Miles de galgos abandonados en España son adoptados en otros países de Europa y en EE.UU.
Maltrato animal
Solo en Finlandia se han adoptado 1.200 animales rescatados por las protectoras después de ser usados para la caza de la liebre en comunidades como Andalucía, Extremadura y las dos Castillas

Manifestación “No a la caza” el 1 de febrero de 2025 en Madrid-

Miles de galgos y otros perros de caza son adoptados por familias de numerosos países europeos y de Estados Unidos después de ser rescatados, a menudo en malas condiciones, según las protectoras de animales que se ocupan de ellos. Casi todos, denuncian, son abandonados en Andalucía, Extremadura y las dos Castillas, donde sigue siendo habitual su uso en la caza de la liebre en el caso de los galgos, que son la mayoría.
La falta de un registro fiable de estos animales y el hecho de que hay unas 1.000 protectoras complica tener cifras reales de los que acaban fuera. Pero todo indica que es un número que no disminuye habida cuenta que los perros de caza quedaron excluidos de la Ley de Bienestar Animal aprobada en 2023. Representantes de los cazadores aseguran que la culpa está en “mafias” que roban animales y niegan que el maltrato esté extendido entre su colectivo.
Algunos llegan con miedo a los humanos por lo que han sufrido (...) Se pasó 4 meses escondida en el baño, aterrada, ni podíamos acercarnos a ella

Cuando Natalie Díaz, de la organización Greyhounds In Motion, con sede en Winter Park (Florida, Estados Unidos) recibió a la galga Farina, tardó en hacer que reaccionara. “Se pasó cuatro meses escondida en el baño, aterrada, ni podíamos acercarnos a ella. La trajimos de España, donde había sido rescatada en Andalucía. Ahora vive feliz con una familia de Massachusetts. La semana pasada trajimos 10 más y ocho ya han sido adoptados. Algunos llegan con miedo a los humanos por lo que han sufrido”, asegura al otro lado del Atlántico.
Desde 2019, solo esta ONG ha recogido más de 500 galgos en España con destino a Estados Unidos. Se suman a los 1.200 que, según la organización finlandesa Galgos del Fénix, ahora viven en el país nórdico o los miles que se estima que viajan a Alemania, Países Bajos, Bélgica o Francia. Precisamente a su casa en Francia llegó desde Puertollano Sampaca, la galga de Laure Gisie, a través de Galgos Sans Famille. Fue encontrada en una autovía, también había sufrido mucho y costaba sacarla de la tristeza.
Datos de la Fundación Affinity de 2023 indican que el 11% de los perros abandonados en España, unos 170.000 al año, lo son al finalizar la temporada de caza, entre finales de febrero y marzo. Serían unos 16.000, según estos datos. Con la dolorida Sampaca cerca, Gisie decidió centrar su tesis doctoral de Derecho en investigar la regulación de la protección de estos animales en el único país europeo donde se utilizan esta raza para cazar, el primer trabajo de esta índole a nivel académico. Sus conclusiones, publicadas en un libro, son claras: “No es que esté desprotegido totalmente, porque el maltrato en general se recoge en el Código Penal, pero lo que hay no es eficaz porque en un abandono no se encuentra al culpable y, en realidad, hay muy poca jurisprudencia”, asegura.
Desde la Federación de Caza de Andalucía, José Mancheño, su presidente, niega la mayor: “Se habla de hasta 50.000 galgos abandonados al año y eso es falso, como el año pasado dejaron claro los datos del Ministerio de Interior. Nosotros tenemos la campaña ‘Mi perro es de caza’ para visibilizar que son nuestra familia. Otra cosa es que hay problemas con lo que roban mafias para traficar con ellos y, una vez exprimidos, los abandonan. Además, también se usan en carreras, aunque ya son pocas, pero todo nos lo atribuyen a los cazadores, y puede haber algún indeseable pero el colectivo es responsable”, defiende a Guyana Guardian. En su opinión es lógico que estos perros quedarán fuera de la ley que protege su bienestar “porque se prohibía que mataran animales y eso no tiene sentido si son para la caza”.
Se habla de hasta 50.000 galgos abandonados al año y eso es falso (...) Puede haber algún indeseable pero el colectivo es responsable
Las cifras oficiales a las que se refiere, de un estudio estadístico realizado en marzo pasado, indican que habría entre 2.500 y 3.000 abandonos anuales de razas de caza, números que no cuadran con los de las protectoras, que aseguran que no dan abasto. En Galgos del Sur, un centro referente, en Córdoba, que envía muchos para adopción al extranjero, su director, Javier Luna, recuerda la encuesta que hizo PACMA en 2022 a entidades como la suya. “De casi el millar que hay, nos dieron datos 200 y sumando eran 12.000 perros los acogidos, de ellos 5.500 galgos y más de 4.000 podencos. Es verdad que cuando era niño, los colgaban y ahora los dejan abandonados o en las protectoras, pero nos faltan recursos para cuidar y dar salida a tantos. Ya hemos enviado fuera unos 4.000 desde que empezamos. En 2025 fueron 290 y ha habido años de 400. Somos el único país de Europa que permite usar a un perro como una herramienta que cuando no sirve, se desecha. Al Seprona solo llegan los casos más extremos”, denuncia Luna. En el estudio que menciona, a la cabeza de rescates figuran Andalucía, seguido de Castilla-La Mancha y Madrid. En el del Gobierno donde más contestaron fue en Catalunya, donde si están protegidos por ley.

