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Miguel Ángel Gómez-Serrano, biólogo: ”Los animales de compañía no deberían interactuar con los silvestres, conlleva riesgos”

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El biólogo explica por qué la interacción entre mascotas y especies salvajes puede generar riesgos ecológicos y qué soluciones existen para equilibrar ambas realidades

La caza de aves por parte de gatos puede ser un problema para el ecosistema.

La caza de aves por parte de gatos puede ser un problema para el ecosistema.

Cada vez más personas conviven con un animal de compañía, sobre todo, perros y gatos. Una tendencia que se disparó a partir de la pandemia. Y vinculado a este hecho, existe una preocupación por la conservación de la biodiversidad, que entra en conflicto cuando los animales de compañía interactúan con la flora y fauna silvestre. 

Un estudio reciente identifica las claves del conflicto entre los defensores del bienestar animal de las mascotas y los partidarios de la conservación de la naturaleza. Miguel Ángel Gómez-Serrano, profesor del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universidad de Valencia, nos habla sobre esta situación.

¿Se llevan bien los animales de compañía con los silvestres?

Lo cierto es que no deberían ni llevarse. Los animales de compañía no deberían interactuar con los silvestres, porque todas las interacciones conllevan riesgos, que van desde molestias a las actividades vitales de los animales silvestres (huir, abandono de nidos, etc.) Hasta la posibilidad de depredación, incluyendo la competencia por los recursos, la transmisión de enfermedades o la posibilidad de hibridación entre animales salvajes y domésticos.

¿Cuáles son las especies silvestres más vulnerables al contacto o depredación por mascotas domésticas?

Depende. Por ejemplo, si pensamos en gatos que deambulan desde sus hogares hacia el medio natural, las especies más afectadas por la depredación suelen ser mamíferos de tamaño pequeño a mediano y reptiles, como lagartijas y serpientes. Aunque los pájaros pueden volar, suelen ser una de las presas más frecuentes de los gatos. En el caso de los perros, las presas suelen ser más grandes, lo que puede incluir incluso cérvidos, cuando varios perros interactúan para cazar una misma presa.

Los gatos cazan con facilidad aquellas aves adultas que incuban sus nidos en el suelo o en cavidades subterráneas

Miguel Ángel Gómez-Serrano

Biólogo

Ha hablado del gato doméstico, considerado uno de los depredadores invasores más dañinos. ¿Cómo afecta su actividad en la fauna y la flora silvestres?

Los gatos son extremadamente hábiles para cazar presas. Aunque sean de origen doméstico y estén bien alimentados por sus dueños, tienen un instinto de caza muy desarrollado, por lo que la mayoría de los que tienen acceso al exterior acaba depredando animales silvestres. Como he adelantado, las especies más afectadas suelen ser mamíferos de tamaño pequeño a mediano e incluso algunos gatos pueden depredar hasta conejos, especialmente en sus etapas juveniles. El impacto es mayor cuando son gatos asilvestrados, es decir, sin propietario, ya que su supervivencia depende de sus habilidades para cazar, y se encuentran en áreas próximas a zonas donde se concentran las aves para reproducirse o descansar. Los gatos cazan con facilidad aquellas aves adultas que incuban sus nidos en el suelo o en cavidades subterráneas, como algunas aves marinas, o depredan sobre sus pollos antes de que puedan alcanzar la edad para volar. 

¿Cuál es el riesgo mayor?

Cuando inciden sobre especies con poblaciones pequeñas o amenazadas, como las especies endémicas de algunas islas, los gatos pueden llegar a producir su extinción. Algunos autores señalan, incluso, que los gatos serían los responsables de hasta el 25% de las extinciones contemporáneas de reptiles, aves y mamíferos.

Unos datos preocupantes. Hablemos ahora del impacto de los perros que pasean y corren por la playa. ¿Cómo afecta su actividad a este espacio?

Las playas son un ecosistema muy peculiar, que alberga especies exclusivas de flora y fauna que no pueden desarrollarse en otros ambientes. Entre ellas, se encuentran aves como el Chorlitejo patinegro, que se reproduce en la estrecha franja que va desde las dunas móviles hasta la orilla del mar. En estos lugares ubican sus nidos directamente en la arena, donde sus huevos se camuflan bien por su coloración críptica. Tanto los nidos como los adultos que incuban a la altura del suelo son muy vulnerables a los depredadores, pero también a los perros sueltos. Las aves ven a los perros como potenciales depredadores, y por ello abandonan sus nidos y huyen cuando estos se acercan.

Y ahí está el peligro.

