Koro Castellano, exdirectiva de Tuenti: “Los niños aprendían solos a usar esta plataforma, los padres no estaban educados”
Directiva tecnológica
Castellano, quien ha liderado los cambios más profundos en el ámbito cultural y tecnológico en los últimos cuarenta años, analiza la autoridad, la accesibilidad, los prejuicios y los peligros de un progreso sin principios éticos.
Ana del Arco, abogada con vasta trayectoria en el ámbito de la propiedad intelectual y responsable editorial: “Para usar bien la IA, necesitas mentalidad enciclopédica: tu cabeza debe funcionar como un libro”

Koro Castellano, exdirectora de Prime Video España.

Ha presenciado y formado parte de la evolución tecnológica en España durante los pasados veinte años. Iniciando en los equipos editoriales de importantes periódicos y publicaciones, hasta el primer cambio digital relevante del sector periodístico, atravesando el crecimiento de las plataformas sociales con Tuenti o el despliegue del e-book en España liderando Kindle: “No puede decirse que el mundo editorial nos recibiera con los brazos abiertos, ni muchísimo menos”, rememora. En tiempos más actuales, ha dirigido el afianzamiento de los servicios de transmisión, ejerciendo de responsable de Amazon Prime Video España.
Koro Castellano (Madrid, 1963) relató detalladamente hace unos días en Marbella, en el marco del encuentro Women Leaders promovido por Female Startup Leaders (FSL) y Puente Romano Beach Resort, su experiencia personal ante las profundas transformaciones en la creación, difusión y acceso a los contenidos informativos y culturales de las pasadas cuatro décadas. A través de una trayectoria que integra el periodismo, la dirección, la tecnología y el ámbito cultural, Castellano se ha mantenido en un lugar excepcional para examinar de qué forma cada avance técnico no solo alteraba las estructuras comerciales, sino también las costumbres, las narrativas y los dilemas morales vinculados a cada salto evolutivo en el sector de las comunicaciones.
Tengo entendido que empezó su carrera como periodista.
En una ocasión, mientras cursaba el segundo año de Periodismo y caminaba con mi padre por la vía pública, nos topamos con un conocido suyo: Juan Carlos Algañaraz, redactor de Cambio 16. Él nos dio a conocer y —imagino que por amabilidad— me expresó: “Pues vente un día a la redacción y empiezas como becaria”. Por lo tanto, aquel periodo estival realicé un taller de mecanografía y comencé. Asistía a la universidad en las mañanas y, por las tardes, acudía a la sala de redacción. Durante el primer ciclo no recibí compensación alguna; en el posterior, el combustible de la moto.
Y de ahí a Fotogramas y El País.
Durante Fotogramas redactaba con gran frecuencia. Por aquel entonces, yo era la única persona presente en Madrid. Mi producción era tan vasta que me veía obligada a emplear un alias, ya que no me resultaba posible poner mi nombre constantemente.
¿De qué manera evoca aquel periodo? ¿Qué le sumó después en su trayectoria como líder dentro del sector tecnológico y del entretenimiento?
Resultó ser una instrucción magnífica. Durante mi etapa como directora general de Prime Video en España, me resultó de gran utilidad mi paso por Fotogramas. Aún conservo bastantes amistades de aquel tiempo, tras haber cubierto numerosos rodajes. Por ejemplo, estuve presente en una de las grabaciones iniciales de Fernando Colomo. A propósito, debo asistir a su fiesta de cumpleaños, ya que alcanza los 80.
Te vino bien empezar desde abajo.
Cierto, para entender verdaderamente la naturaleza de la profesión. No afirmo que cada líder del ámbito de la comunicación y el entretenimiento deba transitar por una redacción, pero resulta muy saludable estar familiarizado con la base. En McDonald’s, por citar un caso, para acceder a cualquier cargo pasas un mes preparando patatas fritas. Si pretendes gestionar algo, es conveniente que sepas qué estás liderando. Si vas a desempeñarte en un empleo, es fundamental que conozcas su composición.
