
El descontrol de la dopamina
FUTUROS IMPERFECTOS
La Navidad suele provocar sentimientos simultáneos de felicidad y nostalgia. Eso es así porque la familia refuerza sus lazos afectivos, pero a la vez se activan memorias emocionales vinculadas con la infancia. Es lo que tiene ese neurotransmisor que no acabamos nunca de controlar, al que llamamos dopamina.

Una buena parte del mundo se desea en estas fechas lo mejor y, aunque el planeta no pasa por sus mejores días, tengamos la esperanza de que la cordura volverá a instalarse en la Tierra. Al menos, esto queremos creer algunos. Lo que desconocíamos es que los optimistas estuviéramos en minoría. A las puertas de la Navidad, el CIS publicó los resultados de su última encuesta sobre tendencias sociales, en la que los españoles demuestran tener una mirada pesimista sobre el futuro. El 69% está convencido que esta será una década de cambios profundos, que un 24,2% identifica con guerras, un 19% con el hambre y un 17% con desigualdades sociales. Los ciudadanos de este país consideran que se debilitarán los lazos familiares (55%), que crecerán la soledad y el aislamiento (79%) y que aumentará el individualismo (55%). Y que la UE perderá peso (39%), que Estados Unidos mantendrá su presión (44%) y que China será mucho más influyente (77%).
El CIS demuestra que los ciudadanos tienen una mirada pesimista del futuro del mundo
Llegados a este punto solo podemos refugiarnos en la ironía del novelista británico Arnold Bernet, que decía que el pesimismo, cuando te acostumbras, es tan agradable como el optimismo. O leer Cándido, o el optimismo, de Voltaire, que redactó este cuento para criticar a Leibniz, que había escrito que vivimos en el mejor de los mundos posibles. El protagonista cree vivir en el edén (reside en un castillo y dispone de todos los placeres mundanos). Pero, de pronto, le sobrevienen tantas calamidades que acaba aterrizando en la realidad. Al final, sienta cabeza y se da cuenta de que hay una felicidad más modesta, que comparte con una mujer hacendosa y un jardín cultivable.
Haga como Cándido: disfrute de lo que tiene, cómase el turrón sin angustia y si no tiene huerto, entreténgase leyendo a los clásicos. Y olvídese de las redes y pásese al buen periodismo: rebrotará su confianza en el futuro, por imperfecto que sea.
