
Aragón, Portugal y Japón
En cada jornada de comicios de los tiempos recientes se percibe una sacudida política significativa que evidencia un progreso sustancial de la ultraderecha o el afianzamiento de formaciones conservadoras que mantienen su estatus. Durante el domingo fue posible observar en tiempo real el recuento de votos en Japón, Portugal y Aragón. En estas tres situaciones, las cifras finales derivaron de contextos marcados por una intensa polarización.
Los portugueses eligieron como presidente al candidato socialista, José Seguro, quien en la primera vuelta del 18 de enero logró el 31% de los votos y el domingo superó el 66%. Fue un rechazo masivo a André Ventura, de la extrema derecha, quien apenas el jueves pasado había afirmado en campaña que Portugal necesitaba a “tres Salazares”. Fue una victoria más estratégica que ideológica, pero de cualquier forma, la extrema derecha quedó en el centro del debate.

Lo sucedido en Aragón no fue un movimiento táctico, sino un cambio profundo que desmoronó las expectativas de la socialista Pilar Alegría y estropeó la celebración del popular Jorge Azcón, quien adelantó las elecciones para liberarse de Vox y descubrió que perdía dos escaños y fortalecía al partido de Abascal, que duplicaba sus diputados y se convertía en el gran triunfador a pesar de quedar en tercer lugar.
Las cifras obtenidas en Aragón respaldan la teoría sobre la consolidación del fin del sistema bipartidista y el giro hacia la derecha en el panorama político de España, donde Vox adquiere un protagonismo mayor. Esta formación actualmente influye en las directrices del Partido Popular dentro de Extremadura, Valencia, Aragón y Murcia, pudiendo definir el rumbo en Castilla y León desde el venidero 15 de marzo. El examen decisivo tendrá lugar durante los comicios de junio en Andalucía, región en la cual el PP liderado por Juanma Moreno ejerce el poder con mayoría absoluta.
Pedro Sánchez puede completar la legislatura, pero la duda es si logrará mantener el apoyo de sus aliados a la izquierda y los nacionalismos catalán y vasco, pues esta vez, juntos, probablemente ya no lo serán. Creo que cuanto antes disuelva, más beneficioso será para el PSOE.
La pugna política de dos polos propicia el aumento de alternativas populistas radicales.
La inclinación de los votantes hacia el conservadurismo se manifestó igualmente este domingo en Japón, logrando el éxito más contundente en los 71 años de trayectoria del Partido Liberal Democrático (PLD). Sanae Takaichi asumió la jefatura del Gobierno el pasado otoño tras la pérdida de la mayoría de su formación en la Cámara. El PLD se había quedado sin energía, sin planes de acción y sin discurso. Ajustó su dirección hacia una derecha más extrema incorporando elementos trumpistas centrados en la inmigración, el recorte de impuestos, el encarecimiento de la vida y la seguridad nacional.
En un breve lapso, Takaichi logró sintonizar con el público joven mediante el uso de plataformas digitales, exhibiendo con espontaneidad diversos momentos de su rutina diaria. A través de un extenso texto que difundió en la red X, perteneciente a Elon Musk, obtuvo cerca de 26 millones de reproducciones. En él explicaba la convivencia con su esposo en el hogar, quién se encargaba de cocinar, su dinámica de trabajo y sus ratos de ocio. Se mostró de forma auténtica, según se relata en la detallada pieza de The New York Times. Afinidad y contacto humano. Mayor presencia social y menor estructura política.
La inclinación habitual durante los comicios consiste en anteponer el combate a la migración irregular, bajar los gravámenes, salvaguardar la esencia del país y asegurar la estabilidad y el resguardo público.
Los partidos deberán regresar al “puerta a puerta”, dejar de funcionar como laboratorios electorales y entablar contacto directo con la gente de la calle. Deberán tratar la inmigración como una solución y no como un problema, considerando la convivencia de identidades, costumbres, lenguas, religiones y espacios públicos. El choque cultural, real o imaginario, se transforma en metáfora de la pérdida de control.
Los servicios colapsados, escuelas al límite, vivienda insuficiente y el alza en el costo de vida erosionan la convivencia cívica. Solucionar estos problemas requiere tiempo. La extrema derecha propone respuestas inmediatas y represivas: cerrar, expulsar, recortar, privilegiar a “los nuestros”. El bipartidismo se pierde en debates retóricos en el Congreso y en eslóganes lanzados por los trescientos tertulianos que ocupan el espacio mediático. Y triunfa quien más grita, tocando con emoción los temas que más inquietan. Populismo y deshumanización.
