
La IA no sabe ilustrar
En Navidad, el tió cagó algunas joyas como Mitologia dels Països Catalans, con textos de Daniel Rangil e ilustraciones preciosas de Laia Baldevey (Efadós), o El gran llibre de les bruixes catalanes, El gran llibre de l’imaginari fantàstic català y La guia de les criatures fantàstiques de Catalunya, con textos de Joan de Déu Prats e ilustraciones también fascinantes de Maria Padilla (Comanegra). Es imposible no engancharse a estos libros porque sus imágenes son hipnóticas. Cada detalle, la atmósfera que consiguen, te adentran en un mundo extraordinario que exploramos sobrinos, abuelos y tíos, embrujados por ese más allá.

En casa somos muy fans de Joan Amades. Etnólogo y folclorista, su Costumari català –publicado en 1952– tiene un espacio importante en la biblioteca. Los dibujos que acompañan el texto a lo largo de los cinco volúmenes de la obra muestran vestidos típicos, pasos de baile, retablos, castellers o el imaginario mitológico, con la sencillez de la tinta sobre fondo blanco.
Cuanto más precaria es tu profesión, más riesgo hay de que te sustituya una IA
En casa también somos fans del trabajo de Júlia Cot y Jordi López Casanovas, y no nos perdimos el primer capítulo de Departament Amades. Producida por 3Cat y El Terrat, el planteamiento de la comedia es original: un departamento de la Generalitat dedicado a catalogar y preservar la tradición tiene como misión secreta mantener el equilibrio entre criaturas mitológicas y la sociedad contemporánea. La polémica ha llegado a raíz del uso obsceno de la IA en la serie. El guion y las actuaciones quedan deslucidas con unas imágenes que te sacan de la historia, justo lo contrario de lo que logra una buena ilustración: meterte de lleno en lo que se cuenta.
Excusas como la falta de presupuesto no valen, porque los ilustradores están mal pagados. Y ahí está la gravedad del asunto: cuanto más precaria es tu profesión, más riesgo hay de que te sustituya una IA, porque quienes tendrían que valorar lo que haces (y lo que consigues) lo consideran tan prescindible que lo desprecian del todo no pagando nada por lo que antes pagaban poco. Los traductores ya han pasado por aquí, y los próximos serán los escritores y guionistas. Entonces habrá que crear un departamento que preserve la tradición de aquellos trabajos que antaño eran capaces de adentrarte en mundos extraordinarios, en vez de expulsarte del tuyo.
