IA

¿Llegaremos a la Inteligencia Artificial General? Mientras EE.UU. Promete que llegará en 5 años, en China ni se lo plantean

La IA definitiva

Demis Hassabis, director ejecutivo de Google Deepmind, promete que la AGI está a punto de llegar, pero es un discurso con cada vez menos impacto

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El debate del hombre contra la máquina cobrará más vigencia que nunca.

El debate del hombre contra la máquina cobrará más vigencia que nunca.

Getty Images

“Estamos a una distancia de entre 5 y 8 años de alcanzar una inteligencia artificial que pueda razonar de manera similar al ser humano”. Con esta contundencia, Demis Hassabis vaticinó el pasado miércoles, en la Cumbre de Impacto de IA 2026 celebrada en Nueva Delhi, la llegada de la Inteligencia Artificial General (AGI, por sus siglas en inglés).

La AGI es un concepto que se lleva planteando desde la aparición de los primeros chatbots. Se trata de un sistema capaz de igualar, o incluso de superar, la inteligencia humana en la mayoría de tareas cognitivas como pueden ser razonamiento abstracto, comprensión contextual profunda y autonomía en la toma de decisiones. Es decir, no se trata de un modelo como los que conocemos hasta ahora, que redactan textos o generan imágenes realistas, sino de una sistema completo con capacidad de aprendizaje generalista. Que se asemeje lo máximo posible a la inteligencia humana.

El discurso en torno a la AGI fue muy potente durante los primeros años del boom de la IA. Tanto Hassabis como otras figuras de la talla de Mustafa Suleyman, de Microsoft, o los propios Sam Altman o Elon Musk han hablado en multitud de ocasiones sobre ello. Sin embargo, se trata de una elucubración que ha ido perdiendo impacto con los años y que en el otro extremo del mundo, en China, ni se plantean.

El principal problema de la AGI parece estar en su propia concepción. Hasta hace bien poco, se medía esta frontera entre lo humano y lo artificial con el test de Turing, un sistema que establecía que la máquina es inteligente si logra engañar a una persona haciéndole creer que es un humano. Pues bien, la IA ya lo ha logrado con creces, y aunque no sea en todos los contextos, tanto Deepfakes como suplantaciones de identidad por bots han pasado a estar a la orden del día.

La IA ya ha burlado el test de Turing con creces

Por ello, el propio Hassabis ha propuesto un nuevo estándar para medir la AGI: el “Test de Einstein”. Con él, busca “determinar si una máquina posee una capacidad de innovación científica autónoma más allá de la imitación de datos acumulados”. Tal y como ha explicado en la cumbre, “el concepto consiste en entrenar a una IA con toda la información humana, pero cortando los datos en 1911”. De este modo, quiere retar a la IA para ver si es capaz de inventar por sí misma la teoría de la relatividad general, que desarrolló Einstein en 1915. De ser así, estaríamos ante una nueva realidad. La IA ya no sería una enciclopedia, sino un organismo autónomo capaz de desarrollar “nuevas hipótesis científicas de ese calibre”.

El Test de Einstein propuesto por Hassabis introduce una vara científica exigente, pero también revela la dificultad del reto. Replicar un salto conceptual como la relatividad general, que la humanidad tardó milenios en descubrir, no es solo una cuestión de combinar datos existentes. También implica todo lo que la IA no tiene ahora mismo: intuición, abstracción matemática y, sobre todo, creatividad.

Una elucubración que no interesa en China

A pesar de la insistencia de Hassabis y de otros líderes tecnológicos estadounidenses por llegar a este punto de inflexión para la naturaleza humana, desde China, el principal competidor de Silicon Valley en esta carrera, no parecen muy entusiasmados con esta idea. En High Capacity dejan claro que el país apenas menciona el concepto de AGI en sus iniciativas, y que en lugar de ello están centrados en resolver problemas actuales donde la IA aún tiene mucho campo para explorar.

En lugar de “vender humo” en busca de un milagro que quizás nunca llegue, sus procesos se basan mucho más en el aprovechamiento que en el descubrimiento. Así lo resume Yao Shunyu, jefe científico de IA en Tencent, en SCMP: “La historia demuestra que, una vez validada una vía técnica, los equipos chinos pueden replicarla rápidamente e incluso superarla en áreas específicas, como los vehículos eléctricos o la fabricación”.

Una vez validada una vía técnica, los equipos chinos pueden replicarla rápidamente e incluso superarla en áreas específicas

Yao Shunyu

Jefe científico de IA de Tencent

Si bien los tecnólogos chinos han participado en eventos relacionados con la AGI (las declaraciones de Shunyu son de la misma cumbre donde habló Hassabis), sus planes parecen mucho más reposados que los estadounidenses. Empresas como Tencent o Baidu están desarrollando modelos avanzados, sí, pero el foco está puesto en su aplicación directa en sectores estratégicos: manufacturación, logística, comercio electrónico, energía o movilidad.

No es que China niegue la posibilidad de la AGI, sino que no necesita hablar de ella. Al final, todo parece responder a una cuestión de estrategia: mientras las empresas top del sector como Google o OpenAI dependen de vender nuevos descubrimientos cada poco tiempo, para engatusar a sus inversores, en China cuentan con un modelo más práctico que no depende de quién llegue primero, sino de quién sepa sacar más jugo de esa tecnología. 

Perfil creativo y tecnológico. Redacto sobre IA y cultura digital. Inicié una productora y una Proptech. Dialoguemos sobre el porvenir.

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