Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Una fiel compañera

FUTUROS IMPERFECTOS

La Unesco declaró hace quince años que el 13 de febrero, es decir, hoy, fuera el día de la Radio. No resulta una fecha escogida al azar, sino la data en que empezó a emitir la emisora de las Naciones Unidas, tras la Segunda Guerra Mundial. La radio es un medio de comunicación que ha resistido los cambios tecnológicos y ha sabido aprovecharse de ellos, de tal modo que podemos escuchar nuestra emisora con cualquier dispositivo. Nadie ha superado la definición que hizo la dramaturga Hallie Flanagan, amiga del presidente Franklin D. Roosevelt, quien usó la radio para unir a los estadounidenses: “El poder de la radio no solo es que habla a millones de personas, sino que lo hace de forma íntima y privada a cada uno de ellos”.

  
  Andrea Martinez Pastor

Yo salto de la cama y antes de meterme en la ducha le digo a Siri, la asistente de Apple, que me ponga mi emisora preferida. Los boomers se lo debemos casi todo a la radio. Nadie nos contaba como ella los cuentos infantiles, nos enseñaba las canciones populares o nos narraba los partidos de fútbol. El relato de Tambor era mi momento mágico al volver de la escuela, el spot del Cola Cao fue el primer tema que memoricé y los goles de Miguel Ángel Valdivieso me educaron emocionalmente. Luego, la radio despertó en mí el amor por el periodismo. Y hasta aquí la nostalgia.

La radio no solo habla a millones de personas, sino que lo hace de forma íntima y privada

A la radio la dieron por muerta cuando apareció la televisión y algunos volvieron a escribirle el obituario cuando surgieron los canales televisivos privados. Pero nadie ha podido con ella, pues es un medio de ­difusión de la información y del entretenimiento como ningún otro, que llega a lugares remotos y cuenta en directo cuanto ocurre. Un maestro de las ondas como Luis del Olmo lo definió así: “Lo que me gusta de la radio es no saber qué va a ocurrir al segundo siguiente”.

En este mundo apocalíptico que nos toca vivir, la UE nos recomienda tener en casa un kit de supervivencia con un transistor. No se trata solo de estar informado cuando llegue el fin del mundo, lo que no está descartado ante tanto energúmeno en el poder, sino también cuando, por ejemplo, se produzca un gran apagón. La radio es nuestra fiel compañera que, como dice Jordi Basté, no te salva, pero te acompaña en la salvación.