Dentro de McDonald’s, para ocupar cualquier cargo pasas un mes entero preparando patatas fritas. Si pretendes liderar algo, es fundamental que comprendas qué estás gestionando.
¿Y de qué está hecha una redacción de primer nivel?
Resultó exigente. Descubrí la operatividad de una redacción rigurosa y el valor de buscar siempre el periodismo de mayor nivel. No cubría política, ni la rutina diaria, ni cuestiones “candentes”. Sin embargo, mi obligación era producir los mejores reportajes y entrevistas posibles. Cuando más tarde asumí roles de gestión en Vía Digital y en Unidad Editorial, contaba con el beneficio de entender ambos mundos: el de los redactores y el de los directivos. Esto se ha manifestado frecuentemente en mi vida laboral. He asumido el rol de “traductora”, ya que dominaba ambos registros.
Tal como indicó, su trayectoria incluye Vía Digital y Unidad Editorial, sumado a su labor al frente de Kindle en España. Esto implica que, desde finales de los 90 hasta 2020, ha intervenido de forma constante en la mutación de las pautas de acceso a la cultura y el entretenimiento en esta nación. ¿Cómo atravesó un tiempo de cambios tan profundos?
He disfrutado de la gran fortuna de involucrarme intensamente en la evolución de diversos sectores. Muy directamente. Me considero alguien con suerte. La experiencia inicial consistió en transitar del periodismo impreso al entorno digital, en el año 2000, al incorporarme a la plataforma web del diario El Mundo. Se transformó totalmente la forma en que recibimos la información, el modo de redactarla y la integración de elementos multimedia…
El empezar a pensar que una portada no tiene por qué ser estática.
Efectivamente. En un diario impreso dispones de una carátula fija; en la red es posible modificarla con frecuencia diaria, proyectando agilidad y la sensación de actualidad constante. Se transforma la rapidez con la que se elaboran y reparten las noticias. Posteriormente surgieron factores adicionales como el modelo de suscripción, los anuncios digitales y el complejo reto de lograr que un periódico web resulte rentable para consolidarse como un sector industrial real. Y, por si tales variables no bastaran, irrumpieron también las redes sociales.
Se marchó a Tuenti, una plataforma social que, por lo menos durante un par de años, gran parte de nosotros elegimos por encima de Facebook.
No fueron pocos: nueve millones. Facebook ya se encontraba consolidado en EE. UU., pero nosotros logramos alcanzar cerca de nueve millones de usuarios en España mediante Tuenti.
¿Llegaron a pensar que podían “comerle la tostada” a Zuckerberg?
Dentro de España, efectivamente. Reconocíamos la gran fuerza de Facebook, pero ya nos encontrábamos posicionados con una comunidad muy leal, teníamos fe en el servicio y en nuestra propia fuerza de impacto. Después llegó Telefónica y el enfoque se transformó por completo. ¿Habríamos perdurado algo más? Por supuesto. ¿Habríamos triunfado definitivamente? Lo más seguro es que no.
¿Siente lástima por la situación actual de Tuenti, convertida en una operadora telefónica cualquiera, en contraste con su pasado?
Es que para mí ya no existe. El Tuenti en el que yo trabajé ha desaparecido.

En su rol de periodista, supongo que sentiría horror al presenciar internamente la forma en que las redes sociales pasaban a ser un medio inédito para propagar desinformación.
Bajo mi perspectiva, aquello sucedió más adelante. Mi ciclo inicial consistió en “los albores”: vincularse con amistades, intercambiar mensajes y permanecer comunicado con muchísimas más personas. Uno de los interrogantes que planteábamos entonces era el ingreso de los menores de edad. Los padres se encontraban desorientados. Ignoraban su funcionamiento y qué actividades realizaban sus hijos en ese espacio. Los menores y jóvenes aprendían de forma autónoma a usar Tuenti, sin directrices de sus progenitores. Considero que se pudo haber instruido mucho más a los padres: exponer “esto es lo que pasa aquí dentro” y facilitar medios para que ellos guiaran a sus hijos en ese contexto reciente.
