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“Me hace sentir fatal, pero no puedo dejar de mirar”: la adicción a leer noticias negativas en las redes se llama doomscrolling, y tiene solución

'Doomscrolling'

Las redes sociales nos facilitan mantenernos informados, pero también son una compañía peligrosa: pasar demasiado tiempo recibiendo información negativa tiene efectos atroces para nuestra salud física y mental

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Leer noticias catastróficas en internet genera una adicción que lleva al 'doomscrolling'.

Leer noticias catastróficas en internet genera una adicción que lleva al 'doomscrolling'.

IStockphoto

“Me paso horas leyendo en internet sobre desgracias, guerras, injusticias… Y me acabo sintiendo fatal, pero no puedo dejar de mirar”. Si esta situación le suena familiar, no está solo: este fenómeno tiene nombre, y lo experimentan millones de personas en todo el mundo.

Se llama “doomscrolling” —de doom, perdición, condena, y scroll, deslizar— a la acción de consumir contenido catastrófico de manera compulsiva en internet, especialmente dentro de redes sociales. Aunque el término existía desde mediados de 2010, empezó a popularizarse especialmente en 2020 durante la pandemia del COVID-19. En esa época de incertidumbre y confinamiento, las personas acudieron, más que nunca, a medios de comunicación para informarse y estar al tanto de las novedades: tanto de las nuevas políticas que emitían los gobiernos locales como del aumento exponencial de las cifras de víctimas.

Incluso aunque tal situación remitió hace tiempo, lo cierto es que las redes han encontrado nuevas preocupaciones, como la Guerra de Gaza o la invasión de Rusia a Ucrania, pasando por la DANA de la Comunidad Valenciana, el año pasado, para llenar nuestras pantallas.

La característica naturalmente adictiva de plataformas como Instagram o TikTok hace muy difícil despegarse del ciclo eterno de noticias. Según un estudio de Morning Consult, alrededor de un 31% de adultos estadounidenses realizaban doomscrolling en su día a día; aunque los estudios indican que la mayoría de personas que tienen este hábito lo ejecutan de manera inconsciente.

El 'doomscrolling' puede tener solución.
El 'doomscrolling' puede tener solución.IStockphoto / dusan petkovic

Varias investigaciones indican que, de hecho, realizar doomscrolling tiene efectos negativos sobre la calidad de vida y la salud mental de los sujetos, tanto por el aumento del tiempo que pasamos de manera sedentaria, consumiendo contenido online, como por la mayor ansiedad hacia las circunstancias del mundo que se genera.

No hay riesgo en leer las noticias o investigar sobre un tema que nos interesa o nos despierta curiosidad de vez en cuando, pero, si se extiende en el tiempo, puede llegar a causar repercusiones serias en nuestra salud mental. Fabián Cardell, psicólogo, nos explica que, cuando nos exponemos a este tipo de imágenes y sucesos, nuestro cerebro pasa por un proceso concreto y estudiado. “Nosotros hemos evolucionado mucho como especie, pero realmente nuestro sistema límbico sigue funcionando como cuando vivíamos en cavernas y teníamos depredadores naturales. El sistema límbico es el encargado de procesar las emociones, y gasta mucha más energía en detectar lo peligroso que en lo positivo. Lo más parecido a un depredador que tenemos a día de hoy son estas circunstancias catastróficas que nos rodean”.

Nuestro sistema límbico sigue funcionando como cuando vivíamos en cavernas y teníamos depredadores naturales

Fabián Cardell

Psicólogo

Esos depredadores contemporáneos nos resultan familiares a prácticamente todos. Las injusticias y el sufrimiento relacionados con los conflictos bélicos, la posibilidad de que estallase una Tercera Guerra Mundial, la crisis climática, las circunstancias sociopolíticas de nuestro país… Cuando nos informamos sobre ellos, en parte, nuestro sistema se pone en alerta. Y una de las cosas que quiere es saber más: tanto sobre qué ha pasado, como sobre cómo podríamos prevenir el daño que puede hacernos.

“La circunstancia que hace esto mucho más complicado es que la información que hay en internet es infinita. En lugar de ayudarnos a sacar conclusiones, actuar y quedarnos más tranquilos, nos pone en una posición de hipervigilancia. Pensamos: ¿qué será lo siguiente que va a suceder?” Es complicado alejarse de la pantalla cuando las aplicaciones, las plataformas que utilizamos están diseñadas precisamente para eso. “Nuestra preocupación nos deja en un estado de ansiedad constante y en muchas ocasiones incluso nos bloquea para la acción. Nos quedamos congelados, solo consumiendo estos mensajes una y otra vez”.

El 'doomscrolling' genera una espiral de negatividad y puede afectar a la salud mental.
El 'doomscrolling' genera una espiral de negatividad y puede afectar a la salud mental.Getty Images

María F., de 27 años, nos confiesa que las redes sociales le han generado angustia en el pasado; pero también le han ayudado a concienciarse sobre algunos temas que desconocía. El cambio en la actitud fue clave: dejó de seguir a cuentas que hablaban de ecología en negativo y empezó a buscar creadores con un enfoque más positivo. “A veces me quedaba dormida viendo TikTok y me despertaba con pesadillas; entendí que tenía que parar. Ahora sigo, por ejemplo, cuentas que comparten trucos para reciclar y ser más sostenibles. No me hace sentir mal, y creo que he mejorado mi vida notablemente”.

A veces me quedaba dormida viendo TikTok y me despertaba con pesadillas; entendí que tenía que parar

María F.

Usuaria de redes sociales

El problema es que salir del bucle es difícil porque las redes sociales —que, en su mayoría, nos muestran su contenido de manera algorítmica— potencian aquello que nos llama la atención. “Nuestro cerebro está más preparado y le dedica mucho más tiempo, energía y esfuerzo en detectar el peligro y todo lo relacionado con el miedo”, nos explica Cardell. “Como lo que más llama la atención son las noticias negativas, el algoritmo nos pone más, incrementando nuestra ansiedad y dándonos una percepción de peligro mayor”.

Como lo que más llama la atención son las noticias negativas, el algoritmo nos pone más

Fabián Cardell

Psicólogo

El experto asegura, eso sí, que hay maneras de eliminar este hábito si lo estamos sufriendo. El mero hecho de ser conscientes de los procesos mentales que nos llevan a consumir este contenido puede facilitarnos el distanciamiento de ellos; pero, además, recomienda “poner horarios de uso y de consumo de información. Así, conseguimos cumplir nuestro deber de estar informados evitando las compulsiones”.

Ayuda, también, filtrar los contenidos que consumimos en redes sociales. “Buscar y dar like y a guardar noticias que sean positivas o contenido más saludable”, recomienda el profesional. Pero lo más importante es trabajar nuestra relación con la tecnología. “El peor momento para usar redes sociales es cuando sentimos ansiedad, enfado o tristeza, porque ahí es donde nos perdemos, y acabamos asociando esos estados emocionales a la tecnología”, añade. Para crear una relación más sana, es mejor esperar a momentos en los que estemos calmados y, por supuesto, poner límites, para no acabar perdiéndonos en ese abismo informativo. 

Periodista graduada en la Universidad de Zaragoza y especializada en videojuegos, tecnología retro, y tener demasiadas plumas estilográficas. También me podéis ver en Eurogamer.