Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Un dilema no es una amenaza

futuros imperfectos

No salgo de mi asombro, después de haber oído al presidente del tribunal que juzga al fiscal general del Estado decirle a un periodista que no le amenazara cuando este confesó públicamente que tenía un dilema moral. Esta duda ética consistía en que no podía decir quién era la fuente que le filtró el documento en que el abogado de Alberto González Amador reconocía que este había cometido un fraude a Hacienda, mientras en la sala se estaba pidiendo cárcel a una persona que sabía que era inocente de la filtración.

El periodista de ElDiario.es José Precedo, el miércoles en el Supremo 
El periodista de ElDiario.es José Precedo, el miércoles en el Supremo Tribunal Supremo / ACN

El juez Andrés Martínez Arrieta estuvo no solo desacertado en su toque de atención, sino también arrogante. El secreto profesional es un derecho de los periodistas, esencial para la libertad de prensa. Se entiende pues que el periodista José Precedo, de Eldiario.es, se mordiera la lengua ante su obligación de no revelar el nombre de quien le pasó la información, cuando está cuestionada la figura del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, que el magistrado instructor ha llevado a juicio a pesar de no haber encontrado una sola prueba de cargo.

El presidente del tribunal que juzga al fiscal general no entiende de dilemas morales

Resulta preocupante que un magistrado del Supremo no entienda de dilemas morales. Siempre pensé que la grandeza de los jueces era resolver sus dudas con el estricto conocimiento de las leyes, con unos valores intachables y con un conocimiento profundo de la sociedad en la que viven. Ortega escribió que no somos seres disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada: “Las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidir, pero quien decide es nuestro carácter”.

Aún sorprende más que a Martínez Arrieta le parezca una amenaza lo que es una duda epistemológica. En derecho penal se entiende como amenaza un delito que se comete cuando se anuncia un mal grave a otra persona para causarle temor. El periodista Precedo dijo algo que podía haber formulado Nietzsche, que planteó el desafío entre la verdad absoluta y la propia identidad. Este juicio no va de la credibilidad de los periodistas, ni de los jueces, aunque lo parece. Sobre todo, va del funcionamiento de la democracia. Por eso hay que seguirlo de cerca.