Ciencia ficción

Los usuarios de HBO Max acaban de aprender que “remasterizado” no siempre significa “mejor”

'Mad Men' en 4K

Cuando queremos revisitar un clásico, acercarnos a su versión remasterizada parece lo más lógico: si es más moderno, seguro que es mejor. Pero casos como la nueva versión de 'Mad Men' nos demuestran que, a veces, la fidelidad visual o sonora no son lo más importante

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La serie 'Mad Men' se ha emitido recientemente en 4K.

La serie 'Mad Men' se ha emitido recientemente en 4K.

HBO Max

El rápido avance de la tecnología en las últimas décadas ha hecho que sean cada vez más abundantes las remasterizaciones o recreaciones de obras audiovisuales clásicas. Este tipo de nuevas versiones tienden a añadir mejor calidad gráfica y contenido extra, pero, sobre todo, se adaptan a los dispositivos contemporáneos —televisiones, tablets, móviles— en las que los reproducimos.

No obstante, e incluso aunque pueda parecerlo, varios casos históricos han demostrado que no: cuando hablamos del arte, más nuevo, más definido, o más refinado no necesariamente quiere decir “mejor”. Y eso es algo que los espectadores de la nueva versión de la serie Mad Men han aprendido, a la fuerza, recientemente.

Mad Men es frecuentemente citada como una de las series de televisión más importantes de todos los tiempos. Ya en su estreno en el año 2007, la historia de la agencia de publicidad neoyorkina Sterling Cooper causó sensación; siete temporadas después, no quedaba ninguna duda de que se trataba de una obra digna de reivindicación por su cuidada representación de la sociedad norteamericana de los años 50 y 60. Eso le mereció, entre otros galardones, 16 premios Emmy y 13 Globos de Oro.

A principios de diciembre, la plataforma de streaming HBO Max quiso reivindicar esta popular serie lanzando una nueva versión remasterizada en su servicio (por el momento, exclusiva de Estados Unidos). Esta edición, que ofrecía mejor calidad de imagen y resolución 4K, permitiría a los fans y nuevos espectadores, en las propias palabras de la plataforma, “tener la oportunidad de disfrutar de los elementos más auténticos de la serie con detalles nítidos y mayor claridad visual”, para conformar una experiencia que “tiene poder de seguir encantando a la audiencia, incluso una década después”.

Betty Draper, víctima del patriarcado.
Betty Draper, víctima del patriarcado.AMC

Pero, poco a poco, cuando los usuarios empezaron a ver los capítulos, encontraron una cantidad notable de errores que no estaban presentes en el material original. Capítulos desordenados, títulos mal colocados, subtítulos defectuosos o, más importante que todo ello, escenas en las que faltaban algunos arreglos de postproducción que sí se habían aplicado en la obra original.

El caso más sonado a este respecto ha tenido que ver con una de las escenas más idiosincráticas de la primera temporada de la serie. En el séptimo capítulo hay una escena en la que uno de los personajes vomita delante de un grupo de clientes, que le miran horrorizado. En la versión remasterizada podemos ver como, a la derecha de la imagen, hay dos miembros del equipo de grabación sujetando una manguera que lanza el líquido que se supone que es el vómito para generar el efecto.

Las redes sociales reaccionaron con sorpresa ante este hecho. “Arruina completamente la estética de la serie”, decía un usuario. “No me puedo creer que se les haya pasado algo así. ¿Es que nadie ha revisado esto antes de publicarlo?”, se preguntaba otro. “Es una falta de respeto al material original”. Algunos, incluso sospechaban que podía tratarse de una maniobra de publicidad subrepticia, buscando dar visibilidad a la nueva versión de la serie a través de la polémica.

No es algo nuevo

Pero lo cierto es que este tipo de errores son bastante comunes en las reediciones como esta. Hace no tanto, en la llegada de la plataforma Disney+ a España, sus primeros usuarios descubrieron que la versión de Los Simpson que podía verse en este servicio de streaming no era tal y como la recordaban. En las temporadas clásicas (las anteriores al año 2009), la serie utilizaba un formato 4:3, es decir, cuadrado, para acomodarse a las pantallas más habituales en el momento. A finales de los años dos mil, con la popularización de los televisores panorámicos, la serie de Matt Groening cambió su formato por el rectangular.

En la versión de la serie de Disney+, todos los capítulos de la serie, incluyendo los clásicos, habían sido adaptados a un formato panorámico. En ocasiones, esto implicaba estirar y agrandar la imagen original para suplir la falta de información en los laterales, generando cambios sustanciales en la composición de muchas escenas e, incluso, la pérdida de algunos gags visuales.

Otros ámbitos, como el de la música —jamás le preguntéis a un fan de los Beatles qué opina sobre el remix estéreo de Revolver— también se han visto afectados por nuevas versiones que, bajo la promesa de mayores estándares técnicos, terminaban anulando gran parte de lo que hacía especiales a las obras base.

Los más perjudicados, los videojuegos

En cualquier caso, quizás el medio más afectado por este tipo de remodelaciones visuales son los videojuegos. Entre los jugadores ya son casi legendarias algunas malas adaptaciones, como la Silent Hill HD Collection o la versión de Grand Theft Auto: San Andreas que se lanzó el pasado 2021 son ejemplos de títulos que, intentando adaptarse a las tecnologías nuevas, cometieron errores que impedían disfrutarlos o entenderlos, siquiera, como en su momento.

Casos como todos los anteriormente mencionados evidencian algo: una obra de arte es un ente muy complejo, especialmente cuando ha sido creada por un equipo amplio de personas. Y pensar en ello, en el arte, como algo estrechamente ligado a la tecnología, algo que indiscutiblemente puede hacerse mejor de manera retroactiva si le aplicamos las últimas tendencias, lleva, inevitablemente, a discrepancias ideológicas y de intencionalidad con las obras originales.

Una remasterización puede conseguir que una película se vea mejor, o que un disco se escuche mejor; y hay una gran cantidad de casos —la versión 4K de películas clásicas como 2001: Una odisea del Espacio o Alien, por ejemplo— en los cuales este impulso estético extra, manejado con cuidado, ha conseguido ensalzar todavía más la experiencia original.

Pero incluso si en casos como el de esta nueva versión de Mad Men, los errores tienden a atribuirse a procesos de mejora deficientes, o a falta de atención o presupuesto por parte de las empresas que las producen, es posible que el problema esté en la base del concepto. En el hecho de que un grupo de seres humanos ajenos a una obra, que la interpretan desde una perspectiva temporal totalmente diferente, rara vez podrá llegar a replicar el proceso específico de decisiones, errores, dificultades e ideas que llevaron a otro grupo distinto de personas a hacer un disco o una serie de la manera específica en la que lo hicieron en su contexto.

Así que, e incluso si puede ser tentador volver a ver Mad Men a mayor resolución, en esta ocasión, quizás sea mejor desempolvar aquel set de DVDs que tenemos olvidado en una estantería y volver a disfrutarla, sí, menos definida, pero más cercana a la intención original de sus autores. Y pensar que, en muchas ocasiones, la verdadera “fidelidad” está en, simplemente, aceptar las cosas tal y como fueron en su momento. 

Periodista graduada en la Universidad de Zaragoza y especializada en videojuegos, tecnología retro, y tener demasiadas plumas estilográficas. También me podéis ver en Eurogamer.

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