Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

El desahogo de Puigdemont

FUTUROS IMPERFECTOS

Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck o Churchill se refirieron a la política como el arte de lo posible. Pero Carles Puigdemont prefiere creer que, en realidad, la buena política es el arte de lo imposible. Junts ha decidido dar un paso más en su deriva a ninguna parte. Hace unos días proclamaron que solo votarían las leyes del Congreso que favorecieran a Catalunya y ahora han ido más allá al declarar que bloquearán todas las leyes de Pedro Sánchez. Miriam Nogueras entró en sede parlamentaria, acompañada de los diputados de su partido, que avanzaban alineados como los intocables de Eliot Ness, para anunciar que la legislatura queda bloqueada: “Pedro Sánchez no podrá aprobar presupuestos, ni el techo de gasto, ni tampoco la ley Bolaños (de reforma de la justicia). Ha perdido, por tanto, la capacidad legislativa. Es un baño de realidad para Sumar y el PSOE”.

  
  Junts / ACN

Soltar lo que uno lleva dentro es uno de los mayores desahogos que uno puede darse. Otra cosa es que este chute de felicidad dure mucho. A lo sumo como una droga blanda.

En política, si uno se declara públicamente antisanchista, si cree que con el PSOE no hay nada que negociar, si considera que no ha cumplido los compromisos, presenta una moción de censura y a otra cosa. Pero bloquear las iniciativas del Gobierno para dejar en el limbo la quita de la deuda catalana, la financiación singular para Catalunya, el control de la pesca ilegal por parte de la Generalitat y una cincuentena de leyes para mejorar la calidad de la democracia resulta temerario y muy difícil de explicar.

Junts le da al PSOE un baño de realidad con su bloqueo, sin valorar que perjudica a Catalunya

Por lo demás, tras apuntarse al antisanchismo, lo coherente sería hacer dimitir a los cargos que Junts ha colocado en los consejos de empresas participadas (Renfe, Aena, Enagás) o entes públicos como CNMC o RTVE, pero eso no va a ocurrir.

Dar portazos tiene siempre un problema: que si uno se despista, se pilla los dedos. Pero igual es una genialidad. El presidente Coolidge se hizo famoso en la Casa Blanca por su talento en no hacer nada. Claro que eso ocurría hace un siglo y hoy el tiempo vuela. Y es posible que Junts, más incluso que el propio PSOE, se haya quedado sin tiempo.