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Javier Machí: “Los lobbies siguen haciendo presión para construir en zonas inundables”

La resaca de la dana

El decano del Col·legi d’Enginyers de Camins de la Comunitat Valenciana advierte que falta educación ciudadana, mentalidad, información para paliar desastres como el de la dana: “Puede volver a suceder”

Javier Machí, decano del Col·legi d'Enginyers de Camins, Canals i Ports de la Comunitat Valenciana, fotografiado en Barcelona

Javier Machí, decano del Col·legi d'Enginyers de Camins, Canals i Ports de la Comunitat Valenciana, fotografiado en Barcelona

Pau Venteo / Shooting / Colaboradores

Javier Machí, decano del Col·legi d’Enginyers de Camins de la Comunitat Valenciana, cree que el Plan de Acción Territorial para la prevención del riesgo de inundaciones (Patricova), de 2004, llegó tarde. Gran parte de la gran conurbación afectada por la DANA en octubre del 2024 (Beniparrell, Albal, Catarroja, de Alfafar, Benetíser, Massanassa, Sedaví) es fruto del desarrollismo de los 60 y 70. Viviendas de poca calidad levantadas junto a pequeños barrancos. “Y si nuestros antepasados no se colocaron ahí sería por algo”, sentencia tras intervenir en una jornada organizada por el Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports.

¿Puede repetirse un suceso como el que provocó la dana  de Valencia?

Sí. Puede volver a suceder.

¿Estamos poco preparados o que las condiciones son demasiado adversas?

Las dos cosas. El calentamiento se está incrementando en el Mediterráneo. Son cuencas, además, con cortos períodos de retorno, de concentración de caudal en poco tiempo. Y con grandes pendientes en las zonas altas; es algo que se repite en toda la costa española mediterráneo.

La gente que vive en una zona inundable lo tiene que saber, y no lo sabe

Javier Machí

Vista del barranco donde pasa el ‘Riu Magre’, a 21 de noviembre de 2024, en Algamesí, Valencia, Comunidad Valenciana 
Vista del barranco donde pasa el ‘Riu Magre’, a 21 de noviembre de 2024, en Algamesí, Valencia, Comunidad Valenciana Rober Solsona 

¿Qué ha fallado?

La gente no sabía que venía el agua, porque además no estaba lloviendo en la parte donde se ha producido. Y falta educación ciudadana, mentalidad, información. Si no te avisan, si no hay un sistema de avisos el ciudadano éste no puede reaccionar. Además, en estas cuencas no da tiempo; discurre una hora y media desde que empieza a llover hasta que llega el desastre. Por eso, necesitas un sistema de alarma temprano, rápido, para que en función de lo que llueva, se dé el aviso.

¿Qué ha echado a falta?

Planes de emergencia familiares o de empresas. Nadie les dijo a las empresas que antes alarmas como éstas, hay que cerrar. Y el jefe es el primero que tiene que dar la orden. Ni tampoco lo hubo en los hospitales. Mi suegra, que vive en Algemesí, tenía que ir al centro de diálisis de Alfafar, pero éste desapareció y estuvo dos días sin poder tener diálisis porque Algemesí quedó aislado.

Demasiado errores...

La gente que vive en una zona inundable lo tiene que saber, y no lo sabe. Y la personas que va a trabajar o va a un lugar a hacer una gestión debe saber si esa es una zona vulnerable. Debe saber cómo debe actuar si va en coche y ocurre una cosa como ésta. Alguien debe decir con antelación que no circule por ciertas zonas.

¿Se han cometido errores al diseñar las infraestructuras?

Se han diseñado infraestructuras lineales pensando en superar ríos y barrancos, pero no se ha tenido en cuenta que tenemos una geomorfología distinta. Son conos aluviales, que se desbordan de los cauces principales y no vuelven al cauce principal. Y esos conos aluviales ponen en más peligro a un pueblo o una persona que está a un kilómetro que al que está viviendo al lado.

¿Y en el ámbito de la prevención del riesgo de inundaciones?

Yo creo que ha fallado todo. No se han hecho las obras. Había obras diseñadas, proyectadas, aprobadas y con la declaración de impacto ambiental, como en la rambla de Poyo. En el río Magro había una parte de estas obras hechas, como la presa de Forata, que ha hecho un gran papel. Le llegaron 2000 m3/s y lo redujo a 900 m3/s, menos de la mitad. Pudo haber llegado mucho más a Catarroja, Alcúdia, Guadasuar y Algemesí y el desastre hubiera sido bastante mayor. Pero no es suficiente; faltaba más; estaba previsto una presa en el Marquesado; la descartaron después de haber estado estudiando mucho tiempo.

