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El liderazgo climático de la UE se tambalea por la discordia del nuevo plan para recortar emisiones

Análisis

Varios países se oponen a la propuesta de la Comisión Europea para reducir las emisiones un 90% en 2040 respecto a 1990 e intentan diluirla la propuesta

Los grupos ecologistas lamentan que la UE poga el freno a los planes previstos justo cuando más se necesita acelerar las medidas 

Un manifestante porta un globo terráqueo con una Torre Eiffel en miniatura para marcar el objeto de detener el calentamiento en 1,5ºC  como recoge el  Acuerdo de París sobre el cambio climático durante una protesta organizada por el movimiento  Fridays for Future frente a la Antigua Ópera de Fráncfort.

Un manifestante porta un globo terráqueo con una Torre Eiffel en miniatura para marcar el objeto de detener el calentamiento en 1,5ºC  como recoge el  Acuerdo de París sobre el cambio climático durante una protesta organizada por el movimiento  Fridays for Future frente a la Antigua Ópera de Fráncfort.

Boris Roessler/Dpa / Europa Press

Los Estados miembro de la UE se muestran muy divididos sobre el nuevo plan de acción climática comunitario para el horizonte 2040, sin que por ahora existan visos de acuerdo sobre este documento. El nuevo plan de acción climática, también llamado contribución determinada a nivel nacional en el argot técnico (NDC, por sus siglas en inglés), es el nuevo compromiso que la UE deberá entregar a la ONU antes de la Conferencia de las Naciones sobre Cambio Climático, que debe celebrarse en Brasil entre el 10 y el 21 de noviembre. Greenpeace y otras organizaciones ecologistas han alertado de que “la UE está a punto de perder su liderazgo político en materia de acción” si finalmente se consuma la discordia en el seno de la UE o se produce un pacto climático debilitado.

La secretaria del Convenio de Cambio Climático de Naciones Unidas ha dado como plazo máximo hasta el 25 de septiembre para que la UE, y todos los países, presenten sus planes actualizados de acción climática con un horizonte de realización para 2040, de manera que se logre una senda alineada para lograr la neutralidad climática en 2050. Sin embargo, a escasas fechas para que acabe el plazo, parece utópico pensar que puede cumplir esta exigencia, que se deriva del Acuerdo de París contra el calentamiento (2015).

Países en la oposición

El desacuerdo reside en que varios países (Italia, Polonia, Eslovaquia y la República Checa) han manifestado, en diverso grado, su oposición a la propuesta presentada por la Comisión Europea, en la que se propone fijar como objetivo una reducción de un 90% de las emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2040 en comparación con los niveles de 1990.

Esta propuesta ha sido presentada al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE, pero ha topado con fuertes resistencias en los ministros, pese a que la Comisión Europa acepta introducir herramientas de flexibilidad, de manera que muchos recortes a las emisiones podrían contabilizarse mediante una contribución (limitada) de créditos internacionales.

Desacuerdo, negociación encallada y aplazamiento

El NDC [el plan de acción climática para 2040] debe ser tratado en la reunión del consejo de ministros de Medio Ambiente que se celebra este jueves, pero no hay garantías de acuerdo, señalan diversas fuentes.

Presiones fuertes y de diverso signo empujan a los países a dar la espalda al prometido compromiso verde de la UE. Los influyentes fabricantes alemanes de coches piden una prórroga para el veto comunitario en 2035 a los coches de combustión interna, en Polonia hay temor a no poder prescindir del carbón como combustible estratégico y los partidos de la ultraderecha (envalentonados por el efecto Trump) quieren que la acción climática no sea un asunto prioritario en la agenda política, pese a que el sistema climático no para dar señales sobre sus impactos tremendos sobre Europa.

Inicialmente, esta era una reunión programada para adoptar posiciones formales sobre los objetivos climáticos para 2035 y 2040, pero la resistencia de varios Estados miembro ha generado incertidumbre sobre si la UE podrá asegurar la ambición necesaria antes de la COP30.

La reunión para los líderes convocada por el secretario General de la ONU, junto con la apertura de la Asamblea General de la ONU la próxima semana, se ha convertido en un momento escenográfico clave para que los países presenten sus NDC para 2035.