Exacto. Los nidos desatendidos, aunque sea temporalmente, son más propensos a fracasar, ya que están sujetos a cambios de temperatura extremos. En las playas mediterráneas, la arena alcanza temperaturas elevadas en primavera, por lo que la huida de las aves cuando hay perros paseando por allí puede resultar fatal, ya que los huevos pueden cocerse al sol y el embrión morirá en poco tiempo. Además, muchos perros persiguen a las aves con la intención de capturarlas, depredan sobre los pollos e incluso algunos perros depredan sobre los huevos de los nidos atraídos por su olfato. El problema es que el acceso de perros está prohibido en la mayoría de las playas (excepto aquellas autorizadas como playas caninas), pero el nivel de incumplimiento es muy elevado, lo que compromete la supervivencia de la fauna silvestre de este ecosistema.

Es evidente que, cuando llevamos nuestro perro suelto a un lugar donde hay aves y este las persigue, estaría dentro de los supuestos de la mencionada ley, ya que las está molestando

Miguel Ángel Gómez-Serrano

Biólogo

¿Qué normativas existen para regular el daño ocasionado a la naturaleza por parte de las mascotas?

Abordar los daños de las mascotas a la vida silvestre y establecer de quién es la responsabilidad es una cuestión clave para entender y aportar soluciones a este problema. El artículo 54 de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad indica que “Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico”, y el 57 añade que también lo están “cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlos, perseguirlos o molestarlos”, refiriéndose a las especies animales protegidas, incluyendo sus crías o huevos. Es evidente que, cuando llevamos nuestro perro suelto a un lugar donde hay aves y este las persigue, estaría dentro de los supuestos de la mencionada ley, ya que las está molestando. Lógicamente, el perro no tiene ninguna culpa, pero sí sus propietarios, que no hacen nada para impedirlo.

¿Qué responsabilidades deberían asumir estos para reducir el daño a la fauna y flora silvestres?

Lo principal es cumplir las normativas, especialmente las que indican que el acceso de las mascotas está prohibido a lugares sensibles o que debe utilizarse una correa para pasear perros. En general, los propietarios deberían evitar la libre deambulación de sus mascotas fuera de casa, sobre todo, en el medio natural. Controlar estos movimientos es una responsabilidad de los dueños, que deben responder por cualquier daño que causen, ya sea a personas o a la fauna silvestre.

Los propietarios deberían evitar la libre deambulación de sus mascotas fuera de casa, sobre todo, en el medio natural

Miguel Ángel Gómez-Serrano

Biólogo

Los gatos cazan con facilidad aquellas aves adultas que incuban sus nidos en el suelo o en cavidades subterráneas. 
Los gatos cazan con facilidad aquellas aves adultas que incuban sus nidos en el suelo o en cavidades subterráneas. Freepik

Además de la depredación, ¿qué otros efectos negativos pueden generar las mascotas en los ecosistemas?

La depredación es un impacto muy evidente, ya que produce la muerte directa de los animales. Sin embargo, a menudo son más importantes los impactos indirectos, es decir, los que, sin llegar a producir a la muerte. Por ejemplo, la presencia de perros sueltos estresa a las aves, que gastan mucha energía huyendo cuando estos se acercan, y las obliga a desplazarse a otras zonas menos óptimas o dedican menos tiempo a incubar sus nidos. Cuando las molestias por el paseo de perros son frecuentes, las aves suelen abandonar los hábitats en los que se reproducen, algo que ha sucedido en muchas playas naturales frecuentadas por personas paseando perros.

Dame las claves para que pueda haber una convivencia más equilibrada entre las mascotas domésticas y la conservación de la biodiversidad.

Los propietarios de mascotas deben evitar que sus animales de compañía se escapen de su propiedad. Existen poblaciones asilvestradas de varias especies de cotorras en entornos urbanos y semiurbanos de muchas ciudades españolas, cuyo origen está relacionado inicialmente con escapes, desde donde se reproducen y dispersan hacia otras zonas. También tienen que evitar pasear a sus perros en zonas sensibles para la fauna silvestre, como las playas, zonas húmedas u otros lugares donde se concentran las aves. En el caso de los gatos, existen diversas maneras de controlar el impacto de su libertad de movimiento sobre la fauna silvestre. Para quienes tienen jardines donde los gatos vagan libremente, hay dispositivos especiales, como collares grandes con colores llamativos, para hacer a los gatos más visibles para las aves que puedan ser objeto de sus ataques. Algunos estudios científicos sugieren que alimentar a un gato con una dieta rica en proteínas y jugar con él unos minutos al día calma sus instintos depredadores y, en consecuencia, reduce su tendencia a la caza.

 

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