Los menores y jóvenes descubrían por su cuenta el manejo de Tuenti, careciendo de orientación familiar. Considero que habría sido posible formar de manera más profunda a los progenitores.
Retomemos el asunto de Kindle. Durante la evolución del papel al formato digital, ¿notó una mayor oposición por parte del público o de las editoriales?
En los comienzos, dentro del sector de las editoriales. No se puede afirmar que nos acogieran con entusiasmo, ni mucho menos. Para dicho sector representaba prácticamente una aberración. Existían personas que afirmaban: “¿Cómo vamos a dejar de vender libros en papel? ¿Cómo se puede leer en estas maquinitas?”. Nos miraban con bastante desdén. Yo tuve que encabezar aquellos diálogos en España y asimismo en diversas naciones de Latinoamérica. Les explicaba que, en última instancia, Kindle constituye una vía adicional. Siempre he sostenido que lo fundamental es el acto de leer, sin importarme el formato. Igualmente conviene admitir que inicialmente se requería un desembolso para transformar los textos a formato digital. No se trataba únicamente de “firma un contrato”, sino de “digitaliza tu catálogo”. Existían métodos para simplificarlo, aunque resultaba difícil. Diversas casas editoras actuaron “por probar” no obstante, con el paso del tiempo, evolucionamos de no registrar ventas en España a lograr hasta un 25% de cuota de mercado.
En el sector de las editoriales, Kindle resultaba casi una aberración. Había personas que manifestaban: “¿Cómo vamos a dejar de vender libros en papel? ¿Cómo se puede leer en estas maquinitas?”
¿Cómo diría que el libro electrónico fomenta la lectura?
Perfeccionando el proceso de lectura y simplificándolo en momentos determinados. Permíteme compartirte un relato, ya que es bastante ilustrativo.
Por supuesto.
Al notar Jeff Bezos que Amazon era el portal digital con mayores ventas de libros en papel del planeta, percibió que se avecinaba una transición y que, si no actuaban, perderían su ventaja competitiva, como indicaste antes. De hecho, Kindle no fue el dispositivo precursor en el mercado, pues tengo entendido que Sony lo precedió. Por ello, Bezos buscó a un colaborador muy capaz de su organización y le expresó: “Quiero que nos hagas la competencia. Quiero que desarrolles el mejor e-reader del mundo y quiero que vendas más libros en digital que los que estamos vendiendo ahora en físico”.
¿Y entonces?
Ese individuo conforma un equipo de diversas disciplinas: profesionales del ámbito editorial y de libros, además de técnicos en usabilidad, programadores… Y en la sesión inaugural los junta en una habitación y traza dos columnas en una pizarra: “Libro físico” y “Libro digital”. Y lanza una cuestión: “¿Qué tiene el libro físico? ¿Contra qué competimos? ¿Qué tiene que tener el digital para mejorar eso?”. Venga, respóndeme tú.
No sé… ¿Menos peso?
Exacto. De modo que el e-reader debe actuar como un equipaje sin fondo, logrando que toda una librería quepa dentro de tu bolso. ¿Qué otros puntos positivos habrías añadido tú al listado de pros?
Que no tengo que ir a la librería a comprarlo.
Tampoco es necesario solicitarlo y aguardar su entrega si no cuentan con existencias. Gracias a Kindle logras conseguir cualquier obra editada, en cualquier sitio, en menos de un minuto. Únicamente con ese detalle el lema se redactaba por sí mismo. Suma ahora las demás ventajas. ¿Cuentas con pareja?

Le está dando la vuelta a la entrevista, pero sí: tengo novia.
