Coches

El coche clásico de los años 40 que fue un fracaso de ventas y acabó expuesto en el MoMA de Nueva York

Exquisitez estética

El diseño del Cisitalia 202, un bello deportivo de líneas fluidas, rompía todo lo conocido hasta el momento

Nacido en la Italia de posguerra, estableció un antes y un después en el diseño automovilístico.

Nacido en la Italia de posguerra, estableció un antes y un después en el diseño automovilístico.

RM Sotheby's

Existen coches rápidos, coches exclusivos y coches atractivos. Y luego está el Cisitalia 202, un modelo que muchos historiadores consideran uno de los automóviles más hermosos jamás construidos. Su silueta no solo marcó el futuro del diseño, sino que terminó expuesta en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, algo impensable para un vehículo nacido en la austera Italia de la posguerra.

La historia arranca en 1946, cuando el industrial y deportista Piero Dusio fundó Compagnie Industriale Sportiva Italia, más conocida como Cisitalia. En un país que intentaba reconstruirse tras la Segunda Guerra Mundial, pequeñas firmas como ésta ayudaron a reactivar la pasión por el automovilismo. Su primer gran éxito fue el D46, un monoplaza competitivo que devolvió Italia a los circuitos.

Los componentes del frontal, como la parrilla y los faros, destacan por sus formas redondeadas 
Los componentes del frontal, como la parrilla y los faros, destacan por sus formas redondeadas RM Sotheby's

Mientras se desarrollaba el D46, el ingeniero Giovanni Savonuzzi, director técnico de la marca entre 1945 y 1948, trabajaba en algo diferente: un deportivo de calle que utilizara la base mecánica del coche de carreras, pero con una carrocería revolucionaria. El resultado fue el 202, cuyo diseño definitivo y producción quedaron en manos del mítico Pinin Farina.

Pieza de museo

El Cisitalia 202 fue el primer coche incluido en una exposición del MoMA y hoy forma parte de su colección permanente

Presentado en 1947 en la Villa d’Este Gold Cup y más tarde en el Salón de París, el 202 rompía con todo lo conocido. Su capó era más bajo que los pasos de rueda y, por primera vez, toda la carrocería, incluidas las puertas y el capó, se concebía como un volumen continuo y fluido.

En una época en la que la mayoría de coches contaba con diseño clásico, con el motor, el habitáculo y el maletero claramente separados, el Cisitalia ofrecía una silueta integrada y sin rupturas, como moldeada por el aire. Esto marcaría el camino que seguiría el diseño automovilístico en las décadas posteriores.

Este modelo no fue precisamente un éxito de ventas.
Este modelo no fue precisamente un éxito de ventas.RM Sotheby's

La aerodinámica no respondía únicamente a una búsqueda estética, sino a una necesidad mecánica muy concreta. El modelo montaba un modesto motor de cuatro cilindros y 1.089 cc derivado de Fiat, capaz de ofrecer 70 CV en especificación de competición, una cifra contenida incluso para finales de los años cuarenta.

Hito de la automoción

Su silueta integrada y sin rupturas marcó el camino en el diseño en décadas posteriores

Para compensar esa potencia limitada, Savonuzzi apostó por una carrocería lo más limpia y eficiente posible desde el punto de vista aerodinámico. Reducir la resistencia al avance era clave para mejorar la velocidad punta y la estabilidad a alta velocidad. De ahí esa silueta baja, continua y sin aristas.

En 1951, el MoMA incluyó un 202 GT en su exposición “Eight Automobiles” 
En 1951, el MoMA incluyó un 202 GT en su exposición “Eight Automobiles” RM Sotheby's

Con culata de aluminio, doble carburador Weber y lubricación por cárter seco, así como una caja manual de cuatro velocidades y un peso inferior a 800 kilos, el 202 podía alcanzar unos respetables 170 km/h. No era el más potente, pero sí uno de los más refinados de la época.

Hubo varias versiones, incluida la llamativa 202 MM con dos aletas traseras, pensada para competición 
Hubo varias versiones, incluida la llamativa 202 MM con dos aletas traseras, pensada para competición RM Sotheby's

El reconocimiento fue inmediato. En 1951, el MoMA incluyó un 202 GT en su exposición “Eight Automobiles”, la primera dedicada al automóvil en su historia. En 1972 incorporó otra unidad a su colección permanente. Fue el primer modelo en tener este privilegio.

El interior de esta unidad está muy bien conservado 
El interior de esta unidad está muy bien conservado RM Sotheby's

Hubo varias versiones, incluida la llamativa 202 MM con dos aletas traseras, pensada para competición. Sin embargo, la complejidad de fabricar a mano su carrocería de aluminio sobre un chasis tubular ligero disparó los costes. Entre 1947 y 1952 se produjeron apenas unas 153 unidades coupé y 17 descapotables, con carrocerías firmadas por Pinin Farina, Vignale o Stabilimenti Farina.

Hoy, contemplar un Cisitalia 202 es descubrir un coche “de bolsillo”, casi como una joya mecánica. Restaurarlo puede superar con facilidad el medio millón de euros, y las versiones más exclusivas alcanzan cifras cercanas o superiores al millón. El 202 no salvó a Cisitalia, pero dejó como legado una nueva forma de entender el automóvil como objeto artístico.

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