Opinión

Los decretos “camarote”

EL PATIO DIGITAL

Un camarote al estilo de los Hermanos Marx. Consultamos a Chatgpt sobre las disposiciones del decreto ómnibus recientemente rechazado y se confunde, lo cual nos lleva a concluir un par de puntos: que la IA aún carece del avance necesario para comprender el panorama político nacional pese a su potencial para transformar la física cuántica, y que tal vez jamás logre tal hazaña. Hemos hallado su frontera.

Estas normativas ómnibus se denominan así debido a que agrupan diversos asuntos en un único documento, incluyendo disposiciones o cambios de sectores a veces tan variados que apenas guardan relación entre sí. Se trata de reales decretos ley validados por el Ejecutivo que requieren posteriormente la ratificación del Parlamento. Poseen ciertos beneficios, tales como agilizar los plazos ante una necesidad imperiosa, o introducir elementos dispares de forma conjunta para asegurar su votación favorable.

Pedro Sánchez conversa con Félix Bolaños en el pleno del Congreso el martes 
Pedro Sánchez conversa con Félix Bolaños en el pleno del Congreso el martes DANI DUCH

Desde luego, no siempre se aprueban, siendo ese uno de sus puntos débiles. No obstante, con una buena estrategia, puede transformarse en la ocasión ideal para evidenciar al rival, aun a riesgo de perjudicar a los afectados por las otras normas que integran el paquete. Se busca situar al oponente en una encrucijada: si vota a favor, es negativo, y si vota en contra, es igualmente malo. 

Internet se ha inundado recientemente de presuntas evidencias de que en esta situación, donde se decidía simultáneamente el aumento de las jubilaciones y el freno a los desalojos de hogares desfavorecidos, el ejecutivo preveía el rechazo de los grupos opositores: el tiempo que marca la muñeca del presidente Sánchez en la grabación donde critica duramente al PP debido a las pensiones que no se incrementarán precede al momento del sufragio. Según comentan. 

“El decreto ómnibus incluye no matar a este gatito. ¿En serio no vais a votar a favor?”, comenta con ironía un tuitero

No resulta tan relevante como la circunstancia de que esta norma, al igual que otras previas del PP, cuidado, que la administración de Rajoy en aquel entonces tampoco fue escasa, asemeje un camarote con sus cerca de ochenta disposiciones distintas luchando por hacerse sitio. Tal como bromea @joanbondia1 en X, “El decreto ómnibus incluye no matar a este gatito. ¿En serio no vais a votar a favor?”, y escolta la observación con la imagen de un gatito encantador. Resulta inviable no apoyarlo.

Un diferente “minino”, @gatorelato, apunta al que ha representado el obstáculo mayor para validar la norma: “Es un menú cerrado: o tragas con la okupación o no comes”. Ciertamente, es lo que ocurre con este tipo de decretos, no solo en esta situación: imponen una votación de todo o nada y complican la deliberación parlamentaria por motivos obvios. ¿Pretendidas?

El entorno digital se llena de protestas ante los ómnibus, confundiendo el debate de las jubilaciones con el conflicto de las okupaciones y utilizando el pretexto del Pisuerga que pasa por Valladolid: no faltaron quienes se lanzaron contra los pensionistas, responsabilizándolos incluso de que Chatgpt nos haya desplazado por ineficaces. Observen a continuación: 

“Calma total, pensionistas. ¡Nadie les va a tocar la pensión! (...) Que cada revalorización suponga más déficit estructural, más impuestos presentes y futuros y menos margen para cualquier otra política pública es irrelevante. ¡Ni que los trenes hubiesen dejado de funcionar!”, exclama @Jongonzlz. 

Vaya, que ese matrimonio de mayores que a duras penas paga la residencia, y solo hay que ver los costes, es el culpable del desbarajuste en Rodalies. Me dan ganas de pedirle su parecer a la IA, pero me asusta que se colapse. En su lugar, pego lo que dice @SrIgnatius: “Pegaviejas”.

El pleno parlamentario ofreció escenas memorables, destacando a una mujer de avanzada edad situada en la tribuna que exclama “¡Qué vergüenza!” Luego de votarse el camarote. El entorno digital ha actuado con rapidez y ya conocemos todos sus detalles. Resulta inquietante la prontitud (y sencillez) con la que se desvanece nuestra privacidad. También destacan los elogios hacia Junts, después de oponerse al decreto ómnibus, por parte de personas que nunca se alinearían con ellos, y evitaremos profundizar en lo de compartir carteles para que ningún premio Nadal se sienta señalado.

A lo que íbamos: ¿era necesario todo esto? Y luego, que si la antipolítica.

Isabel Gómez Melenchón

Isabel Gómez Melenchón

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