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El circuito más peligroso del mundo, convertido en una autopista en las afueras de Berlín

Con un peralte de 43 grados

El AVUS nació como un laboratorio de velocidad, pero ha acabado atrapado por el tráfico cotidiano de la capital alemana

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Parte de las gradas del antiguo circuito de AVUS, por donde ahora discurre una autopista, siguen en pie

Parte de las gradas del antiguo circuito de AVUS, por donde ahora discurre una autopista, siguen en pie

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Conducir en un circuito de Fórmula 1 es un sueño de muchos que pocos han hecho realidad. A pesar de que algunos trazados permiten alquilar el coche y vivir la experiencia de sentirse como un piloto profesional, el elevado precio de la aventura hace que, al final, la mayoría se quede con las ganas. Aunque no es lo mismo, hay quien aún tiene la oportunidad de conducir en lugares donde, hace tiempo, rugían los motores de la Fórmula 1.

Uno de estos escenarios donde en su día compitieron los mejores pilotos es el circuito de AVUS (acrónimo de Automobil-Verkehers und Übungsstraße, que en castellano significa carretera de tráfico y prácticas automovilísticas), en Berlín. Pocos saben que, tras su cierre en 1998, el trazado original fue transformado en una simple autopista que une las localidades de Charlottenburg y Köpenick, donde hoy en día solo queda el eco de las velocidades extremas de antaño.

El circuito de AVUS ocupaba parte de esta extensión convertida hoy en parte de la red vial de Berlín&nbsp;
El circuito de AVUS ocupaba parte de esta extensión convertida hoy en parte de la red vial de Berlín Getty Images

El circuito de AVUS fue construido en 1921, convirtiéndose en uno de los primeros trazados de automovilismo en Alemania. Desde sus inicios fue concebido como un espacio para competiciones, pero también como una vía destinada a entrenar y probar la fiabilidad de los vehículos. Su diseño estaba marcado por dos largas rectas y una peligrosa curva, la famosa Nordkurve, que se convirtió en uno de los puntos más emblemáticos del circuito.

Curva peraltada

Con un peralte de hasta 43 grados, esta curva se convirtió en uno de los mayores quebraderos de cabeza para los pilotos, quienes debían mantener una gran precisión para tomarla a altas velocidades sin perder el control. La falta de medidas de seguridad adecuadas y el riesgo que representaba la curva fueron factores determinantes para que, con el tiempo, el AVUS fuera perdiendo su lugar en el calendario de las principales competiciones automovilísticas.

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La peligrosa curva peraltada del circuito tenía una inclinación de hasta 43 grados Wikipedia

En 1959, el AVUS acogió su único Gran Premio de F1, marcado por la trágica muerte del piloto Jean Behra

Aunque el circuito de AVUS solo acogió una carrera del Mundial de Fórmula 1, en 1959, la memoria de su paso por el automovilismo sigue viva entre los aficionados. Sobre su asfalto, se establecieron varios récords de velocidad. En 1937, Rudolf Caracciola alcanzó unos asombrosos 432 km/h al volante de un Mercedes-Benz W125 que en su época estaba considerado la cúspide de la ingeniería automovilística.

Antes de que el seis veces ganador del GP de Alemania marcara este récord, otros pilotos habían dejado huella en el AVUS. Uno de ellos fue su compatriota Fritz van Opel, un pionero del automovilismo y aviación alemán, que se convirtió en una figura destacada al establecer varios récords de velocidad.

AVUS vivió sus días de mayor esplendor en la primera mitad del siglo X X
AVUS vivió sus días de mayor esplendor en la primera mitad del siglo X XWikipedia

En 1931, en el mismo circuito de AVUS, Van Opel logró alcanzar los 250 km/h al volante de un Opel-Renwagen propulsado por un motor a reacción. Un hito que le convirtió en el primer hombre en la historia en superar los 200 km/h en un coche con un motor de estas características.

Su curva peraltada, con 43 grados de inclinación, fue tan espectacular como peligrosa y acabó siendo demolida en 1967

Otro nombre relevante en los años de oro de AVUS fue el de Herman Lang, quien también dejó su marca en la historia del circuito. Conocido por su habilidad y destreza al volante, Lang ganó el GP de Alemania en 1939, el último que se celebró en AVUS antes de la Segunda Guerra Mundial. La combinación de su talento y la potencia de los coches de la época hizo que sus victorias en este trazado fueran recordadas como parte de la leyenda del automovilismo de la época.

Trágicos accidentes

Pero a parte de los récords, el circuito de AVUS también estuvo marcado por trágicos accidentes que costaron la vida a varios pilotos durante las competiciones. Uno de los primeros ocurrió en 1933, cuando Otto Mertz perdió el control de su vehículo bajo la lluvia. Cinco años después, en 1938, Bernd Rosemeyer murió mientras intentaba batir el récord de velocidad en tierra. Sin embargo, uno de los incidentes más impactantes tuvo lugar en 1959, cuando Jean Behra, durante un evento previo al GP de Alemania de Fórmula 1, perdió la vida en la curva peraltada tras un brutal accidente.

El motel AVUS está edificado sobre lo que antes había sido el circuito del mismo nombre
El motel AVUS está edificado sobre lo que antes había sido el circuito del mismo nombreGoogle Maps

Estas tragedias, sumadas a la creciente preocupación por la seguridad, llevaron a la modificación del circuito a lo largo de los años, incluida la eliminación del peligroso peralte en 1967, y finalmente su desaparición como escenario de competiciones a finales de los 1990.

A raíz de estos trágicos incidentes y de los cambios en la seguridad, el circuito de AVUS fue perdiendo poco a poco su relevancia en el mundo de las competiciones. En 1999, se dejó de utilizar definitivamente para carreras, cerrando un capítulo histórico en el automovilismo.

Hoy en día, lo que fue una de las pistas más emblemáticas del mundo del motor forma parte de la autovía A-115 en Berlín. No obstante, aún permanecen algunas de sus gradas originales y vestigios de su infraestructura, que sirven como recordatorio de la grandeza y el peligro que definieron a este legendario trazado.