
Acoger a George Clooney
En la gala de los premios César en 2017, George Clooney se disponía a agradecer al público el galardón junto al actor Jean Dujardin ejerciendo de traductor al francés. Clooney hablaba de cine y su compañero hacía una lectura libre con alusiones contra Trump, mientras el actor norteamericano simulaba no enterarse de nada. Se sobreentendía la adhesión de Clooney a la crítica, sin que él pronunciara una palabra.
Trump llevaba unos meses en la Casa Blanca y aún parecía que aquel populista demagogo que había llegado a la cúspide de la gran potencia no se atrevería a ejecutar ni la mitad de lo anunciado. Ocho años después, ha vuelto sin frenos. Ha ordenado a la Guardia Nacional perseguir inmigrantes, ha castigado las finanzas de universidades como Harvard tildándolas de nido de progresistas y la entrada de cualquiera en el país puede verse sujeta a la revisión de sus redes sociales, entre otras medidas de cariz autoritario.

La mujer de Clooney, la abogada Amal Ramzi Alam Uddin, especializada en derechos humanos, está en el punto de mira de la administración Trump por asesorar a la Corte Penal Internacional en sus órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y su ex ministro de Defensa Yoav Gallant. Ella y otros abogados fueron amenazados con sanciones por Trump, quien ya le tenía bastante ojeriza a Clooney por apoyar al Partido Demócrata. La pareja acaba de obtener la nacionalidad francesa y, aunque dicen instalarse en Europa para huir de los paparazzi de EE.UU., seguro que las políticas trumpistas han pesado en su decisión. Otros personajes mediáticos norteamericanos que no comulgan con el cesarismo de la Casa Blanca han hecho lo mismo.
Los profesores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, en el libro “Cómo mueren las democracias”, trataron de explicar por qué Trump llegó al poder en 2016. No imaginaron que volvería con más fuerza, pero sus reflexiones siguen vigentes: “La democracia se sostiene no sólo sobre la base de un orden constitucional y respeto a la ley, sino también por el cumplimiento de dos normas: la tolerancia mutua y la contención institucional”. Celebridades de EE.UU. Emigran en busca de esa tolerancia. Esperemos que el próximo año sea el primero del declive trumpista o, al menos, que Europa no sucumba a su influjo. Feliz 2026.