Propuesta danesa para salir del atolladero

Para evitar llegar a la Asamblea General de la ONU con las manos vacías, la Presidencia danesa del Consejo de la UE buscará negociar un acuerdo entre los Estados miembros sobre una “declaración de intenciones”. Esto incluiría un rango de reducción de emisiones de entre el 66,3 % y el 72,5 % para 2035 y dejaría la puerta abierta a la aprobación de un objetivo de reducción del 90 % para 2040 asumiendo lo que dicen los científicos (pero el objetivo provisional sería del 72,5 % en 2035).

Así, pues, a pesar del firme liderazgo de la Presidencia danesa, que dirige las conversaciones, es improbable que se alcance un acuerdo sobre la reducción del 90 % para 2040 (como exige la ciencia) antes de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del 23 al 24 de octubre.

Europa “está fallando”

“Los repetidos retrasos y la falta de claridad en torno a la NDC 2035 de la UE son una profunda decepción. Europa se ha posicionado durante mucho tiempo como un referente en la justificación de la transición limpia, y ahora está fallando a sus ciudadanos, a su industria y a sus socios internacionales en un momento crítico”, dice  Steffen Menzel, experto en acción climática del centro de estudios E3G de Berlín. 

“La UE debe cumplir con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de París. La reciente opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia confirma que la ambición climática no es opcional. Es también la vía inteligente y responsable que debe seguirse en beneficio propio de la UE en materia económica y de seguridad”, añade.

Las últimas semanas y meses la UE ha enviado señales “muy preocupantes”

“Pase lo que pase este jueves, en las últimas semanas y meses, la UE ha enviado señales muy preocupantes en cuanto a sus ambiciones climáticas: muchos países proponen cifras muy poco ambiciosas para sus objetivos nacionales, mezclándolas con propuestas para rebajar todavía más la ambición, con unas cuentas poco fiables”, señala Pedro Zorrilla, responsable del área de política climática de Greenpeace en España.

Además, en el Parlamento europeo los partidos negacionistas de la extrema derecha van a desempeñar un papel relevante en la negociación. “Todo ello mientras se incumple el plazo para presentar el NDC [el plan de acción climático]. Esto está mostrando al mundo que la UE está dejando de pilotar la acción climática como respuesta a su responsabilidad histórica en el calentamiento global, al ser uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Es una situación nefasta; a menos de dos meses de la COP30, que puede ser recordada como aquella en la que la UE renunció a su papel de líder climático”, añade Zorrilla.

El nuevo objetivo para 2040 para alinearlo con la neutralidad climática a mitad de siglo

El objetivo actual vigente en la UE consiste en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % para 2030, en comparación con los niveles de 1990, una meta que está al alcance del bloque comunitario si se refuerzan determinadas políticas.

Y, a largo plazo, la Ley Europea del Clima, en vigor desde julio de 2021, pretende alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, para lograr que el balance de emisiones que calientan la atmósfera pueda ser logrado incluyendo compensaciones al contabilizar los sumideros naturales, como los bosques.

De ahí la necesidad de dar forma al nuevo compromiso. Todos los países deben elaborar planes nacionales para reducir sus emisiones de gases, denominados contribuciones determinadas a nivel nacional (NDCs), según el Acuerdo de París, pero hasta la fecha solo unos 30 lo han hecho. Y la ONU ha instado a todos los países a presentarlos antes de la conferencia de Brasil.

Es urgente actuar y que la UE dé ejemplo

Niklas Höhne, cofundador de la organización de investigación New Climate Institute, confesó que la situación era “decepcionante”, que “ya es demasiado tarde” y que “es urgente que la UE presente un nuevo objetivo climático en las negociaciones internacionales”.
Hasta el momento, solo una treintena de los196 países firmantes del Acurdo de París han presentado un nuevo objetivo. “Y solo la presentación de la UE podría impulsar el cambio y animar a otros países a seguir su ejemplo”.

En julio de 2025, la Comisión Europea publicó su tan esperada propuesta legislativa para reducir las emisiones en un 90 % para 2040, tal como lo solicita la Ley Europea del Clima.

