María Aperador alerta que emplear ChatGPT para ilustrar
Datos personales
La especialista en ciberseguridad alerta sobre el costo silencioso de tomar parte en estos retos: revelar más datos personales y profesionales de los que uno podría imaginar
María Aperador, especialista en seguridad informática: "Así podemos proteger nuestro móvil para que jamás nos activen la cámara sin darnos cuenta"

María Aperador alerta sobre los peligros de compartir fotografías con ChatGPT

¿Has navegado por Instagram esta última semana y visto caricaturas de tus amigos en sus lugares de trabajo? No es coincidencia. Hace apenas unos días se volvió viral un reto que consiste en pedirle a ChatGPT que cree caricaturas o ilustraciones personalizadas sobre la vida laboral de los usuarios.
Aunque parece un juego creativo e inofensivo, este trend ha generado preocupación entre algunos especialistas en privacidad. Entre ellos, la experta en ciberseguridad María Aperador, que alerta sobre el costo oculto de participar en estos retos: revelar más datos personales y profesionales de lo que muchos creen.
¿De qué trata la tendencia popular de ChatGPT?
El trend opera de manera simple: el individuo solicita a ChatGPT que elabore una ilustración humorística de su persona y su empleo fundamentada en los datos conocidos. Para lograrlo, el navegante aporta un relato minucioso sobre su cargo, su ámbito laboral, su visión personal y la proyección pública que busca. Utilizando estos detalles, la IA genera una pieza visual estilo caricatura que frecuentemente se difunde en Instagram, LinkedIn o TikTok como una tarjeta de identidad virtual.

Pero, según Aperador, el problema no radica únicamente en la imagen final, sino en todo lo que subyace al proceso. Para alcanzar un resultado “más fiel”, muchas personas aportan información sobre su puesto, empresa, responsabilidades, estilo de vida o ambiciones. Además, rara vez se aprueba la primera versión: se solicitan modificaciones, se perfeccionan rasgos y se incorporan matices que acaban configurando un perfil extremadamente detallado.

“Estoy segura de que muchas personas que han subido la foto jamás le habían contado nada personal a una IA pero por presión social y por no quedarse fuera del reto lo han hecho”, indica Aperador. Asimismo, menciona que durante dicho trámite proporcionan “una descripción detallada de quiénes son, a qué se dedican, cómo se ven a sí mismos y cómo quieren que los vea el mundo”.
Todo esto es un juego de ego. Las redes sociales manipulan constantemente nuestro ego
De acuerdo con la especialista, existe asimismo un factor psicológico esencial. “Todo esto es un juego de ego. Las redes sociales juegan constantemente con nuestro ego”, señala. Bajo su perspectiva, diversos contenidos no pretenden únicamente entretener, sino reflejar una imagen específica: más llamativa, más eficaz, más destacada en lo laboral. “Casi nadie ha subido la primera imagen que le ha dado la IA; han habido ajustes hasta mostrar su versión más guay”.
Aperador señala además que el verdadero valor radica en la integración masiva de datos. “Toda esa información que van recopilando estas empresas se acaba cruzando y analizando por país, edad, sexo u origen y construye una radiografía brutal de cómo es nuestra sociedad”. Para él, la competencia tecnológica ya no se trata únicamente de poseer grandes volúmenes de información, sino de analizarla con mayor precisión que nadie para prever comportamientos y tendencias.
De ahí su frase más contundente: “Nosotros les damos la información gratis, empaquetada en un juego divertido, y ellos la usan para sacarnos el dinero después con nuevos productos, servicios o redes sociales”. Por ello, la experta sugiere un enfoque basado en la conciencia más que en la prohibición: comprender el intercambio que tiene lugar.
Su sugerencia definitiva resulta clara: previo a integrarse en algún desafío de redes, es aconsejable cuestionar qué información se está cediendo y a qué destinatario. Resulta fundamental que los internautas tomemos decisiones fundamentadas en los datos, “cuanto menos entremos en el juego del ego, más control tendremos sobre nuestra propia información”. Formar parte de ello puede ser válido, aunque no tendría que hacerse de forma irreflexiva.
