
Hay otra América posible
Donald Trump todavía no ha logrado acabar con el ideal estadounidense, esa esperanza de multitud de individuos que logran progresar y obtener niveles de prosperidad en Estados Unidos independientemente de su procedencia. Una década atrás, Benito Antonio Martínez Ocasio se desempeñaba embolsando productos y atendiendo la caja de un comercio en Puerto Rico. El pasado domingo, convertido ya en Bad Bunny, lideró el evento con mayor audiencia de la historia durante su participación en el intermedio de la Super Bowl. Dicha presentación, realizada totalmente en lengua castellana, reunió a 135,4 millones de espectadores. El intérprete latino de mayor éxito en el siglo XXI y el creador más reproducido globalmente en Spotify ofreció nuevamente un ejemplo a sus conciudadanos, en un momento donde los agentes del ICE continúan persiguiendo a extranjeros indocumentados por todo el país.
Las canciones de Bad Bunny podrán ser más o menos apreciadas, pero sus intervenciones públicas no pasan desapercibidas. “Si estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti. Vales más de lo que piensas”, manifestó durante el pasado domingo frente a millones de televidentes. Hace escasas jornadas obtuvo el Grammy al disco más sobresaliente del año y aseguró en el evento que los inmigrantes “no somos salvajes, no somos animales, no somos aliens”, realizando un alegato por el cariño, “que es mucho más poderoso que el odio”.
El show de 13 minutos del artista representó un homenaje a la identidad latina y a las diversas regiones americanas, tanto del centro como del sur, motivo por el cual mencionó a cada nación del territorio, abarcando desde Chile hasta Canadá. Tampoco omitió expresar unas palabras en lengua inglesa, habituales en “Dios bendiga América”, aunque al concluir su presentación se oyó su proclama de protesta en castellano: “Seguimos aquí”.
A Trump, como era previsible, le desagradó profundamente la exhibición, que definió como “repugnante”. La propuesta de la National Football League (NFL) refleja que la ciudadanía estadounidense no es tan monocromática como se podría suponer. Puede dar su apoyo a Trump, pero asimismo es capaz de gestar una función tan llena de protesta como la observada el último domingo. Aún no se ha perdido todo.
