Opinión
Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

Jaume Pi

Periodista

El ‘clásico saudí’ vence al apocalipsis

El patio digital

Siempre nos quedará el fútbol. Los delirantes timelines de la semana pasada, plagados de apocalípticos mensajes con Trump, Hitler y la distopía orwelliana como algunos de sus protagonistas, quedaron arrasados este domingo por el relato, también enfermizo y belicoso —pero dichosamente liviano—, sobre el clásico de la Supercopa que se disputó en Arabia Saudí (¡Victoria!). 

Este es el mundo en el que vivimos: histéricos en la red, pasivos y alegres en nuestro día a día. Somos los protagonistas del meme —estos días otra vez viral— en el que un individuo disfruta alegre de su cocido y su vinito pese a la lluvia torrencial que le cae encima y los tanques, estallidos de bombas y… ¿aliens? Que desfilan en segundo plano. “Day 9 of 2026”, recalca el mensaje. Como Tintín, a un Haddock que se lamenta del nuevo año: “Captain, nous sommes le 8 janvier!”. Esto no ha hecho más que empezar.

Y es que lo que llega del otro lado del Atlántico no es nada tranquilizador. A los planes expansionistas de Trump, que apunta a Groenlandia y amenaza a todos y a cualquiera, se le sumó el tiroteo mortal del agente de la ICE a una mujer en Minnesota. La cadena de hechos peligrosos satura la red, que sigue, sin embargo, ofreciendo una narrativa neurótica pero, al mismo tiempo, lúcida de lo que está ocurriendo. 

Así pues, muchas cuentas han hecho una lista de la edad de los principales líderes del planeta —el más joven es Xi Jinping, 72—, sugiriendo que eso explica que les importe como van a dejar el mundo entre poco y nada. También ha circulado el mapa en el que EE.UU., China y Rusia se reparten el globo en áreas de influencia y algunos bromean con que, por el trazo imperfecto de las líneas, a Almería le tocará abrazar al camarada Xi.

Sobre el “asunto interno” de que tu policía mate a tus propios ciudadanos, lo más recurrente ha sido comparar al servicio de inmigración estadounidense con la Gestapo. Y si la ICE es aquí la policía política de la Alemania nazi, no hace falta decir quién es Trump, al que los usuarios ya están haciendo crecer un coqueto bigotito oscuro en su naranja piel. Estremecedoras son, también, las imágenes que comparan las gesticulaciones de Trump y Hitler (sí, hablábamos de Hitler) durante sendos discursos. Aquello de que la historia rima.

El reparto del mundo en bloques y el mayor autoritarismo hacen pensar en '1984' de Orwell; el inglés odiaba el fútbol pero quizás preferiría esta “guerra sin disparos”

De ambas ideas, la del reparto del mundo y el autoritarismo, nacieron las comparaciones literarias. ¿Estamos ya en el mundo que imaginó Orwell? “Se están creando los bloques de 1984”, apuntaba un clarividente @JoseBReborn el jueves. No estaba solo: muchos le replicaron. Y es que la apelación asusta porque las coincidencias son asombrosas: Trump estaría conformado Oceanía, uno de los tres superestados totalitarios que imaginó el autor británico, junto a Eustasia (China) y Eurasia (Rusia), en un mundo en que manipulación informativa, vigilancia en masa y represión policial campan a sus anchas. Nos vamos acercando... No extranya pues que el ambiente general en la red sea catastrofista. “Cuando estalle la tercera guerra mundial y quedemos totalmente involucrados, ¿a dónde dicen que deberíamos emigrar?”, se preguntaba @PablaLunar.

Pero ayer por la tarde, todo cambió. Lamine Yamal, Eric Garcia, Güler, Asencio, Vini o Lewandowski se convertían rápidamente en los asuntos trend del momento y dejábamos atrás la cruel realidad para disfrutar de la madre de todas las batallas simuladas de la que disponemos: el fútbol. Y, en concreto, el clásico. La conversación en X, por supuesto, ignoró el peliagudo hecho de que la final de la Supercopa se juegue en un país escasamente democrático y, además, no fue nada civilizada. De acuerdo con un partido tenso y disputado, proliferaron improperios contra jugadores rivales —y propios— y, especialmente, contra el árbitro, señor Munuera Montero. Al fin y al cabo, pura irracionalidad, pero también distracción.

En los últimos tiempos se ha acusado al fútbol de muchos males. Incluso algunos creen que la degradación del debate público y la polarización tienen que ver con la “futbolización” de la sociedad y los medios. Puede ser, y las redes son un reflejo de ello. Sin embargo, y escribiendo estas líneas con la euforia de la emocionalidad tribal, hay que dar por bueno el análisis del sociólogo Norbert Elias, que veía el fútbol como un proceso civilizatorio. Así es como, decía, hemos decidido domesticar la violencia. El mismo Orwell describió este deporte como “la guerra sin disparos”. El inglés no lo decía en positivo, porque odiaba el fútbol. Pero quizás él mismo habría preferido perder los modales con un clásico como el de ayer a contemplar el cumplimiento de sus profecías. Siempre será mejor el simulacro.

Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

Jaume Pi Comalrena de Sobregrau

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Licenciado en Periodismo y Humanidades, en Guyana Guardian desde 2008. Actualmente es redactor del suplemento Cultura/s. Antes pasó por la sección de Última Hora.

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