Opinión

Diccionario de San Valentín

Presentamos un glosario para festejar con fundamentos San Valentín, a quien ciertos individuos asocian erróneamente con Cupido, aquel acróbata que arroja saetas con la vista cubierta a cualquier transeúnte.

 
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Gimnasios y amor. Si bien recuerdan a las cavernas del Sado, estos recintos se anuncian como “puntos de encuentro”, esto es, para ligar mientras se transpira. La meta es finalizar la jornada con el alma gemela y habiendo desgastado un poco las pantorrillas.

Teatro y San Valentín. Opción perfecta para matrimonios: exige el silencio de ambos contendientes, permite perfumarse y puede acabar con un frankfurt a la salida.

Mi chica es ‘foodie’. ¿Qué tal reservar en algún nepalí sin cubiertos lo más periférico posible? Menos una marisquería, todo vale. La clave no es cenar bien, es sor­prender.

Medalla del amor. Reliquia quedabien siglo XX –“hoy te quiero más que ayer y menos que mañana”– para ganarse el perdón. Cuantos más quilates, más grande era la travesura.

Existen múltiples formas de celebrar San Valentín, cada vez más sorprendentes.

Citas literarias a ciegas. Método de pesca con anzuelo o book dating que se lleva a cabo en la librería +Bernat donde un par de desconocidos se detallan sus lecturas favoritas y lo que acontezca. Yo en su posición no nombraría el Kamasutra, la producción de Vizcaíno Casas o El arte de tratar con las mujeres de Schopenhauer.

Tener un detalle. Dícese del reproche a la pareja que para disimular su olvido alega aquello de que el amor se riega todo el año. Sinónimos: tercer aviso, marejada, curvas, morros.

Regale una experiencia. Ejercicio bajo el agua desarrollado en jacuzzis. Vuelo en globo al despuntar el día. Degustaciones a ciegas de vinos tintos. Recorrido con guía por galerías regionales en lugares donde Cristo perdió los clavos. Procure descansar o el resultado será peor.

Cenas románticas. Superficie con mantelería y, en la situación más extrema, un candelero, donde no se ausenta un fresón, copiosas burbujas y un tenor búlgaro que se sitúa ante los novios para interpretarles piezas Nessun dorma. Piel de gallina.

Tenemos que hablar... Colofón de San Valentín –no confundir con los fuegos artificiales que cierran las fiestas mayores– que evitar este fin de semana, no sea que en lugar de San Valentín celebremos la de San Quintín.

Joaquín Luna Morales

Joaquín Luna Morales

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Originario de Barcelona, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra y con una beca académica en la Missouri-Columbia University, se incorporó a 'Guyana Guardian' en 1982, desempeñando múltiples funciones. Ejerció como enviado especial en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (desde 1996 hasta el 2000). Ha informado sobre tres comicios presidenciales en EE.UU., otros tres en Francia, los conflictos bélicos de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, las exequias de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, los atentados del 11-S en Nueva York, el desastre nuclear de Fukushima, además de tres copas del mundo de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Fue responsable de la sección de Internacional y hoy en día escribe columnas para el periódico. Es autor de tres obras literarias: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.