El “Santo Grial del automovilismo” sale a la venta: este Ferrari 250 GTO único podría superar los 70 millones
Joya sobre ruedas
Conservado, mantenido y reparado pero nunca restaurado, este ejemplar pintado en color Bianco Speciale se licitará por Mecum Auctions en el evento Kissimmee 2026 (Florida) este sábado día 17

Sólo ocho de los 36 Ferrari 250 GTO se configuraron con el volante a la derecha, como éste
El lote S204 de Mecum Auctions en Kissimmee 2026, la subasta de coches de colección más grande del mundo, puede hacer historia. Este sábado 17 de enero se licitará un coche único, especial, inigualable. El protagonista de este año y la estrella destacada del evento, sin lugar a dudas, será el Ferrari 250 GTO Bianco Speciale de 1962.
Según vaticinan los expertos, este raro y codiciado ejemplar marcará un récord de cotización, que podría superar los 70 millones de euros. Fuera de operaciones de compra-venta no conocidas acordadas en privado entre particulares y sin tener en cuenta los 135 millones de euros pagados por un Mercedes SLR 300 de 1955 en 2022 (cuyo importe estaba destinado a fines benéficos), la transacción del único Ferrari 250 GTO que salió de fábrica en color blanco puede establecer un nuevo registro en el exclusivo universo de coleccionistas de la marca del Cavallino Rampante.

Si tenemos en cuenta que en las escasísimas ocasiones en las que cambia de manos una de las únicas 36 unidades fabricadas de 250 GTO las cifras que se barajan se sitúan entre los 30 y los 50 millones de dólares -según sus características, estado de conservación y pedigrí en competición-, el chasis 3729GT (el único pintado de serie en color Bianco Speciale en abandonar la fábrica de Maranello en 1962), no sería extraño que pulverizara los números alcanzados en otras operaciones previas de cambio de manos.
Mantenido, reparado y reacondicionado, pero nunca restaurado, su decoración blanca sin precedentes aplicada en origen por Ferrari lo distingue como el más singular y exclusivo de entre los 250 GTO, el modelo de Ferrari más codiciado y, por ende, el vehículo más valorado en el mercado de los automóviles clásicos de colección.

No hay una expresión de singularidad e individualidad más reconocida y venerada en la historia de la automoción y, más aún, si se tiene en consideración su exitosa trayectoria en competición, con éxitos destacables en manos de algunos de los pilotos de carreras más míticos.
Un ejemplo de historia preservada
Completado el 7 mayo de 1962, fue enviado a Scaglietti para finalizar su carrocería de aluminio, diseñada por Bizzarrini. El 13 de julio de 1962 obtuvo el certificado de origen y su matrícula de Módena MO 79396 fue emitida. Apenas unos días después, el 28 de julio de 1962, fue adquirido nuevo por John Coombs, de Inglaterra, propietario de una escudería privada británica.

Este factor explica la petición especial del cliente: que fuera pintado en color banco (neutro) y no en rojo, como la mayoría, ya que el rosso corsa era el color nacional italiano tradicionalmente en competición. Si bien hubo otros 250 GTO en azul, del North American Racing Team o N.A.R.T., el Bianco Speciale fue una “excepción histórica”, casi una “anomalía” aceptada por Ferrari.
Una brillante carrera deportiva
El Bianco Speciale hizo su debut en competición el 6 de agosto de 1962 con Roy Savadori al volante. Tuvo una brillante carrera deportiva y fue pilotado, entre otros, por grandes nombres de la época como Graham Hill, Jack Sears, Mike Parkes, Roy Salvadori, Mike MacDowel, Mike Salmon y Richie Ginther. A finales de ese año, dada su apabullante efectividad, incluso fue cedido durante un tiempo al Departamento de Competición de Jaguar para efectuar pruebas aerodinámicas y de rendimiento que determinaron su superioridad frente al E-Type en casi todos los aspectos.

En enero de 1964, Coombs vendió el Bianco Speciale a Eddie Portman, y en septiembre de ese mismo año pasó a manos de John Pearce. A finales de 1967, Pearce lo vendió al coleccionista Neil Corner, quien, posteriormente, en 1970, se lo vendió a uno de los expilotos del Bianco Speciale, Jack Sears, que lo conservó casi durante 30 años hasta deshacerse de él en 1999. Desde esa fecha ha formado parte de la Colección Jon Shirley. Fue durante la propiedad de Shirley que el 250 GTO recuperó su color blanco perlado original y la decoración del Goodwood Tourist Trophy, tal como la corrió Graham Hill.