En la manifestación “No a la caza”, que convocó a miles de personas en diferentes ciudades de Europa hace un par de semanas, incluidas muchas españolas, el mensaje contra los galgueros, que tienen entre cuatro y ocho ejemplares, eran constantes. La Fundación Affinity apunta, en un estudio sobre el tema, que el galgo es una raza con pocos años de vida de ‘deportiva’ y que hay muchos en el campo encerrados en malas condiciones que ni se registran. De hecho, es fácil encontrar anuncios donde destacan esa falta de registro. Luna se encuentra casi cada día con las consecuencias: “Ayer mismo encontramos un galgo abandonado que pesaba solo 13 kilos y el día anterior, otro atropellado. Si hubieran estado incluidos en la Ley de 2023 hubiera habido más control y tendríamos herramientas para defender sus derechos”.
Entre las autonomías que han rebajado su protección desde que fueron excluidos de la ley está La Rioja, que argumentó que tenía que unificar criterios con la norma estatal, o la Comunidad de Madrid, que en 2024 también los excluyó. Otras, al contrario, mantienen a todos perros de caza protegidos, como Cataluña o la Comunidad Valenciana. “Se puede dar el absurdo de que un galgo se pierda durante una sesión de caza y cruce una frontera autonómica, pasando a estar desprotegido, prueba de que no hay ninguna coordinación”, denuncia Gisie.

Desde Florida, Natalie Diaz envía decenas de fotos de familias con galgos españoles que han hecho el viaje trasatlántico y están por 23 de los 50 estados de su país. Muchos de los adoptantes, como los de otras ongs europeas, envían donativos a estas protectoras y refugios para que puedan seguir con su labor. “También hacemos eventos para recaudar y poder cuidarlos hasta que vienen a recogerlos o para ayudar a los de España. En marzo nuestros voluntarios irán a recoger otros 10 a SOS Galgos, en Catalunya. Aquí hacemos la selección y control de dónde van para que estén bien cuidados”, asegura. Diaz recuerda que también en California hubo problemas a los que se logró poner fin: ya no los usaban en carreras hacia tiempo, pero hasta comienzos de 2025, había clínicas veterinarias con cientos de galgos confinados para utilizarles como donantes de sangre, dado que es de tipo universal y con muchos glóbulos rojos.
El Estado ha generado impunidad y permite la caza con galgo,, así que es el responsable de promover su cría intensiva y el tráfico
El contacto en España de Natalie es Anna Clements, de SOS Galgos, una pionera en adopciones de estos animales. Comenzó hace 26 años, en Esplugues de Llobregat, donde hoy su protectora es también escuela de concienciación. “Esto se arregla con leyes, pero también con educación. Los que maltratan son una minoría de la sociedad. Es terrible ver cómo algunos nos llegan esqueléticos. Aquí nos los traen desde el sur o las dos Castillas y les recuperamos antes de enviarles a otros países. Este mes, además de los 10 a Florida también enviamos 15 a Chicago. En total, solo en febrero unos 50. Ya son más de 7.000 desde que empezamos. El último galgo nos ha llegado desde Extremadura, donde lo encontraron dentro de una bolsa de plástico, en un container”. Clements reconoce que es difícil tener cifras de cuántos se abandonan, pero dice que “si hay más de 12,000 galgueros federados, y tienen varios, se puede estimar un número”. “Todos deberían pagar una tasa con su licencia de galguero para pagar la jubilación del animal porque las protectoras no tenemos recursos para mantenerlos. Ahora hay muchos 'like' en redes y poca ayuda. Pero es que no tiene sentido criarlos para que acaben adoptados, así el problema no dejará de crecer”, asegura.
Regulación
Un próximo cambio sobre el estatus de los perros de caza, en el horizonte
Todos los perros sin excepción, lo que incluye a los de caza y los de trabajo, serán incluidos en el Real Decreto de Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía, normativa en trámite que se aplicará a quienes tienen más de cinco, si se cumple el compromiso del director general de Derechos de los Animales, José Ramón Becerra, con las 260 protectoras con los que se ha reunido para tratar este asunto. Esta normativa regulará las condiciones mínimas de alojamiento, control sanitario y bienestar de los animales de compañía mantenidos en instalaciones con actividad económica.
Las entidades temían que quedaran fuera de la futura norma, como ya pasó en la Ley de Bienestar Animal de 2023, dejándolos fuera de este tipo de protección. Sus portavoces han señalado su satisfacción con este compromiso, si bien han anunciado que seguirá de cerca cómo queda plasmado finalmente en el Real Decreto.
Un estudio de la Fundación Artemisan refleja que el gasto medio anual de una rehala de perros de caza es de unos 10.000 euros. Si no son rehala, la Real Sociedad Canina de España estima un coste medio de 1.205 euros anuales para cuidar un perro en condiciones adecuadas. Según el representante de los cazadores, se asume ese gasto, así que hablar de maltrato o abandono “es acoso y bulo”. Según las protectoras, si así fuera no estarían los refugios llenos pese a las muchas adopciones, dentro y fuera del país. La abogada Gisie apunta más alto en la responsabilidad: “El Estado ha generado impunidad y permite la caza con galgo, con lo que han creado la necesidad los centros de rescate y adopción, así que es el responsable de promover su cría intensiva y el tráfico. Es verdad que los jóvenes cazadores recurren más a refugios, pero no hay que mirar los anuncios en las redes sociales para encontrar un comercio sin control, como si no fueran seres que sienten, con impunidad absoluta”, denuncia.
Para la veterinaria finlandesa Tanja Hakkarainen, fundadora y responsable de Galgos del Fénix, que en 11 años ha logrado 1.200 adopciones de perros españoles en su país, no es optimista: “Temo que el abuso no termine. Nosotros trabajamos para buscarles aquí una familia y la mayoría se adaptan bien, incluso a la nieve. Ahora mi pareja está en Alicante recogiendo cuatro más que aquí ya tienen un hogar dispuestos a recibirlos”.