Excelente. Te encuentras acostado y el sueño no llega. Deseas disfrutar de una lectura, aunque evitas encender la lámpara para no interrumpir el descanso de tu pareja. Mediante el dispositivo digital es posible avanzar en la historia sin incomodar a quien te acompaña, realizando apuntes, consultando términos y sin cargar peso alguno… Además, al finalizar esa entrega inicial, el sistema te sugiere la continuación de la saga. Adquieres la obra sin levantarte y la recibes en apenas 60 segundos. Aquello resultaba insuperable. Únicamente existe un aspecto que no perfeccionaron: el tema de la autonomía energética. La versión en papel jamás deja de funcionar. La opción electrónica requiere ser enchufada. No obstante, fuera de ese detalle…
No obstante, Irene Vallejo en El infinito en un junco afirma que no se ha creado un soporte más idóneo que el libro físico por su flexibilidad, por la opción de personalizarlo: plegar hojas, subrayar, retroceder con sencillez, visualizarlo entero de un solo vistazo…
Desde luego, sin mencionar el aroma o la textura… Efectivamente, esos factores están ahí, aunque no resultan incompatibles. Como mencionaba, consumo obras impresas, utilizo Kindle y también escucho mediante Audible. Prefiero seleccionar el formato dependiendo de mi ubicación. Asimismo, solemos reflexionar bajo la perspectiva de las urbes principales: “mañana me voy a la librería”. Y se alcanza el saber durante el mismo recorrido para comprar el pan. No obstante, existen numerosos rincones en España que carecen de librerías. El formato digital contribuye significativamente a la accesibilidad de la cultura.
Sería factible aplicar dicha lógica al séptimo arte, ante cineastas como Oliver Laxe que, mediante su legítima defensa de los cines y sus reproches directos hacia Netflix, tal vez ignoran la facultad democratizadora del streaming.
Sirat es un filme magnífico. No obstante, suelo transcurrir bastantes días de descanso en una localidad de Segovia. En caso de que desee acudir a verla y no esté en cartelera por la escasez de pantallas, ¿cuál es mi opción? ¿Debo recorrer 125 km hasta Madrid? ¿Incremento mi presupuesto? Yo tendría esa posibilidad, por supuesto, pero una persona con el sueldo mínimo preferirá un entretenimiento más accesible y económico. Por lo tanto, es evidente que los servicios de streaming facilitan la llegada del cine a todos. Sin duda brindan a muchísimas personas títulos que, pese a que prefirieran la vivencia colectiva del cine, quizás ni siquiera se proyectan en su lugar de residencia.
Se unió a Prime Video España en 2020 tras haber dirigido Diversidad, Equidad e Inclusión, pilares que se mantuvieron y caracterizaron su interés por producciones locales específicas como La virgen roja. En una situación donde Amazon fomenta proyectos como Melania o Sin piedad, más cercanos a la propaganda trumpista que al séptimo arte, ¿piensa que esa firmeza repercutió en su desvinculación de la firma en 2024?
Negativo. Mi desvinculación ocurre el 31 de diciembre de 2024 por una reestructuración. No se trató solo de Prime Video, sino de Amazon. Se suprimieron cargos de country manager. Esa fue la justificación. En ese transcurso, pienso que nos marchamos unas 26.000 personas. Hubiera podido permanecer en Amazon —no en Prime Video, pero sí en una sección distinta—. Siento respeto por todo tipo de comercio, sin embargo, para mí era primordial seguir en el ámbito cultural.
He presenciado el nacimiento de Internet, el comercio digital con Amazon, las redes sociales mediante Tuenti y el streaming… Si hoy toca instruirse en IA, me corresponde “hablar” IA.
Actualmente ejerce como consultora externa y guía táctica para medios, habiendo cursado un Máster Ejecutivo en Inteligencia Artificial. ¿Siente curiosidad por dirigirse nuevamente hacia la futura revolución?
