
El día del jabalí
FUTUROS IMPERFECTOS
Eugeni d’Ors se estableció en Madrid en 1923, donde fue investido miembro de la Real Academia Española. El escritor catalán se marchó de Barcelona tras su desafección personal e ideológica con Josep Puig i Cadafalch, a pesar de ser ambos dirigentes de la Lliga Regionalista. De la capital le sorprendió la pasión por los debates, pronunciando una frase que se hizo célebre: “En Madrid, a las ocho de la tarde o das una conferencia o te la dan”.

He recordado este hecho viendo el debate de política general del Parlament de Catalunya que ha ocupado los últimos días. Se diría que un siglo después de que D’Ors pronunciara la frase, a los catalanes nos empieza a gustar eso de dar discursos que nadie espera. Lo que ocurre es que la entidad de estos deja mucho que desear.
Batet comparó a Illa con Trump, mientras que Garriga le equiparó con Mandela
La verdad es que los portavoces del Parlament viven su momento de gloria cuando suben al estrado, donde suelen ponerse estupendos ante la certeza de que el mundo los mira. El mundo o un puñado de espectadores aburridos. A menudo, afilan sus alocuciones como hacían los jabalíes en las Cortes de la II República, que enseñaban sus puntiagudos colmillos en sus intervenciones. Inicialmente se conoció con este apelativo un grupo de implacables diputados de izquierdas, aunque luego la derecha no quiso ser menos y se sumó a la manada. Los más duros con Salvador Illa fueron Albert Batet (Junts) e Ignacio Garriga (Vox). Lo disparatado es que Batet comparó al presidente catalán con Donald Trump y Garriga le equiparó con Nelson Mandela. Con Trump, por gobernar por decreto, y con Mandela, por querer convertir Catalunya en “la casa de acogida de los palestinos”.
El presidente catalán no se alteró demasiado, aunque subió al estrado para reprochar a Batet su desacertada comparación. Igual en unos días descubrimos que lo asimiló nada menos que a un premio Nobel de la Paz (Mandela también lo fue). Y es que el galardón noruego no es lo que era y la política catalana, tampoco. Ya lo dijo el actor Boris Marshalov en un monólogo: “El Parlamento es un lugar extraño, donde un hombre habla y no dice nada. Y donde nadie le escucha, aunque después todo el mundo está en desacuerdo”.
