Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

El paraíso de las subvenciones

FUTUROS IMPERFECTOS

 

 

Jose Manuel Vidal / EFE

Hubo un tiempo en que la derecha era una férrea enemiga de las subvenciones. Ronald Reagan se quejaba antes de llegar a la Casa Blanca que el gobierno no solucionaba los problemas, simplemente los subsidiaba. El expresidente americano tenía como economista de cabecera a Milton Friedman, que proclamaba que Estados Unidos tenía un sistema que cada vez cobraba más impuestos al trabajo y subsidiaba con más dinero el no trabajar.

Pero está cambiando la concepción de los conservadores, hasta el punto que en una comunidad como Andalucía su presidente Juanma Moreno ha decidido subvencionar la cuota de los gimnasios (hasta cien euros al año) y los gastos de las mascotas (otro tanto). Tantas veces le hemos oído decir a los dirigentes del PP que España era el paraíso de las subvenciones, que, al final, han decidido contribuir a ello. No es menos cierto que el bono cultural a los jóvenes del Gobierno de izquierdas ha incluido junto al cine, el teatro o los conciertos, los juegos en línea para animar a su uso, lo que no parece la mejor de las ideas contribuir con dinero de todos a que el personal pase las horas a los mandos de la consola para disfrutar con The Witcher 3 o el Red Dead Redemption 2.

 
 Jose Manuel Vidal / EFE

El diario La Razón publicó un artículo hace unos meses en el que intentaba desacreditar la política gubernamental de subvenciones, dando la cifra de 10 millones de subvencionados en España. El problema es que aquí entraba desde la subvenciones de las gafas a estudiantes hasta el dinero que destinado a investigación en las universidades, pasando por el mínimo vital para quien no tiene nada. Meterlo todo en un mismo saco no parece un método científico para entender cómo podríamos mejorar el sistema.

Más razonable que dar dinero para el hurón de compañía o para convertir el abdomen en una tableta, sería buscar la manera de incrementar la productividad en el trabajo y aumentar el salario mínimo. España es el quinto país de la UE que da más subvenciones pero está en el pelotón de cola en productividad. Un proverbio chino dice: “Dale un pescado a un hombre y comerá hoy, si le enseñas a pescar comerá el resto de su vida.”