Opinión

Por qué solo los hombres que lloran viven la vida de verdad

A propósito de todo

El texto de hoy nace de un recuerdo personal.

Y de lo que aprendí después.

La primera vez que vi llorar a mi padre tenía 40 años.

Fue un shock. Por primera vez no lo vi como ese adulto indestructible que crees que es tu padre cuando eres niño. Lo vi como un ser humano. Como un amigo. Como alguien a quien cuidar.

Ese día me sentí mucho más cerca de él.

Llorar es eso, vivir cerca de tus emociones.

Nadie llora porque sea flojo. Normalmente los que no lloran es porque han aprendido a mantener distancia. Entre lo que sienten y lo que hacen. Entre su cuerpo y su día a día.

Trabajamos, cumplimos, rendimos. La vida parece más eficiente así. Yo también estuve ahí. Cumpliendo. Funcionando. Sin saber qué decir cuando alguien lo pasaba mal.

¿Cuánto te pierdes cuando ya no te emociona una canción?

Años después, en terapia, me pasó algo curioso. Volví a llorar viendo películas. Escuchando canciones. Cosas pequeñas.

Pensé que me estaba volviendo más blando. Y entendí que no.

Que lo que estaba pasando es que estaba volviendo.

La terapia no me hizo más débil. Me devolvió a la vida. A una vida donde sientes. Donde te emocionas. Donde estás pegado a lo que te pasa por dentro. Y donde, precisamente por eso, puedes gestionarlo.

Y contra lo que creía, no me volvió más frágil. Me volvió más capaz de aguantar.

De estar en conversaciones difíciles. De atravesar días malos sin anestesia. De no huir cuando algo duele.

Antes aguantaba en silencio.

Ahora aguanto atravesando lo que siento.

Me he dado cuenta de algo: el que llora no necesita gritar.

Aprender a gestionar lo que sientes te ahorra muchos gritos. Te ahorras mucho dolor a ti y al resto. Ya no necesitas volcar tu frustración sobre nadie. No necesitas subir la voz. Simplemente aceptas lo difícil y lo navegas.

Es una entereza tranquila.

He visto hombres que no lloran nunca. Funcionan. Trabajan. Rinden. Cumplen.

Pero no saben qué decir cuando alguien sufre.

No llorar no te hace fuerte. 

Te vuelve opaco.

Puede funcionar perfectamente.

Pero vive a distancia.

Yo prefiero llorar y estar.

Antes aguantaba en silencio. Ahora aguanto atravesando lo que siento.
Antes aguantaba en silencio. Ahora aguanto atravesando lo que siento.
Pau Francesc Rodriguez Urquidi

Pau Francesc Rodriguez Urquidi

Ver más artículos
Etiquetas