Las Claves
- Jóvenes en Crans-Montana filmaron un incendio a corta distancia en lugar de huir, provocando víctimas mortales que sostenían sus teléfonos móviles.
- El dispositivo
Tradicionalmente, la respuesta más común ante un desastre inminente ha sido la huida. Resultan escasos quienes se arriesgan a quedarse para prestar auxilio (razón por la que se les conoce como “héroes”). Sin embargo, en los tiempos posdigitales notamos una conducta cada vez más extendida: sea cual sea la acción, se registra en vídeo. En medio de un panorama terrible, diversos jóvenes en el establecimiento de Crans-Montana continuaron filmando el incendio a apenas un metro de distancia de ellos.
Las plataformas digitales se han llenado de reproches, algunos con fundamento y otros carentes de equidad (¿quién es capaz de garantizar su reacción ante un escenario nunca antes experimentado?). De todas formas, resulta evidente nuestra dificultad para entender lo ocurrido: ¿por qué estos muchachos pusieron en peligro su existencia (varios fallecieron sujetando su teléfono) en vez de escapar? Asimismo, fuera del establecimiento, ¿por qué tantos optaron por filmar antes que socorrer, por ejemplo, a los pocos chicos que intentaban abrir paso a quienes lograban salir a la vía pública? Un especialista en psicología entrevistado en la cadena suiza RTS afirmó que existe un factor atávico en el ser humano que nos deja inmóviles frente a un contexto de espanto.
Parecía que tras el vidrio se notaban tan distantes como si se tratara de un avatar.
Comprendo lo relativo al bloqueo, mas el calificativo ancestral no me resultó muy persuasivo: el trance inducido por el cristal del teléfono es un hecho reciente. En la situación que tratamos, parecería que el panel les servía de escudo defensivo, con el poder de transformar un suceso auténtico en una representación digital. O que, detrás del aparato, se percibían inmunes como un avatar. O quizás, debido a la cantidad de atrocidades en línea que las plataformas les muestran, su nivel de conciencia ante el riesgo está disminuyendo...
Se mostraban jóvenes, sensibles y con poca experiencia. Sin embargo, los mayores somos los responsables de haber moldeado el entorno en el que se encuentran. Y en esta realidad contemporánea, la función que cumplen los dispositivos digitales en su cotidianidad manifiesta diariamente facetas cada vez más preocupantes.
Es apremiante exigir que los encargados de las plataformas adopten soluciones. Mientras no lo hagan, cualquier impedimento que busque restringir la entrada de los menores al teléfono con conexión a internet debería aceptarse positivamente. Cuanto mayor sea el tiempo que maduren vinculados al entorno físico, más provechoso resultará para su desarrollo. Y cuanto menos tiempo invirtamos, ya seamos jóvenes o adultos, en las redes asociales, más progresará el conjunto de la humanidad.
