Tortugas con el caparazón 'partío'
Biodiversidad
Los rescates y asistencias de animales marinos se duplicaron en Catalunya el año pasado

Los días de mayor impacto emocional relacionado con su trabajo han sido para la oceanógrafa Sílvia Giralt las jornadas dedicadas a salvar a la tortuga Griselda. El animal llegó con el caparazón partido al centro de recuperación de fauna de la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM) en El Prat.
Tras ser rescatada (en septiembre de 2024) por la embarcación San José I de Sant Carles de la Rápita, la tortuga, una hembra adulta de 43 kilos de la especie Caretta caretta, presentaba unas condiciones deplorables y estaba destinada a morir.
En la primera observación se vio que no podía mover las aletas posteriores. Mediante rayos X y un TAC, se pudo observar que la fractura del caparazón había llegado a la columna vertebral y que resultaba afectada la médula espinal. “Su estado era delicado y muy crítico. Si un caparazón se rompe, entra el agua en el organismo, y la muerte es bastante rápida”, dice Sílvia Giralt.
Se hizo una intervención rápida, se limpiaron las heridas para facilitar la cicatrización e impedir la entrada del agua, y recibió todas las atención en la UCI de tortugas. Fue asistida con curas periódicas y al final, tras un año de recuperación, se pudo salvar y ser liberada en la playa de El Prat.
Lo más emocionante es que sabemos que Griselda ha cruzado el estrecho de Gibraltar y está nadando en el golfo de Cadiz
“Lo más emocionante es que sabemos que Griselda ha cruzado el estrecho de Gibraltar y está nadando en el golfo de Cadiz”, dice Giralt. A la tortuga se le implantó un GPS, de manera que cada vez que sale a respirar envía su posición al satélite y así puede seguir siendo tutelada de alguna manera.
La gesta no es menor si se tienen en cuenta que la zona marina donde se encuentra es especialmente complicada por las fuertes corrientes que dificultan el avance, incluso para los animales que están en plena forma. “Dado que en su caso la afectación es importante en las dos aletas posteriores, esta travesía cobra mas importancia”, dice Giralt.
Las colisiones con barcos, las capturas accidentales en la pesca y la contaminación, causas de los accidentes
Todo indica que Griselda sufrió una colisión con alguna embarcación, un tipo de suceso que padecen también otros animales marinos (como los cetáceos…), que deben enfrentarse al riesgo de los golpes. Las tortugas tienen pulmones y necesitan salir a la superficie para respirar, y esos momentos resultan los más peligrosos.
La Fundación CRAM, que lleva a cabo esta tarea por encargo del Departament Territori, Habitatge i Transició Ecològica, atendió el año pasado a 98 tortugas (53 en 2024), víctimas sobre todo de la interacciones con barcos de pesca (el 79%).
Estos animales se muestran muy vulnerables a las capturas accidentales, y quedan con frecuencia atrapados en la redes de pesca (trasmallo, arrastre). ¿Por que? La razón es que en invierno se mantienen en una especie de letargo o hibernación en el agua, de manera que cuando son atrapadas por las redes sufren el síndrome de descompresión.
El 34% de los animales sufrían de embolia gaseosa, una enfermedad muy asociada a la captura accidental por arrastre, y fueron tratadas a través de la cámara hiperbárica, así como con tratamientos de oxigenoterapia. De las 98 tortugas atendidas, 62 ya han sido reintroducidas con éxito en el medio natural mientras que una veintena permanecen ingresadas en el centro de recuperación con un pronóstico favorable a su reintroducción las próximas semanas.
Y, en tercer lugar, muy frecuentemente quedan atrapadas en redes deriva o envueltos grandes plásticos (bolsas de rafia...) Con las que quedan paralizadas las aletas o cogidas por el cuello. Se contabilizaron 10 enredos con redes a la deriva, cuatro de los cuales requirieron una cirugía de amputación.

El incremento de las asistencias a las tortugas
El incremento de las asistencias a las tortugas en los últimos años se relaciona con el hecho de que estos animales se acercan ahora más a las costas del Mediterráneo occidental, lo que se atribuye a “cambios en los patrones migratorios y la subida de la temperatura de las aguas”, según explica Sílvia Giralt. El año pasado se alcanzó un récord de 12 puntos de nidificación en las playas catalanas.
Y cuanto más se acercan a las costas, más probabilidades hay de que se produzcan incidentes. ”Cada vez hay menos hábitats y menos alimento, y eso hace que busquen las mejoras zonas, y las están encontrando en nuestro litoral”.
Y también reciben asistencia tiburones, rayas y mantas
La historia de Griselda ilustra las amenazas que sufre la fauna marina de gran tamaño, algo que es constatable en el incremento de rescates, según los datos del CRAM. En 2025 el número total de intervenciones fue de 276 (a frente a las 105 del año), incluyendo cetáceos y elasmoblanquios (tiburones, rayas y mantas).
Especialmente destacable es que se atendieron 11 mantas, del total de 37 rescatadas en toda España. Este incremento no solo se debe a la mayor capacitación de los servicios de emergencia (todos los ayuntamientos del litoral saben cómo proceder ante la aparición de un delfín o una tortuga) sino a que ahora la ciudadanía participa más en la detección en gran parte por las redes sociales)
Asistencia por satélite
Gracias a la marcación satelital de Griselda (que ha sido financiada por el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat) hoy se puede seguir de cerca cada uno de sus movimientos y conocer detalladamente cómo se desarrolla su travesía. Este comportamiento es especialmente interesante porque podría indicar que Griselda pertenece a la población atlántica, ya que ha salido del Mediterráneo con rapidez y decisión. Las tortugas atlánticas suelen utilizar la región mediterránea sólo como zona de paso o alimentación antes de regresar al océano, mientras que las tortugas mediterráneas tienden a completar todo su ciclo vital dentro del mismo mar. Aunque sólo los análisis genéticos podrían confirmarlo, su ruta es un indicio muy claro de su posible procedencia atlántica, dicen los técnicos de la Fundación CRAM.

