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Manel Villalante, ingeniero experto en ferrocarriles, sobre el accidente en Adamuz: “La distancia entre ambos trenes fue menor a la necesaria para poder avisar”

'El món a RAC1'

El experto asegura que ni la distancia de separación entre las vías ni el trazado del trayecto forman parte de las causas del accidente porque cumplen con la normativa

Así han quedado los trenes accidentados en Adamuz (Córdoba)

Así han quedado los trenes accidentados en Adamuz (Córdoba)

España está conmocionada por la tragedia ferroviaria más letal de la historia de la alta velocidad. La última actualización del balance de víctimas es demoledora: el choque frontal entre dos trenes en Adamuz, cerca de Córdoba, deja al menos 39 muertos, una veintena de personas en estado crítico y un centenar más heridas. Uno era un Iryo que había salido de Málaga y se dirigía a Madrid y el otro, un Alvia de Renfe que estaba haciendo el recorrido inverso, con Huelva como parada final.

La cronología del accidente ayuda a hacerse una idea de la brutalidad del impacto. A las siete y media de la tarde, el Iryo descarriló en una recta por razones que deben aclararse. Los vagones delanteros del convoy quedaron atravesados y bloquearon la vía contraria, por donde circulaba el Alvia para dirigirse hacia Huelva. Entre el descarrilamiento y el choque solo pasaron 20 segundos.

Precisamente esa poca diferencia de tiempo es uno de los motivos que explican la gravedad del accidente. Según ha explicado Manel Villalante, ingeniero industrial experto en ferrocarriles, en una entrevista en El món a RAC1,  esto ha sido clave: “La fatalidad se debe a la distancia entre los dos trenes, que fue menor a la necesaria para poder avisarse. Lo peor es que el descarrilamiento se produce en el punto de cruce entre dos servicios”.

Para frenar necesitas cuatro o cinco kilómetros de margen. Y un tren que va a 200 kilómetros por hora no puede frenar”

Manel Villalante

Ingeniero industrial experto en ferrocarriles

Vista aérea este lunes de los trenes accidentados ayer domingo cerca de Adamuz (Córdoba)
Vista aérea este lunes de los trenes accidentados ayer domingo cerca de Adamuz (Córdoba)EFE

Y asegura que el maquinista del tren de Renfe vio al Iryo, pero no tuvo margen de maniobra para evitar la colisión: “Para frenar necesitas cuatro o cinco kilómetros de margen. Y un tren que va a 200 kilómetros por hora no puede frenar. Es imposible”, ha dicho.

Sea como fuere, asegura que la caja negra permitirá aclarar las causas: “No es un accidente con unas causas claras, no es algo evidente. Nos dará mucha información. Tendremos claras las velocidades, la señalización... Veremos si ha habido alguna comunicación de voz entre maquinista y centro de control. Será definitivo”, explicó.

De entrada, parece poco probable que se trate de una acción provocada”

Manel Villalante

Ingeniero industrial experto en ferrocarriles

También dejó claro que la infraestructura estaba en un estado correcto y que el tren era nuevo: “Ni la distancia de separación entre las vías ni el trazado del trayecto forman parte de las causas del accidente porque cumplen con la normativa. Los reglamentos están absolutamente en regla. Tampoco parece que el cambio de agujas tenga nada que ver con el accidente y, de entrada, parece poco probable que se trate de una acción provocada”.

Este artículo fue publicado originalmente en RAC1