Confío en estar ya inmersa, en realidad. He vivido el surgimiento de Internet, el comercio electrónico con Amazon, las plataformas sociales con Tuenti y el streaming… Si el momento exige dominar la IA, debo “hablar” IA. Y si el futuro requiere tratar sobre física cuántica, me tocará tratar sobre física cuántica. Se trata de un asunto de compromiso e interés. Me cautiva lo que sucede actualmente y necesito comprenderlo. Además, en mi rol de consejera o asesora, o domino este lenguaje o perderé el hilo y dejaré de aportar valor.
Respecto a la IA, ¿contribuye a un futuro distópico o representa un instrumento de provecho?
Considero que proporcionará elementos muy favorables: progresos en medicina, biotecnología… No obstante, también surgen peligros: falta de seguridad, geopolítica, mercado laboral… Cientos de miles de individuos perderán su ocupación. ¿Quién resultará vencedor? ¿Qué lugar ocupará Europa? Hay dudas que me causan un temor considerable, muy relevante. Y en la otra cara están los beneficios. Ignoro cómo se armonizan unos con otros.
[La IA] aportará elementos muy favorables: progresos en medicina, biotecnología… Sin embargo, existen peligros: falta de seguridad, geopolítica, el mercado laboral… Cientos de miles de individuos se quedarán sin empleo
Recientemente, se ha cuestionado que el mayor enfoque en la inclusión haya resultado en cupos establecidos para las producciones, en ocasiones de manera artificial y carente de autenticidad en el relato. Ante el auge de la IA, ¿hay peligro de que esta tendencia se acentúe?
Hace poco me encontraba disfrutando de la producción The Great cuando, inesperadamente, aparecen aristócratas de raza negra. La obra es magnífica, no obstante, dicho detalle, lamentablemente, afecta mi capacidad de inmersión en la historia. Existen elementos carentes de lógica que resultan poco verosímiles. En otro sentido, la IA se nutre de registros del pasado que presentan una inclinación hacia las perspectivas de Estados Unidos y Europa. Se observa en ese punto una disparidad demográfica considerable. Esa idéntica tendencia se manifiesta igualmente entre varones y féminas. Supe de un suceso ocurrido en 2022 donde un sistema informático priorizaba constantemente a varones para cargos directivos por encima de mujeres con perfiles idénticos, debido a la reproducción de conductas de antaño. La firma McKinsey & Company identificó el problema y ajustó el procedimiento, que es la acción correcta. El País difundió recientemente una investigación que evidenciaba cómo, a causa de prejuicios del pasado, la IA suele representar a las mujeres con menor edad, menos trayectoria profesional y en posiciones subordinadas respecto a los varones.
O se comienza a instruir desde la dirección en ética aplicada a procedimientos, información verificada, grupos que supervisen algoritmos… o no lograremos una tecnología plural y equitativa.
Entonces, ¿la IA reproduce sesgos y los amplifica?
Efectivamente, los potencia y deteriora. O se comienza a instruir desde los niveles superiores en ética para procesos, datos inspeccionados, departamentos que analicen algoritmos… o no contaremos con tecnología variada e imparcial. Simplemente automatizaremos la disparidad.
Recientemente redacté una crónica basándome en una broma de internet que señala cómo los avances técnicos ideados en relatos distópicos surgen como alertas, aunque tras dos décadas surge alguna compañía que decide producirlos y comercializarlos. Resulta espantoso que Grok facilite que numerosos individuos se ocupen de generar y publicar fotografías donde desvisten a sus colegas laborales. No obstante, conviene no desviarse del asunto central: el hecho verdaderamente inquietante es que las personas deseen realizar tales actos.
¿Se siente más a gusto hoy, como trabajadora por cuenta propia, que estando subordinada a una corporación?
Honestamente, en Amazon jamás experimenté inconvenientes de esa clase. He vivido 14 años maravillosos. En la actualidad cuento con mayor libertad, por supuesto. Me dedico únicamente a lo que me gusta.




