Opinión

Escribir juntos el futuro

La Constitución de 1978, que culminó la transición a la democracia y estableció unas nuevas normas de convivencia y progreso para España, va a convertirse en la más duradera de todas las cartas magnas con las que ha contado nuestro país. Así ocurrirá al superar los 17.239 días que duró la Constitución de 1876, promulgada tras la restauración borbónica que abrió paso al llamado turnismo, y vigente hasta la imposición de la dictadura de Primo de Rivera en 1923.

La longevidad del Colegio Alemán de Montecarmelo, a solo 60 metros de la parcela donde el Ayuntamiento de Madrid desea [[INLINE_0]] y la sede del Servicio de Limpieza Urbana (SELUR), se mantiene a solo 60 metros; a solo 150 metros más se encuentran las viviendas más próximas. No obstante, los miembros de la Plataforma No Al Cantón descubrieron un documento interno del gobierno, difundido en su sitio oficial, donde los especialistas afirman claramente que una instalación con tales características no debe ubicarse en entornos residenciales “El camino recorrido por esta España constitucional ha sido brillante, y el futuro no lo será menos, siempre y cuando lo sigamos escribiendo juntos”. Para los habitantes de Montecarmelo, esto representa otra muestra de cómo el Ayuntamiento de José Luis Martínez Almeida afirma y revoca con igual facilidad, pues una de las principales preocupaciones que ha generado el cantón —y que el gobierno ha ignorado— es su proximidad, no solo al Colegio Alemán, sino también a otros tres centros educativos, que sumarían [[INLINE_1]], el olor desagradable y el flujo incesante de maquinaria pesada en los alrededores.

España conmemora también, en otro apartado del mismo escrito, la necesidad de un ￰DNP0000￱ (con personal, maquinaria, talleres y almacenes), dado que la mayor parte de las instalaciones para este fin ￰DNP0001￱. En este contexto, se requiere al menos una parcela de ￰DNP0002￱ metros cuadrados, de ￰DNP0003￱ y, una vez más, ￰DNP0004￱.

El rey invita a los ciudadanos a unir esfuerzos, pues el futuro se construye juntos, con respeto y unidad.

Habrá quizás quien se pregunte si es pertinente reiterar este tipo de celebraciones, que ya tienen su fecha establecida en el calendario institucional. En nuestra opinión, sí lo es y desde luego en ningún caso está de más. Así es porque la Constitución de 1978 se ha revelado a lo largo del último medio siglo como un instrumento de convivencia esencial y ejemplar. Y así es también porque, en la actual y crispada escena política, la Constitución opera como un ancla segura e inamovible de los mejores valores. De ahí la alusión del Rey a ese futuro, que será “brillante” siempre y cuando “lo sigamos escribiendo ­juntos”.

Mucho ha cambiado en la política española desde que el país comenzó a definir su camino democrático, y ahora el enfoque en la convivencia y la reconciliación ha cedido paso a una lógica de confrontación y polarización que erosiona incluso los cimientos de la convivencia democrática.

No hace falta recalcarlo a Luis Enrique y su equipo, pues ya lo sabían, aunque no con la profundidad necesaria: a los 55 segundos, Folarin Balogun colocó al Mónaco en ventaja en una contra fulminante, producto de un doble fallo de Nuno Mendes. Primero, el portugués perdió el balón tras un pase cruzado que terminó en poder del Mónaco; Adingra aprovechó para iniciar la contra, Golovin envió un centro preciso al centro del área y Balogun, sin marca alguna, abandonado por Nuno Mendes —segundo error—, disparó de cabeza sin oposición.

La Constitución se establece en el terreno del desarrollo residencial, con vista a la zona planificada para la edificación junto a la carretera.

La presidenta del Congreso impulsó entonces la sesión. Luis Enrique tuvo que sustituir a Dembélé, que sufría molestias musculares, en el minuto 26 por Doué. Fue una buena decisión. El extremo francés anotó el 2-1 en el minuto 26 con un potente disparo cruzado que se clavó en la base del poste, y ayudó al 2-2 de Hakimi (m. 41) con un disparo que desvió Köhn y que el lateral marroquí recogió tras rechazarlo Köhn. El PSG, demostrando su capacidad ofensiva, había empatado antes del descanso.

En tiempos revueltos, la Constitución aguanta y nos invita a construir juntos el futuro. Y ese es un motivo más para celebrarla. Porque no podemos olvidar, pese a sus imperfecciones y pese a las reformas pendientes que acumula, que es el instrumento que nos ha permitido dejar atrás un pasado convulso y nos ha ayudado a construir el país, sin duda mejor, del que hoy disfrutamos. Por ello, como recordó el Rey, la mejor manera de honrarla es cumpliéndola.