que se agita, mirada fija... El problema es que muchas veces no sabemos leer esas señales”.
Por último, la doctora Calvo apela al “error humano”: “Confundimos tolerancia con disfrute y pensamos que, si no se va, 'le gusta'. Pero un gato que tolera no es un gato cómodo, y eso deteriora el vínculo a medio plazo”. Para terminar la publicación, la experta en las relaciones entre humanos y animales acaba con una frase que lo resume todo: “El vínculo sano con un gato se construye cuando puede elegir el momento de contacto físico y apartarse si lo ve necesario”.
