Opinión

El lobo feroz

El código del más fuerte es el que aplica aquel empresario de dudosa reputación que ha logrado el mando absoluto de la nación más influyente del mundo, esquivando la legalidad y ofreciendo banalidades para establecer cualquier despropósito sin oposición alguna. Él comprende que para presionar y saquear conciencias y bienes jamás debe ceder, ni aceptar una equivocación ni admitir un fracaso. Su estrategia consiste en aniquilar a todo aquel que se le oponga a través de una ofensiva global de mentiras, difamaciones y agravios difundidos incesantemente por todas las plataformas posibles hasta transformar a todo detractor o a quienes desobedezcan sus mandatos en un marginado, en un traficante o en un criminal extranjero y, simultáneamente, mediante estos engaños, erigirse en el protagonista mediático a cada instante como si se tratara del filme más exitoso de todos los tiempos. El objetivo es persuadir e instaurar una sola realidad, por muy absurda que esta resulte.

 
 Luis M. Alvarez / Ap-LaPresse

Descendiente de inmigrantes, luego de forjar su trayectoria, descubrió que en el entorno comercial no rige otra norma que la utilidad financiera sin escrúpulos. Dicha ganancia otorga la capacidad de presionar a jóvenes, ancianos, funcionarios de toda clase y trabajadores para que ejecuten sus mandatos sin protestas mediante gestos fingidos y, en casos de suma importancia, entregando grandes cantidades de capital.

Con el fin de eludir el marco constitucional y el ordenamiento legal actual después de las sentencias en diversos tribunales, requería alcanzar la cima del mando. Precisaba gobernar cual Calígula de los tiempos modernos y emplear a su voluntad el arsenal más sofisticado de la tierra, la divisa que domina las finanzas internacionales y la innovación técnica que impulsa el globo. Resulta sumamente insólito el inmovilismo y el temor de quienes perciben el colapso de la estructura jurídica. El pretexto del mandatario consiste en frenar el predominio de China evitando que determinadas naciones le suministren, verbigracia, crudo a costes reducidos. El dominio del poderoso surge como opción frente al liberalismo en declive, al tiempo que un cuarto de Estados Unidos permanece atrapado en una angustia psicológica ante China, debido a su trayectoria milenaria de cuatro mil años y su condición de principal fabricante a nivel mundial.

Diariamente Trump satisface un antojo bélico, ignorando cualquier reglamento sin mostrar el menor reparo de conciencia.

Trump ha provocado un fervor generalizado hacia la figura del lobo feroz. El entusiasmo de quienes lo idolatran con fuerza; el sentimiento de aquellos que lo rechazan, anhelando un impeachment al instante. En resumen: ninguna de sus acciones, decididas con una sagaz percepción y prescindiendo de equipos de prensa, deja indiferente a la sociedad. A diario y en todo momento satisface un antojo beligerante o impositivo, ignorando cualquier regla sin el menor reparo ético y convirtiéndose enseguida en el titular principal de la jornada. Sorprende profundamente a líderes políticos, reporteros y a la población en general. Al exhibir un desdén total, casi repugnancia, hacia la empatía, el apoyo mutuo y la integridad, no oculta sus intenciones al expresarlo con claridad en sus alocuciones por televisión. Sus discursos cargados de aversión atraen a una multitud de individuos. El sector cultural agresivo presente en producciones televisivas, filmes y plataformas digitales contribuye a modificar la percepción de la gente común. Después de los disparos que terminaron con la existencia de la poeta estadounidense Renee Nicole Good, quien presenció una intervención de la ICE contra extranjeros, las grabaciones prueban que no pretendía embestir a quien abrió fuego. El suceso ha provocado una oleada masiva de manifestaciones; entretanto, Trump lo ha convertido en una puesta en escena de agravios hacia la poeta. El gobernador de Minneapolis y el alcalde de Minnesota han protestado por el hecho de que se les impida intervenir en las pesquisas. Más polémica.

Después de acordar con los mandatarios de Venezuela, ha capturado al presidente Maduro, conserva a la vicepresidenta chavista en su cargo, se apropia de la extracción de crudo e ignora todo mecanismo democrático. Seguidamente, lanza advertencias contra Cuba, Colombia, México e Irán. Asimismo, manifiesta públicamente que, de una forma u otra, tomará posesión de Groenlandia, territorio de Dinamarca, país integrante de la OTAN y de la UE. ¿Posee la UE alguna alternativa de protección si Trump decide invadir Groenlandia militarmente? Efectivamente. Acordar con India, el Reino Unido, China, Canadá, Australia e Indonesia que las transacciones mercantiles se realicen en divisas distintas al dólar.