Pero los Estados miembro tienen dificultades para encontrar un consenso, lo que pone en riesgo la ambición general de la UE. Sin un acuerdo formal sobre el 90 % para 2040, el objetivo de 2035 podría derivar de una trayectoria más débil, lo que indica una desaceleración en la trayectoria de la economía limpia de la UE.

Los expertos consideran que mantener el rumbo hacia la economía limpia con un objetivo sólido para 2040 es esencial para brindar la certidumbre a los inversores, reforzar la seguridad energética y mantener la competitividad económica.
A nivel internacional, una acción climática constante es un imperativo estratégico para proteger la seguridad de Europa a largo plazo.
Sin embargo, las decisiones tardías de la UE y las vacilaciones mostradas corren el riesgo de erosionar los argumentos que justifican la acción climática nacional como una opción estratégica, una oportunidad económica y de seguridad energética en el continente. Esa contribución a la cooperación climática internacional es también clave para la estabilidad geopolítica.
La COP30 se considera una prueba crucial para la cooperación climática internacional; y, por eso, la falta de un compromiso con base científica que muestre responsabilidad tanto interna como externa podría socavar aún más la confianza, especialmente entre las economías emergentes que exigen reformas.

Contexto nada favorable

La coyuntura política no es nada favorable para las políticas de acción climática. Emmanuel Macron, presidente de Francia, ha planteado la posibilidad de un retraso o dilución de los compromisos del bloque. Las organizaciones sociales temen que el canciller alemán, Friedrich Merz, pueda debilitar su postura a pesar de necesitar el respaldo de Los Verdes, y Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, ha criticado duramente las políticas verdes de la UE en el pasado. 

Se espera que Viktor Orbán, líder de extrema derecha de Hungría, también presione para debilitar el objetivo.

Grupos ecologistas señalan que Macron y los antieuropeístas de derecha como Orbán y Meloni están jugando “un juego político imprudente con el objetivo climático de la UE”. Los retrasos contradicen la urgencia de la acción climática y la búsqueda de seguridad y prosperidad: la energía limpia generó casi un tercio del crecimiento económico de Europa el año pasado. Un objetivo ambicioso comporta más empleo, seguridad energética, más inversión y mayor competitividad a nivel mundial, según los defensores de una acción más decidida, mientras que sus opositores dicen que resta competitividad económica

“La demora en la decisión de la UE sobre su trayectoria hacia la neutralidad climática solo perjudica a su propia industria nacional y su posición global”, dice Manon Dufour, directora ejecutiva de E3G Bruselas. “La UE ha mantenido su trayectoria de reducción de emisiones, ha aumentado la financiación climática y ha ampliado su base de energía limpia frente a pandemias, crisis energéticas y volatilidad política. Debería proclamar a los cuatro vientos que la acción climática es la opción estratégica para la seguridad, el crecimiento económico y la estabilidad geopolítica”.

Y Estados Unidos se desmarca de todo el proceso

Por otra parte, cualquier percepción de falta de compromiso por parte de la UE causaría problemas en la COP0, una cumbre objetivo de las hostilidades estadounidense y los obstáculos geopolíticos. Donald Trump ha anunciado, por segunda vez, la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y está desmantelando las políticas climáticas y las instituciones ambientales en el país.

Aunque ningún otro país le ha seguido todavía en su retirada del Acuerdo de París, los países que desean frenar u obstruir el progreso de la COP30, incluidos petroestados como Rusia y Arabia Saudita, se han sentido alentados por la postura de Trump. Otros países podrían considerar la COP30 y los objetivos climáticos como una prioridad diplomática menor en medio de la agitación geopolítica: China e India, que aún no han presentado sus NDC, han forjado relaciones más estrechas con Rusia.

La amarga ironía de Francia

En un momento en que se debería estar gestionando colectivamente el Acuerdo de París, las oenegés consideran que es una amarga y peligrosa ironía que el presidente francés Macron intente diluir la ambición. Estas maniobras minan la credibilidad de Europa en la COP30, “manchan el legado del Acuerdo de París y traicionan vergonzosamente los compromisos climáticos con los que el mundo cuenta”

Antonio Cerrillo Jodar

Antonio Cerrillo Jodar

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Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) [email protected]

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