Opinión
Olga Merino

Olga Merino

Periodista

Desasosiego y unas pocas canciones

Moscú, años noventa. Costaba lo indecible sintonizar la BBC sin ruidos de fritura. La radio captaba mejor la onda en la cocina, sobre el alféizar de la ventana y con la antena apoyada contra el cristal, donde el frío dibujaba helechos de hielo. Afuera, las cornejas sobrevolaban los montones de nieve blanquísima acumulada en el patio. Los tiempos estaban cambiando, ya lo creo, y en medio del caos, la emisora británica, tótem entonces del buen periodismo, ofrecía al menos unas migajas de certeza.

 
 Denis Balibouse / Reuters

‘El fin de la historia’. En 1992, el mismo año en que Francis Fukuyama publicó el controvertido ensayo así titulado, el cantautor canadiense Leonard Cohen sacó un temazo que en aquel entonces parecía exudar cierto derrotismo cenizo, The future. Superado el efervescente optimismo tras la caída del Muro –una energía que también se desaprovechó, a qué negarlo–, la canción se antoja hoy profética: “The blizzard, the blizzard of the world”; la ventisca, la ventisca del mundo ha cruzado el umbral y ha trastocado el orden del alma. “Se romperá el antiguo código occidental”, prosigue la tonada.

Foro de Davos. Otro canadiense, el primer ministro Mark Carney, ha remachado en la cumbre de la ciudad suiza que, en efecto, “el viejo orden no volverá” y que “la nostalgia no es una estrategia”. La audiencia se puso en pie el martes para aplaudirle. ¿Acaso ha encontrado Carney la fórmula para parar los pies a Donald Trump? Parece que el apaciguamiento no funciona con los matones. Por de pronto, el presidente norteamericano ha dado marcha atrás en el uso de la fuerza para tomar Groenlandia; pretende comprar la isla por razones, alega, de seguridad geopolítica. “Solo pido un trozo de hielo. Es muy poco comparado con todo lo que les hemos dado [a los aliados europeos] durante décadas”, dijo. ¿Qué ha pactado exactamente el secretario general de la OTAN con daddy ?

Leonard Cohen, Bowie y Springsteen parecen haber escrito la banda sonora de estos días inciertos

Metalenguaje. El presidente francés, quien también ha elevado el tono contra Trump, apareció en la cumbre de Davos con gafas de sol espejadas para disimular una hemorragia ocular. Pudo haber escogido unas antiparras más discretas, pero Emmanuel Macron se decantó por la marca francesa Louis Vuitton, en concreto por un modelo llamado Attitude Pilot, unos lentes de aviador estilo Top Gun que proyectan determinación, empuje, masculinidad. La semana pasada, durante una visita a una base aérea en Istres, en el sur de Francia, el líder del Elíseo ya bromeó sobre sus gafas ante la prensa: “Entiéndanlo como una referencia involuntaria a Eye of the tiger ”, en alusión al tema del grupo Survivor que formó parte de la banda sonora de Rocky III (1982). La letra dice: “No pierdas el control sobre los sueños del pasado. Debes luchar solo para mantenerlos vivos”.

Narcisismo. Al comienzo de su arenga en la cumbre de la localidad alpina, Trump se jactó de que en su país “la gente está muy contenta conmigo”. Más bien parece que la afinidad va por barrios. El sábado pasado, Bruce Springsteen hizo una aparición sorpresa en un festival benéfico de Nueva Jersey para rendir homenaje a Renée Good, la mujer de 37 años, madre de tres hijos y poeta, que fue abatida a tiros el 7 de enero por un agente del Servicio de Control de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés). Esta policía representa otro tipo de hielo, sí, muy distinto al del Ártico, cuyas tácticas el cantante ha comparado con las de la Gestapo. The Boss dedicó a la mujer asesinada la canción The promised land (1978), un poderoso himno de esperanza, una oda a las posibilidades que abría Estados Unidos, “un país hermoso pero imperfecto”, y a lo que aún podría llegar a ser.

Doble efeméride. El 2016 fue un año de pérdidas. Si el próximo 7 de noviembre se cumplirá una década de la muerte de Cohen, otro tanto sucedió hace un par de semanas con el fallecimiento de David Bowie. Los medios recordaron al gran artista británico el 10 de enero, cuando aún no nos habíamos recuperado del shock tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Menudo arranque de año. Ese día escuché varias veces la canción Space oddity (1969); ya saben, la epopeya del pobre Major Tom, un astronauta ficticio que, en plena misión espacial, pierde todo contacto con el control de la Tierra. Una espléndida metáfora sobre la fragilidad de la existencia y el desnorte que nos ocupa.

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