
Grandes actrices veteranas
Le recomiendo a un amigo que vaya al Teatre Lliure a ver El barquer y me dice: “Ah, ¿es esa en la que sale tanta gente?”. Y la verdad es que sí, esa es una de las gracias de este espectáculo. Sale mucha gente y en épocas de vacas flacas no estamos acostumbrados a esa generosidad en escena. Diecinueve actores y actrices que cubren todas las franjas de edad: desde los ocho años de Elena Salvat hasta los 79 de Imma Colomer.

Estamos en Irlanda del Norte, en la granja de la familia Carney celebrando el día de la cosecha. Corre el año 1981 y varios presos del IRA están en huelga de hambre para que se les reconozca el estatus de presos políticos. El barquer de Jez Butterworth, dirigida por Julio Manrique, nos cuenta una historia familiar desgarradora en medio de un ambiente social convulso. Una buena historia bien contada y muy bien interpretada.
Imma Colomer, con rabia y locura, y Anna Güell, con magia y fantasía, brillan en ‘El barquer’ en el Teatre Lliure
De todo el elenco, me gustaría centrarme en las dos actrices más veteranas: Anna Güell e Imma Colomer. La primera encarna a Tía Maggie y es una mujer mayor siempre ausente, abstraída en su mundo, que de vez en cuando revive. Cuando regresa, la hija mayor de la familia avisa a todos, y las niñas corren a sentarse a su alrededor: “¡Cuéntanos, tía Maggie! ¿Dónde has ido? ¡Cuéntanos! ¡Cuéntanos!”. “Esta vez, queridas, vuestra tía Maggie ha ido al sur. A las montañas de Cork”. “¿A qué siglo?”. “El diecinueve”. Y precisa el año y la batalla que se dispone a contarles. Una de las niñas salta: “¡Esta me encanta! ¡Es superviolenta!”. Tía Maggie es una gran narradora de historias y las envuelve de magia y fantasía.
A Tía Pat, interpretada por Imma Colomer, la toman por la chiflada de la familia. Es la que habla sin pelos en la lengua. Se encara a Margaret Thatcher, oyéndola en la radio, cuando niega las reivindicaciones de los presos del IRA en huelga de hambre: “Es un crimen y no puede haber cuestiones de estatus político”. Tía Pat suelta toda su rabia: “Uno tras otro, esos pobres muchachos se han ido muriendo. ¡Y ella no ha hecho nada! O sea que cada noche me arrodillo y rezo por lo mismo. Que esa hija de puta no se muera mientras duerme”.
Ojalá haya muchos más papeles para actrices veteranas interpretando personajes que hablan sin ambages y que llenan el escenario de magia y fantasía.