Había obras hidráulicas diseñadas, proyectadas y aprobadas que no se han hecho

Javier Machí

El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, durante una sesión de control en Les Corts Valencianes
El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, durante una sesión de control en Les Corts ValencianesRober Solsona

Hábleme de soluciones

Retener, derivar o aumentar la capacidad de los ríos

¿Y por cuáles se inclina?

Depende en cada caso. Si se ha construido en una rambla en mitad de la ciudad, lo único que puedo hacer es levantar, corregir el problema con un cauce cerrado y volver a tapar. Es lo que se hizo en Alicante en 1997: reponer el barranco de San Blas a base de levantar la ciudad y rehacer esos canales soterrados y volver a tapar. Era la mejor solución, pero en ese caso. Pero no se puede generalizar.

Se habla de las soluciones basadas en naturaleza.

En el caso, del río Magro hemos visto que hay que actuar en la parte de arriba. En el caso de Guadasuar hay que proteger la población y que el cauce no entre en la ciudad pero hay que dejar que el río se desborde. Y en la Alcúdia, hay que dejar que el río se desborde de forma natural. Este es un ejemplo de solución basada en la naturaleza.

No siempre es posible dejar que el río ocupe su sitio natural.

En el caso de la rambla del Poyo eso es posible porque todavía queda un espacio, una reserva una zona donde el agua se lamine forma natural y de manera controlada, para que no pille a la gente desprevenida y sea arrastrada; se trata de saber en qué zona va a desbordar. Es la clave.

¿Cómo evitar que se repitan dramas como los de Catarroja?

Yo creo hay poca conciencia política. Los alcaldes no saben, no tienen formación, no tienen conocimientos ni técnicos ni científicos de lo que hay que hacer. Pero es que, a veces, en algunos casos, creo que no tienen tampoco interés. Y no tienen personas a lado que les pueden asesorar, informar de lo que tienen que hacer o dar pistas de lo que tienen que hacer. Al revés, a su alrededor tienen unos lobbies externos, industriales y comerciales, que están presionando para que levanten polígonos justamente donde no deberían hacerlo, en zonas inundables.

Entonces, ¿qué haría?

La gente debe tomar conciencia de que no debe volver a las casas con plantas bajas que han sido destrozadas; que no vuelvan a vivir allí. Hay que cambiar la tipología urbanística. Y hay viviendas unifamiliares con escaleras para subir al piso superior para cuyo acceso se debe salir a la calle para subir la escalera. Y ahí ha habido muertos. Hay que redefinir la vivienda.

La aspiración de “saber el caudal del río en función de lo que está lloviendo”

¿La dana ha sido el episodio de mayor volumen de agua que se ha registrado?
No se sabe, porque el año 1517 hubo una inundación con 1.000 muertos también en la zona de Valencia, aunque no sabemos qué volumen de agua se cayó. Pero son episodios que se repiten con cierta frecuencia, y los tenemos datados, incluso, de la época romana. Y hubo un desvío del Turia en Valencia provocado por una inundación del Turia.
Ha hablado de un riesgo generalizada en toda la zona afectada
El río Magro es afluente del Xúquer pero tiene una zona de captación de aguas de lluvia que coincide prácticamente con el Turia y también es adyacente a la rambla del Poyo. La gran inundación de 1957 de Valencia también fue una inundación del Magro; y ahora lo ha vuelto a ser. Según la localización exacta de las precipitaciones, el episodio puede ser más general e influir en todo lo que es el Xúquer, como pasó en 1987; o puede ser que influya solamente en la cabecera de este río, como pasó en 1982, cuando se llevó por delante la presa de Tous; o puede ser como ésta que hemos tenido, que ha afectado al Turia, a la cabecera del Magro y a la rambla del Poyo. Es decir, según como se mueva la tormenta, 15 kilómetro más arriba o 15 kilómetros más abajo, puede hacer que cambie todo.
Una indefensión ciudadana temible.
Una vez que cae la tormenta, debemos saber qué es lo que hay que hacer. Y hoy en día empezamos a tener herramientas para poder controlar los efectos. Podemos tener un sistema que consiga una predicción más fina y ajustada, y un sistema que dé la alarma temprana no a partir de los aforos sino sobre la base de las precipitaciones que están dando y con modelos que permitan determinar, a partir de lo que ocurre a 40 ó 50 kilómetros, qué caudal vas a tener, y todo reflejado en cuadrículas o áreas de uno, dos o tres kilómetros cuadrados, de manera que puedas conocer qué caudal vas a tener en Catarroja o en Massanassa. Saber el caudal del río en función de lo que está lloviendo, eso sería lo ideal.